16 de septiembre de 2018
16.09.2018
¿Legalización, prohibición o abolición?

La prostitución, un debate incómodo

El grupo municipal socialista pide que se prohíba esta actividad en las calles de la ciudad

16.09.2018 | 05:00
Varias mujeres ejercen la nprostitución en el polígono Guadalhorce.

La regularización del sindicato de prostitutas Otras por un error del Gobierno (con su posterior rectificación) ha sacado a la palestra pública, una vez más, el debate sobre si legalizar, prohibir o abolir la prostitución. No hay una postura común entre políticos y organizaciones sociales, aunque las organizaciones de personas que ejercen esta actividad sí exigen la regularización

La prostitución sigue siendo un tabú aun cuando la segunda década del siglo XXI enfila ya su final y en el país, tras cuarenta años de democracia, todas las colectivos parecen haber reivindicado, desde la visibilidad, un lugar bajo el sol. Pero referirse o tratar de hacer un artículo de fondo sobre el ejercicio de la profesión más antigua del mundo continúa siendo un ejercicio de voluntarismo, porque muchos de los partidos, sindicatos y ONG prefieren no hablar de ello. La pregunta se plantea después de que la legalización de un sindicato de prostitutas, Otras, le haya costado el puesto a la directora general de Trabajo, Concepción Pascual, y el PSOE de Málaga haya planteado la posibilidad de prohibir el ejercicio en la calle como paso previo a su abolición. ¿Está usted a favor de regularizarla, como ocurre en Holanda y Alemania? ¿O prefiere prohibirla? ¿Es mejor abolirla, como ha hecho Suecia? Las posturas están muy enfrentadas.

El Gobierno socialista ha puesto la proa (filosófica, por ahora) hacia la abolición. Susana Díaz, la presidenta de la Junta, se ha declarado abolicionista. El matiz es importante: se abolió la esclavitud, no se prohibió, de forma que suprimir la prostitución, entendiéndola como la imposibilidad de mercadear con el cuerpo de las mujeres por lo que supone de vulneración de los derechos humanos, no tiene nada que ver con prohibir, criminalizando así a las meretrices y persiguiéndolas, junto a proxenetas y clientes. Esta es la trinchera del PSOE.

Daniel Pérez, portavoz de los socialistas, quiere prohibir que las meretrices puedan ofrecer servicios sexuales en las calles, sancionando además a proxenetas y clientes. «No podemos seguir aceptando que se use el cuerpo como un fin mercantilista», dijo, y pone el ejemplo de ciudades como Sevilla o Bilbao.

Uno de los problemas básicos sobre el mundo de la prostitución es que no hay datos fiables, sólo estimaciones. La coordinadora provincial del Instituto Andaluz de la Mujer, María del Carmen Moreno, asegura que en 2005 había en torno a 4.000 prostitutas en la comunidad; Pérez habló de 14.000 trabajadoras sexuales (como se autodefinen las organizaciones); Moreno añade que la Asociación de Mujeres Progresistas ha contabilizado 58.599 mujeres que ejercen el oficio en el país. En 2016, gracias a los programas que el IAM tiene en la comunidad, fueron atendidas seis mil mujeres. «Lo primero que piden es asistencia sanitaria, luego información de toda índole y luego expresan su intención de salir de ahí». Moreno insiste en que estas mujeres son víctimas, aboga por la abolición y por la actuación contundente contra clientes y proxenetas, así como por medidas que faciliten la reinserción.

El secretario general de UGT-Málaga, Ramón Sánchez, recuerda que las trabajadoras del sexo están ahora en una situación alegal, y que los sindicatos no tienen una postura conjunta. Pero en su discurso introduce el tema de la trata de seres humanos. «Son personas que en la mayoría de los casos no son libres, dependen de otros, de organizaciones». Se declara cercano a la abolición.

El teniente de alcalde de Servicios Sociales, Raúl Jiménez, cree «frívola la propuesta del PSOE». «No podemos solucionar el problema prohibiendo la prostitución en la calle porque se irán a los clubes». «Hay que tener una visión global, porque hay argumentos positivos y negativos sobre la abolición y la regularización. Debe haber un debate amplio a nivel estatal y en él debe contarse con las asociaciones de mujeres y las propias prostitutas. El 90% de las prostitutas, según los estudios, están bajo el yugo de las mafias, hay que ver cuál es la salida y darles soluciones», recalca. Critica que Sevilla haya regulado sobre la materia, sobre todo porque se trata de un asunto de competencia gubernamental. «¿En Sevilla se ha acabado con la prostitución callejera? Sigue habiendo en los polígonos. Aquí en Málaga, la Ordenanza de Convivencia Ciudadana prohíbe la prostitución a menos de 200 metros de los polígonos, por eso se ponen la multas. ¿Si el Gobierno, aunque sea por error, ha legalizado un sindicato de prostitutas, quiere decir que está a favor de la regularización? Si se abole, habrá que darles alternativas a las mujeres». Considera que una vez que exista esa legislación, los ayuntamientos podrán ir tejiendo sus ordenanzas.

