03 de febrero de 2019
03.02.2019
Delegado del Colegio de Ingenieros de Caminos de Málaga

Ángel García Vidal: "Fue muy triste pero estoy enormemente satisfecho por todo lo que se hizo"

El rescate del pequeño Julen, a pesar del trágico e indeseado final, ha pasado a formar parte de la historia de España, no sólo por haber contado con unas maniobras que jamás se habían realizado, sino también por el incansable trabajo de todos los componentes del dispositivo, que sacrificaron todas sus horas de descanso para dar con el menor

03.02.2019 | 05:00
Ángel García Vidal, coordinador del operativo de rescate del pequeño Julen junto al mapa usado como referencia.

«Una obra de estas dimensiones hubiera tardado unos nueve meses»

  • Para comprender la dimensión de lo que se ha hecho en trece días, ¿cuánto tiempo se necesitaría para hacer lo mismo en una situación normal?
    Poner en marcha una operación de estas dimensiones conlleva una serie de proyectos previos, ensayos, topografías, estudios técnicos y geológicos, realizar informes a partir de los ensayos realizados, extraer conclusiones, y tras ello, elaborar alternativas para poder definir el proyecto. Si todas estas pautas se hacen seguidas y sin ningún retraso, y por supuesto, sin tener en cuenta plazos administrativos, todo sería mínimo ocho o nueve meses.
  • Un tiempo récord e inconvenientes, ¿cómo fue ir a ciegas?
    Realmente no íbamos a ciegas, porque cada componente del equipo llevaba consigo una mochila de experiencia y conocimientos que aplicábamos y gracias a las cuales, estábamos preparados para enfrentarlos a lo que fuera ocurriendo. Las decisiones tenían una lógica y un argumento, al igual que las que desechábamos.

Ellos eran guardias civiles, bomberos, mineros de la brigada asturiana, voluntarios de Protección Civil o ingenieros entre los que se encontraba Ángel García Vidal, el coordinador del operativo

Durante trece días esta ha sido la cara visible del rescate que comenzó el pasado lunes catorce de enero para salvar al pequeño que se encontraba a 71 metros dentro de un pozo de unos veinticinco centímetros de ancho en pleno Cerro de la Corona en la localidad de Totalán. El coordinador del operativo, Ángel García Vidal, y delegado del Colegio de Ingenieros de Caminos de Málaga, trabajó sin descanso durante esas angustiosas semanas junto a todo un equipo de rescate para llegar «fuera como fuera» hasta donde estaba Julen. Ahora, tras un trágico e indeseado final y una semana después, sigue teniendo claro una cosa: «Fue triste, pero estoy enormemente satisfecho por todo lo que se hizo».

El lunes 14 de enero le llamaron para comunicarle lo sucedido, inmediatamente se personó en el lugar de los hechos, ¿qué fue lo que pensó?
A mi me avisan ese día a las cuatro de la tarde con una llamada del representante del Colegio de Ingenieros de Caminos de Málaga y la Guardia Civil, comentándome el problema y la preocupación de que la cosa se les escapaba de sus manos. En ese momento, me encontraba en casa y cuando llegué allí, media hora después de recibir esa llamada y lo vi, me di cuenta de la dimensión real del problema al que nos íbamos a enfrentar. Ya no sólo era el hecho de que el pequeño se encontrara allí, sino también de todas las circunstancias que le rodeaban, porque se han juntado todos los condicionantes habidos y por haber a la contra.

Al principio, ese primer grupo de personas que se encontraron en el Cerro de la Corona y junto al pozo, ¿se vieron desbordados?
Si, como cualquiera. La situación era enorme y desconocida, ya que te encuentras en la boca de un orificio de unos 25 cm de diámetro al que ha caído un niño, el cual se encuentra a 71 metros y al que además, no puedes ver debido al tapón, aún sabiendo que está ahí. La Guardia Civil se había enfrentado a casos similares, pero esto era algo totalmente nuevo, donde al principio no se sabía exactamente qué hacer.

¿Bajo qué hipótesis fueron avanzando?
Esto era un rescate, ya que el enunciado que a nosotros nos comunican era que «un menor de dos años se ha caído en un pozo y en la cota 71 hay un tapón de tierra y el niño no se ve». