14 de noviembre de 2018
14.11.2018
Medio ambiente

Los hosteleros de Málaga logran que el alcalde estudie sus demandas sobre ruido

El cierre patronal del 30 de noviembre queda suspendido a la espera de que el Ayuntamiento estudie la viabilidad de una zonificación, es decir, ver qué vía es residencial y cuál turística de forma que en cada una se apliquen las medidas específicas para su problemática particular

14.11.2018 | 22:22
Imagen de la Asamblea General de Mahos, celebrada esta tarde noche en la Cámara de Comercio.

Más de cuatro horas ha durado la Asamblea General de Mahos, asociación que aglutina al sector hostelero malagueño, que se ha celebrado en la Cámara de Comercio de la capital para ver si, finalmente y como amenazaron, cierran todos los establecimientos el 30 de noviembre, coincidiendo con la inauguración del alumbrado navideño, tras la aprobación de la declaración de Zonas Acústicamente Saturadas (ZAS) de 98 calles del Centro y cinco del Romeral, lo que propiciaría una moratoria a la apertura de nuevos negocios de restauración y ocio durante un año, más controles de ruido y una reducción en el horario de recogida de las terrazas desde las dos de la madrugada a la una en otoño e invierno y de domingo a jueves. El presidente de la patronal hostelera, Javier Frutos, ha señalado que el Ayuntamiento, representado en la reunión por el alcalde, Francisco de la Torre, ha aceptado estudiar la viabilidad de hacer una zonificación, es decir, un estudio calle por calle, sobre todo en el casco antiguo, para ver qué problemática de ruido tiene cada una, determinar si su naturaleza ha de ser turística o residencial y, una vez dados esos pasos, establecer medidas más específicas según la realidad de la vía, más duras en unas y más laxas en otras. Es la diferencia que existiría entre ir a un médico especialista o a uno de medicina general.

"Vemos positivo que el Ayuntamiento se abra al diálogo y a reconocer la problemática o la parte más trágica que veía el sector; se compromete al estudio de la posible viabilidad de la zonificacióm, que años atrás le hemos pedido. Nosotros vamos a seguir con la fecha del 30 de noviembre para la paralización, ahora queda ahí suspendida atendiendo a la propuesta del Ayuntamiento y en caso de que no fuera viable seguiríamos con la paralización, con la no apertura de establecimientos esa fecha", ha dicho Javier Frutos, quien ha agradecido la mano tendida del regidor. "Entendemos que, en torno a esa viabilidad se llegará a un consenso y se hará la zonificación, que no es más que adecuar la realidad que existe en Málaga a la documentación que llevamos pidiendo mucho tiempo, y que ya existe en Sevilla, Granada, Huelva y Córdoba". Es decir, la huelga se suspende siempre que el alcalde dé en esos 15 días una respuesta a si ve posible o viable hacer la zonificación. Si no, los hosteleros cerrarán sus establecimientos el 30 de noviembre (han abandonado la idea de abrirlos 24 horas).

"La zonificación es ajustarse un poco a la realidad y al uso que existe en cada una de las calles, que tenga la consideración residencial o turística a efectos de ruido, es la mejor medida para la convivencia del Centro, no deja de ser decir en cada una de las calles qué uso se tiene", ha explicado, y "las medidas a adoptar". Recuerda que ya llevan dos años hablando de zonificación, por lo que 15 días es "más que tiempo suficiente" para que el Consistorio estudie la viabilidad de lo que piden. El plazo es hasta final de mes, ni un día más ni un día menos.

Además, el Consistorio, que según Frutos ha puesto encima de la mesa esta propuesta, ha hablado también de una intermediación profesional entre vecinos y hosteleros si hay dudas sobre la calificación de una calle y ha lanzado un tercer agarradero a los hosteleros: una aclaración del temido artículo 11.2 del decreto 155 de la Junta. Ese artículo dice literalmente: "Las terrazas y veladores se ubicarán, de conformidad con la normativa de protección acústica, preferentemente en áreas no declaradas zonas acústicas especiales, y que además sean sectores con predominio de suelo de uso recreativo, de espectáculos, carácter turístico o de otro uso terciario no previsto en el anterior, e industrial. La instalación de terrazas y veladores en zonas acústicas especiales y en sectores del territorio distintos a los anteriores deberá estar motivada en el cumplimiento de los objetivos de calidad acústica en las áreas de sensibilidad habitadas". Lo que se temen los hosteleros es que la declaración de ZAS del Centro y el Romeral conlleve que los vecinos pidan el levantamiento generalizado de las terrazas. El regidor ha dicho que no se va a hacer una interpretación restrictiva de este artículo y Frutos se ha mostrado de acuerdo en que el Consistorio aclare este extremo, aunque su principal exigencia es la de la zonificación.

El regidor, que ha estado acompañado por los ediles de Vía Pública y Sostenibilidad Medioambiental, Elisa Pérez de Siles y José del Río, ha señalado sobre el decreto de la Junta que las dos áreas municipales implicadas harán un protocolo para estudiar "bien a fondo las condiciones" o aspectos que deben cumplir los empresarios para que "efectivamente ese artículo no tenga un efecto preocupante para ellos y no haya una aplicación restrictiva". "No la queremos hacer, lo que queremos es que sea compatible el éxito turístico de Málaga con el cumplimiento que en decibeliso marca la legislación".

Respecto a una nueva protesta, ha dicho que él siempre está dispuesto a negociar, "somos aliados" y espera que la marca Málaga salga reforzada de este lance. "Miraremos con todo interés las alegaciones que nos planteen", ha dicho. Las ZAS deben ir aún a exposición pública y luego recibir la aprobación definitiva.

El tema es que en Málaga la renovación de licencias de bares y restaurantes se hace anualmente de forma tácita, con lo que, si sale adelante la declaración de ZAS del Centro y El Romeral, la instalación de terrazas y veladores y de los propios negocios deberá justificarse, haciendo especial hincapié en el cumplimiento de los objetivos de calidad acústica, lo que dificultaría su supervivencia si se interpreta restrictivamente ese artículo 11.2. Eso es lo que temen los hosteleros, aunque la piedra angular, la clave de bóveda del asunto es la zonificación. Habrá nuevos capítulos.

A la Asamblea General han asistido también miembros de la plantilla de algunos negocios hosteleros que han sido muy vehementes a la hora de mostrar su desacuerdo con las ZAS.

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