Regularización

A favor de la regularización está Ciudadanos. El edil Alejandro Carballo señala que legalizar esta práctica tiene como base lograr que quienes ejercen la prostitución tengan las mismas oportunidades que cualquier trabajador, aunque debe haber medidas sociales y económicas para facilitar que, quien no quiera ejercer, pueda dejar esta profesión.
«Prohibir no es la solución. Ya está prohibido que se ejerza la prostitución en las calles, no son las mejores condiciones para ellas y no da la mejor imagen de la ciudad. Nosotros estamos por la línea que han seguido países como Holanda y Alemania, regulando el fenómeno: que quien esté sea por elección propia, y hay que seguir luchando contra las mafias de proxenetas y la trata. Si se legaliza, se levantará mucho dinero negro, y tendrán sanidad y seguridad social», dice.

Yolanda Rodríguez es presidenta de Médicos del Mundo de Navarra e integrante de su Grupo de Igualdad. «De mi boca no puede salir que son trabajadoras del sexo. Son mujeres prostituidas, no reconocemos la prostitución como un trabajo, sino que estamos por la abolición», advierte. «La prostitución se nutre de la trata, sin la demanda no existiría la trata, si los hombres no demandaran este servicio no existiría tanto», aclara, y pone como ejemplo a Suecia, que adoptó un modelo abolicionista en el 99, una fórmula replicada por países nórdicos. «Abolir no es prohibir, porque prohibir es criminalizar a las mujeres y perseguirlas», dice.

La abolición debería ir acompañada de medidas de inserción laboral, educativa y social para quienes pretendan salir y «también hay que desincentivar la demanda», además de sensibilizar a jóvenes y mayores. Afirma que la prostitución podría mover cada día en el país hasta cinco millones de euros y señala el desplazamiento de la actividad que se ha dado en los últimos años desde los clubes a los pisos; los clubes sí están fiscalizados, localizados, pero con los pisos es más difícil, y «allí es donde es más posible que haya mujeres en situación de vulnerabilidad».

Málaga Ahora

La formación municipalista Málaga Ahora pide no mezclar conceptos y critica que nunca se pregunte a las «propias trabajadoras sexuales», lo que no es más que una actitud «condescendiente y paternalista». «Como feministas, debemos abordar el abuso de la sexualidad subalterna en la sociedad, pero no desde la criminalización –a lo que han contribuido la Ley Mordaza y la ordenanza municipal–, la victimización –como ciertas corrientes abolicionistas– ni la invisibilización –en la línea conservadora– de los múltiples sujetos afectados». En primer lugar, hay que garantizar que las mujeres no sean discriminadas laboralmente, que tengan independencia económica, de forma que la prostitución fuera «la última salida a la pobreza». Y luego «se deberían otorgar todos los derechos y obligaciones laborales para quienes quieran ejercer, como autónomas o en cooperativas». En definitiva, solicitan fondos «cuantiosos y alternativas reales» del Ayuntamiento y el Estado para ofrecer salidas, alejadas de supeditar «los derechos de las personas a nuestra moralidad e ideología», insisten en que «la autoorganización de las trabajadoras sexuales contribuye a la lucha contra la trata» y critican el modelo sueco, abolicionista, donde desde 2010 se han debido duplicar las penas a los clientes «ante la ineficacia de la ley». «El principal problema, de nuevo, parece ser que se mezcló la trata de mujeres con el trabajo sexual», declaran.

Juan José Espinosa, edil no adscrito, aboga por atacar el fondo del negocio, al entramado empresarial a nivel mundial e insiste en la necesidad de prohibir la patronal de los locales de alterne.

Raúl Jiménez.
Edil de DD. SS.

«Hay que tener una visión global, porque existen argumentos positivos y negativos sobre la abolición y la regularización»

Daniel Pérez
Portavoz del PSOE

«Prohibir la prostitución en la calle supone una defensa férrea de los derechos de las mujeres. El Ayuntamiento debe legislar»

Mª del Carmen Moreno
Coordinadora del IAM

«La mayoría de las mujeres no están ahí de forma voluntaria, abogamos por la abolición, que no es prohibición, son cosas distintas»

Alejandro Carballo
Concejal de Ciudadanos

«Si se legaliza la prostitución se levantará mucho dinero negro, y tendrán sanidad y Seguridad Social. No vemos mal las sanciones al cliente»

Yolanda Rodríguez
Médicos del Mundo

«De mi boca no puede salir que son trabajadoras del sexo, son mujeres prostituidas, estamos por la abolición»

Ramón Sánchez
S. G. de UGT-Málaga

«Legalizarlo en ningún caso, estamos más cercanos a prohibirlo, es una forma de cortar la explotación sexual y perseguir al usuario»

Málaga Ahora
Grupo municipal

«Como feministas debemos abordar el abuso de la sexualidad, pero no desde la criminalización, la victimización ni la invisibilización»

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