04 de noviembre de 2018
04.11.2018
Mirando atrás

Hablar en Málaga la lengua de Roma

Un domingo al mes se celebra en un bar de la plaza de la Merced la Mane Latinus Malacitanus, un reunión en las que solo se habla en latín

04.11.2018 | 05:00
Hablar en Málaga la lengua de Roma
Hablar en Málaga la lengua de Roma
Los miembros de la Mane Latinum Malacitanum, en la reunión mensual de octubre, en Café con Libros de la plaza de la Merced.

El 17 de noviembre el Rectorado acoge un encuentro nacional sobre innovación didáctica en latín y griego

«Salvete», dice Ana Gámez nada más entrar. Con esta palabra, Ana, malagueña de 33 años y profesora de latín en Álora, saluda a sus compañeros. Si sólo hubiera una persona diría «Ave» o «Salve», en lugar de «Salvete».

No está en ninguna película de romanos sino en la Mane Latinum Malacitanum (la mañana latina malagueña), una cita para hablantes de latín que desde octubre de 2016 se reúne un domingo al mes en el Café con Libros de la plaza de la Merced para dar vida a un idioma que muchos creen muerto, y no es el caso. La Opinión les acompañó en la cita dominical de octubre.

«Ego non possum die decimo quia debeo adire in oppidum Morón», comenta José María Castillo, sevillano de 42 años y profesor de latín en Alhaurín el Grande, y a quien sus alumnos llaman «magister» (maestro); con la frase se excusa de no poder reunirse el día 10 porque tiene que ir a Morón de la Frontera, su pueblo natal.

La Mane Latinum Malacitanum la forman en la actualidad cinco entusiastas integrantes, todos filólogos clásicos y profesores de latín, muchos de los cuales se conocieron en un curso veraniego de inmersión lingüística que se celebra en Madrid: el CAELUM, iniciales de Cursus Aestivus Latinitatis Vivae Matritensis.

«A veces hacemos recursos didácticos, diálogos, hacemos cosas a las que luego nosotros en clase le podemos sacar partido, otras veces trabajamos con imágenes, con películas, algunas veces con audiciones...», enumera Gema Navarro, de 52 años, sevillana y profesora en un instituto de Estepa.

En una reunión este verano, cuando pusieron imaginativos textos en latín a unos tebeos, uno de los ejercicios de la mañana. ARCINIEGA

Alba Pozuelo, de 23 años, benalmadense y profesora en la Universidad de Málaga, refuta que el latín no sirva para nada: «Yo creo que sí sirve, más allá de que te ayude a pensar creo que va mucho más allá porque te da un conocimiento muy amplio de toda la Historia, quizás porque son ciclos que se repiten. Estudiando Grecia y Roma puedes tener una visión global o hacer comparaciones».

Para Lourdes Delgado, malagueña de 33 años y profesora en un instituto de Cabra, para empezar sirve para que los habitantes de Cabra conozcan por qué su gentilicio es egabrense, «y no lo otro que es más feo; para mis alumnos eso es muy importante».

El hablar latín también supone para ella «el mejorarme como docente y sobre todo, siento que las clases son ahora más lúdicas, que el latín es de verdad un vehículo de expresión y aunque los alumnos no vayan a utilizarlo en la calle, les ayuda también como hablantes de castellano».

a profesora de la UMA, Alba Pozuelo, de 23 años, hace de guía en latín durante una visita al Museo de Málaga. Volverá a hacer de cicerone en latín el domingo 18 de noviembre. L. O.

Tito Livio, Séneca, Aulio Gelio, Cicerón, Ovidio, Plinio, Plauto... los grandes autores clásicos desfilan por esta mañana latina y malagueña, mientras los asistentes comentan en latín sus textos, porque, como recalca José María del Castillo, «la finalidad no es hablar en latín sino entender el texto, leer a los autores clásicos».

Una de las que habla la lengua de Julio César con más fluidez es Alba Pozuelo, pese a que es la más joven de la reunión. La clave de su familiaridad, explica, tiene mucho que ver con que ya en primero de carrera descubrió los cursos de inmersión lingüistica de Madrid, que realiza la Asociación Cultura Clásica, un colectivo que está revolucionando la forma de enseñar y aprender latín en España.

Porque la gran obviedad es que el método clásico de enseñanza, todavía en boga en la mayoría de España, con textos aislados, diccionario en ristre y análisis sintáctico de cada palabra no parece el mejor para aprender un idioma, aunque se le haya dado por muerto.

«Cuando llegué al primer CAELUM, el curso de inmersión lingüistica, no sabía decir ni hola en latín después de cinco años de carrera. Yo no sabía hablar latín, yo sabía traducir», confiesa Ana Gámez, a quien en clase sus alumnos le saludan ya con un «Salve magistra». El caso de Ana no es ninguna excepción.

urante las reuniones, los integrantes, que son filólogos clásicos y profesores, charlan en latín y comentan textos clásicos. ARCINIEGA

La revolución de Cultura Clásica viene de la mano del filólogo danés Hans Henning Orberg (1920-2010), que en los años 50 publicó un método de enseñanza del latín sin diccionario ni memorización de declinaciones, con lecciones progresivas acompañadas de imágenes y esquemáticas explicaciones para aprender de forma autodidacta y como si fuera un idioma extranjero más.

Este método, que fue evolucionando con los años, entró con fuerza en España en este siglo de la mano de Cultura Clásica con el nombre de Lingua latina per se illustrata (Lengua latina ilustrada por sí misma o enseñada sola).

«Para mí el conocer este método, no te exagero, ha sido como una epifanía. Todos hemos aprendido con el método tradicional, con la gramática, frases estereotipadas fuera de contexto que había que traducir y en la carrera, aunque veías más textos, siempre con diccionario y sin entender nada. Necesitaba que se abriera una ventana en mi propia forma de dar clases y ahora soy mucho más competente con la lengua que antes. Primero es el uso de la lengua, la gramática viene después», comenta José María Castillo.

Los cinco miembros de la Mane Latinum Malacitanum aplican en mayor o menor grado el método danés de aprendizaje del latín y los resultados son espectaculares.

«Lo bueno de este método y de otros parecidos es que al mes los alumnos ya están haciendo redacciones en latín sobre su familia... como si fuera en inglés o en francés», cuenta Gema Navarro, mientras Lourdes Delgado explica que en su clase en Cabra los alumnos tienen que hacer un videopresentación sobre sus gustos, «para practicar el infinitivo en latín».

El estudiar latín como si fuera inglés, francés o alemán y no un jeroglífico que desentrañar palabra por palabra con el diccionario les ha aportado a ellos mismos la soltura que demuestran mes a mes y que les permite leer a los clásicos sin intermediarios. «¿Por qué no podemos llegar a entenderlos en su propia lengua?, con la traducción se pierden un montón de cosas, todos sus giros...», cree Alba Pozuelo.

Su experiencia y la de otros profesores en los nuevos rumbos de las enseñanzas clásicas se pondrán en común en el I Encuentro de Innovación Didáctica en Latín y Griego que se celebrará en Málaga el sábado, 17 de noviembre, en el Rectorado.

Foto de grupo de la Mane Latinus Malacitanus, en la reunión del mes pasado.ARCINIEGA
La cita, organizada por el Proyecto de Innovación Educativa de la Universidad de Málaga y la Asociación Cultura Clásica, incluirá ponencias y comunicaciones sobre nuevas experiencias didácticas en griego y latín. La inscripción es gratuita y la UMA expedirá un certificado de asistencia de diez horas.

Además, para el domingo 18 la Mane Latinum Malacitanum ha organizado una visita guiada en latín al Museo de Málaga, de la que se encargará Alba Pozuelo.

Los miembros de este círculo que habla la lengua de Roma anima a cualquier interesado a apuntarse a estas mañanas latinas. Como subraya Lourdes Delgado, «en seguida empiezas a hacer conexiones entre el castellano y otras lenguas; es hermosísimo cuando empiezas a verle la utilidad práctica, aparte de ser algo divertido». Vale (adiós, en latín).

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

La Opinión, en tu WhatsApp


Apúntate, es gratis

Toda la actualidad de Málaga, en tu móvil con nuestras alertas informativas por WhatsApp