14 de diciembre de 2018
14.12.2018
Necrológica

Emilio López Caparrós: El peatonalizador de la calle Larios

El presidente de la Asociación de Constructores y Promotores de Málaga (ACP) y consejero delegado de lelco falleció el miércoles por la noche a los 58 años

14.12.2018 | 05:00
Emilio López Caparrós.

La peatonalización de gran parte del Centro lleva su firma

El presidente de la Asociación Provincial de Constructores y Promotores de Málaga (ACP) y consejero delegado de la constructora malagueña Ielco, Emilio López Caparrósfalleció la noche del pasado miércoles a los 58 años de una dolencia pulmonar que le venía aquejando desde hacía más de un año. Su muerte deja un gran vacío en el mundo empresarial malagueño, en el que hacía una gran labor dentro del asociacionismo. De hecho, era también vicepresidente de la Confederación de Empresarios de Málaga (CEM), vicepresidente de la Federación Andaluza de Contratistas (Fadeco) y vocal en la Cámara de Comercio.

Ingeniero industrial de formación, López Caparrós comenzó trabajando en una pequeña firma eléctrica propiedad de su padre pero pronto su trayectoria profesional se encaminó hacia el mundo de la construcción, trabajando con una promotora y una agencia de arquitectura. En 1998 decidió fundar junto a varios de sus hermanos (son seis en la familia) la empresa Ielco, que acaba de cumplir 30 años de trayectoria y que ha realizado en este tiempo innumerables obras civiles y de edificación dentro y fuera de la provincia de Málaga.

La compañía, presidida por su hermana Ana López Caparrós, tiene como actuación más emblemática, por todo lo que ha supuesto para Málaga, la peatonalización de la calle Larios y la plaza de la Constitución, a lo que hay que unir los proyectos de reurbanización de las calles Comedias y Santa Lucía, Bolsa, Strachan, o la pavimentación de la plaza sobre el aparcamiento de la calle Alcazabilla. Ielco, que también cuenta con algunos proyectos en Qatar, está reconocida como una de las empresas más «serias, profesionales e innovadoras» del sector y uno de los grandes exponentes de empresa familiar malagueña, algo a lo que sin duda contribuyó su consejero delegado, al que sus allegados definían como un hombre «muy organizado», dotado además de una alta calidad humana.

«Emilio era una persona tranquila, respetuosa, que buscaba siempre aportar y dar soluciones. Era muy positivo y conciliador», recordaba ayer la secretaria general de la ACP, Violeta Aragón. López Caparrós entró en la Asociación como vocal del grupo de contratistas, que con los años llegó a presidir. En 2015, tomó el testigo de José Prado como presidente de la propia ACP, cargo que ha ocupado hasta su fallecimiento.

Aragón destaca el compromiso de López Caparrós con el asociacionismo empresarial: «Estaba muy involucrado porque desde siempre confió mucho en las posibilidades de estar asociados, de estar todos juntos. Era muy solidario», añadió.

Casado y con dos hijas en edad universitaria (una estudia Medicina y la otra Dirección y Administración de Empresas), la auténtica pasión de López Caparrós era su familia, según dicen todos los que lo conocían. «Era una persona que, una vez salía del trabajo, quería pasar todo el tiempo posible con familia. Y estaba orgullosísimo de sus hijas», apuntan.

El expresidente de la ACP, José Prado, destacó ayer desde Madrid la «capacidad de trabajo» e «integridad» del que fuera su sucesor al frente de este colectivo empresarial. «Emilio era una persona majestuosa, buena, seria y generosa. Sólo tenía amigos. Lo conocía desde hace 20 años. Ha sido un palo muy gordo», comentó.

Prado destacó la labor de López Caparrós y de sus hermanos, que han sido capaces de impulsar una constructora como Ielco a un lugar importante dentro del panorama constructor malagueño, y resaltó también su compromiso con la ACP. «Cuando yo me fui todos teníamos claro que era la persona idónea para ocupar la presidencia. Salió por unanimidad. Tenía un gran talante y era muy conciliador. No buscaba nunca imponer su criterio pero lo hacía prevalecer con argumentos, convenciendo a sus interlocutores», recordó Prado, que insistió también en su carácter apacible. «Nunca le oí un grito a nadie ni una palabra malsonante. Era un hombre conciliador».

La misma sensación de pérdida embargaba ayer al presidente de la Confederación de Empresarios de Málaga (CEM) y de Andalucía (CEA), Javier González de Lara. «Emilio era una persona muy querida, todo sensatez, sentido común y generosidad. Es una gran pérdida para todos. En todo momento miraba por el interés general, y no por el particular. Su afán era ayudar», dijo. También destacó su labor en Ielco.

«Era un profesional muy solvente, que se encargaba de toda la parte técnica de la empresa y que ayudó a llevar a esta empresa a lo que es hoy: una firma sólida y un orgullo para la Málaga empresarial», apuntó.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook