23 de octubre de 2018
23.10.2018

Guadalteba busca olvidar

Los vecinos de los municipios de Campillos y Teba vivieron ayer su primer día laborable buscando la normalidad aunque con los alumnos sin clase e infraestructuras públicas, viarias, y en algún caso sanitarias, muy dañadas. El punto positivo: las estampas de solidaridad con el trabajo altruista de los voluntarios

23.10.2018 | 05:00
Campos inundados en la comarca de Antequera.

Tras las fuertes precipitaciones que en la madrugada del domingo dejaron más de 300 litros por metro cuadrado en menos de dos horas, la tarde del domingo las comunicaciones comenzaron a restablecerse poco a poco para intentar normalizar la situación en la que se encontraba gran parte de la provincia. Durante la mañana de ayer, las localidades de Campillos y Teba se pusieron en marcha para iniciar las tareas de limpieza.

Debido al estado en que se encuentran las localidades, se ha desplegado un programa en el que la Policía Local, Guardia Civil, el Consorcio Provincial de Bomberos y la Unidad Militar de Emergencias (UME) se han puesto en marcha para devolver la normalidad a los pueblos que se han visto más afectados por el temporal. Desde la pasada madrugada, Emergencias 112 está trabajando y afortunadamente, a pesar de los riesgos posteriores durante la noche, no se han registrado nuevas incidencias y se ha podido desarrollar el despliegue.

«Se organizó el rescate de las personas con la ayuda de los tractoristas, la Guardia Civil, la Policía, los Bomberos y también con Protección Civil, después continuaron por la mañana y ahora están de nuevo en las calles para limpiar», subrayó ayer el concejal de Urbanismo de Campillos, Diego Lozano.

En la plaza del Ayuntamiento de esta localidad se organizó durante la mañana una inusitada quedada coordinada pero espontánea que vino a aglutinar la solidaridad del municipio: un punto de encuentro donde se concentraron todos los vecinos dispuestos a ayudar en los trabajos de limpieza en edificios públicos y calles. «Hemos dividido a todo el voluntariado por grupos y lo hemos mandado a los edificios públicos, los hemos hecho así porque hay muchos niños que quieren ayudar y no creemos conveniente que estén con los equipos pesados», destacó Lozano. Durante toda la mañana, vecinos y voluntarios colaboraron con palas, tractores y camiones para achicar el lodo y repartir herramientas, botas, y agua potable a todo aquel que lo necesitaba.

«Estábamos de visita en Málaga y creíamos que era una broma en un primer momento», afirmó Amalia Ruiz. «No es la primera vez que ocurre, pero nunca a este nivel», relató a Efe Teresa Rodríguez, vecina de la avenida de la Candelaria, que denunció «la falta de previsión», y que el estado del cauce del Arroyo Rincón era mejorable.

En cuanto a Teba, el concejal de Juventud, Deportes y Cultura, Ismael Castillero, explicó que la situación vivida durante estos días ha sido devastadora y desoladora. «Todas las entradas de este pueblo son hacia arriba y eran prácticamente inaccesibles, intentamos que la información llegara a todas las entradas y salidas e incluso el alcalde fue hasta una de ellas con su propio coche y con el riesgo que ello conlleva», destacó. Las lluvias no cesaron tampoco durante el pasado sábado, pero como detalló Castillero, en comparación con otras localidades los daños han sido menores y la zona más afectada ha sido el barrio de Huertas de Torro, aunque aún se desconoce el valor económico que supondrá para la localidad. «Se ha abierto una lista de voluntarios y a día de hoy, que es el primer día, la gente se está solidarizando», afirmó.

La escena continúa siendo desoladora en la carretera de acceso a la localidad de Campillos, donde los vecinos trabajan en busca de la calma. En el pueblo, la situación no es mucho mejor, pese a que en la tarde de ayer efectivos de la Unidad Militar de Emergencia UME se incorporaron a las tareas de limpieza y evacuación del agua. El tránsito de camiones del Ejército, de bomberos y de vehículos de Protección Civil es continuo, sobre todo en las zonas más afectadas de la localidad, como el pabellón polideportivo municipal, el centro de salud y el colegio La Milagrosa.

«Lo hemos perdido todo, y no sabemos cuándo podremos tener el centro en condiciones para las clases», explicó a Efe la directora del centro educativo, Lola Zabala, visiblemente sobrepasada ante una imagen desoladora, con aulas anegadas, muebles amontonados y material escolar destruido por completo.

Los colegios La Milagrosa, San José, Manzano Jiménez, el IES Camilo José Cela, así como los centros de adultos, la guardería y otros edificios de Campillos estuvieron cerrados ayer durante todo el día, a la espera de que concluyan los trabajos de limpieza y adecuación. El agua ha llegado hasta las zonas con más cableado de los colegios, como en La Milagrosa, donde ha entrado en la clase de Informática y aún no saben cuánto daño económico supondrá.

Solo hace falta bajar al almacén del bar La Bodega para hacerse una idea del nivel al que llegó el agua, que ha dejado impracticable el local, con estanterías cubiertas de barro y toda la maquinaria averiada.

El gerente del Área Sanitaria Norte de Málaga, José Antonio Ruiz, explicó a Efe que desde ayer a las 17 horas y tras una primera limpieza, la situación está estabilizada y se han podido habilitar las consultas de urgencias.

Aunque las pérdidas materiales padecidas por Puri Muñoz son graves, no son nada comparadas con la de la familia del bombero fallecido, coincide. Muñoz vivió el pasado sábado una desagradable situación y es que a su hijo de 18 años las lluvias le pillaron en el parque de la localidad. «Al final ya te da igual lo que pierdas, yo lo único que quería es que mi hijo de 18 años volviera a casa», dice.

La solidaridad no falta en estos días y por ello desde los municipios vecinos ya crean grupos de voluntariado para trasladarse hasta las zonas afectadas. De este modo, Campillos y Teba recibirán la ayuda de pueblos como Humilladero o Cañete la Real. Además de la de los vecinos del pueblo vecino, Sierra de Yeguas, que desde primera hora de ayer estaban trabajando para minimizar los daños del temporal.

Las consecuencias en estos momentos son catastróficas, decenas de personas han perdido sus pertenencias y, con ellas, los recuerdos de sus vidas. Ahora llega el momento de trabajar, continuar y seguir adelante.

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