21 de enero de 2019
21.01.2019
Arqueología

Las cuevas de Churriana salen a la luz

Aparece un complejo de cuevas en terrenos de una futura urbanización junto al Camino del Retiro, en Churriana

21.01.2019 | 05:00
El profesor jubilado de la UMA Carlos Gonzalbes Cravioto, esta semana delante de la cueva principal de este complejo rupestre de Churriana.

Instan al Consistorio a estudiar las cuevas rupestres de Churriana

  • El grupo municipal del PSOE en el Ayuntamiento de Málaga ha presentado una moción a la Comisión de Ordenación del Territorio que se celebra hoy en la que solicita «promover el estudio y poner en valor el conjunto de cuevas existentes en el casco urbano de Churriana, con especial atención a aquellas que se encuentran en solares de titularidad municipal, adoptando las medidas oportunas para darlo a conocer a la ciudadanía». También se insta al Ayuntamiento a establecer las medidas de señalización, conservación y limpieza oportunas en el conjunto eremitorio de la calle Maestro Vert, garantizando su pervivencia; así como también se insta al Consistorio a modificar la ficha 049 del Catálogo de Protecciones Arqueológicas del PGOU para aumentar el ámbito arqueológico, al menos de protección de grado tres, hasta la fachada del Camino Nuevo. En esa ficha, se llama la atención sobre «realidades diversas, desde una fortaleza musulmana –conocida tradicionalmente y por la toponimia como el castillo–, como uno de los conjuntos de hábitat rupestres más interesantes de la provincia, con más de una decena de cavidades localizadas que necesitan seguir profundizando en el conocimiento y en su divulgación», señalan los socialistas. «Y es que, entre la población de Churriana, siempre ha habido constancia de la existencia de estas cuevas integradas en muchos casos en las nuevas viviendas», agregan.

El profesor de la UMA e investigador Carlos Gozalbes Cravioto señala que pudo servir de vivienda a mozárabes en época musulmana hasta el siglo X. Los arqueólogos ya trabajan en ellas.

Todo empezó gracias al fino olfato de Tyson, un perro bóxer que cuando paseaba en mayo de 2018 con su dueño, junto al Camino del Retiro, en Churriana, comenzó a escarbar con furia en una montaña de tierra y sacó a dos cachorros, enterrados vivos por algún salvaje. Los perros estaban en una pequeña cueva tapada con tierra.

El valeroso Tyson había dado en realidad con un complejo de cuevas, ocultas por la tierra y la maleza, y ligadas a la historia de Churriana.

Gracias a las gestiones de la asociación ecologista Ciriana y a la asociación de vecinos Arcuves de Churriana se pudo frenar la construcción de una urbanización, Atalaya, prevista en estos terrenos, propiedad de la promotora Solvia, pese a algún intento por continuar.

«A raíz de nuestras denuncias hay que empezar de cero e incorporar estos valores arqueológicos», informa Maricruz Torres, responsable de Ciriana, que explica que la asociación ha localizado además, unos metros ladera abajo, varias cuevas más, algunas de ellas, empleadas durante la Guerra Civil.

Para el profesor jubilado de la UMA e investigador Carlos Gozalbes Cravioto, que ha escrito un primer informe sobre este hallazgo para evitar su destrucción por las excavadoras, «estas cuevas no son una sorpresa». Gozalbes Cravioto cree probable vincular este complejo con comunidades de mozárabes (cristianos en tierra musulmana) que usaron las cuevas como vivienda. De hecho, en la calle Maestro Vert, en el casco urbano de Churriana, se encuentra vallada y expuesta al público una de ellas.

El investigador explica que este tipo de cuevas «normalmente se usaron desde el siglo VIII hasta el siglo X, cuando se produce este fenómeno rupestre mozárabe», aunque por el número de cavidades, descarta que se tratara de ermitaños, aunque apunta: «Se podía haber dado el caso de que, aunque no fueran monjes, vivieran de una forma muy religiosa, porque dentro de la religión, quien la vive más intensamente es quien vive en una comunidad que no es de su religión», como le sucedía a estos cristianos que vivían en la España islámica.

De la carga religiosa de estas comunidades pone de ejemplo la cercana iglesia rupestre de Las Pedrizas, destruida por las obras de un polideportivo.

Carlos Gozalbes también recalca que buena parte de estas cuevas se han reutilizado a lo largo de los siglos.


El arqueólogo Pedro Sánchez, de Arqueosur, muestra una de las cavidades al profesor universitario

Cantera y complejo de cuevas

Por su parte, Pedro Sánchez, arqueólogo de Arqueosur, la empresa contratada por Solvia para realizar las catas, comenta que los trabajos están comenzando y que han constatado que además el complejo sirvió como cantera. «Ya hemos identificado las herramientas con las que trabajaron las canteras, ahora queremos compararlas con las que se usaron en las cuevas para ver si se pueden unir o separar en el tiempo», comenta.

Los arqueólogos también buscarán marcas habituales de este tipo de cuevas como montes calvarios o signos cruciformes para tratar de datarlas. En todo caso, confirma que es un complejo: «Ya he perdido la cuenta del número de cuevas que puede haber».

La asociación ecologista Ciriana muestra otra cueva, conocida por vecinos, cerca de esta zona, y que estaba sin uso y cerrada con una puerta metálica desde hacía medio siglo, así como una tercera, en una propiedad privada, la más amplia de todas, que se usa en Halloween como 'pasaje del terror'.

Tanto Ciriana como la asociación de vecinos reclaman que el complejo de cuevas se proteja y se integre, como zona verde, en la proyectada urbanización. «Pedimos que sea zona verde, que se haga una buena limpieza y con puntos de interpretación para que la gente los conozca», señala Maricruz Torres.

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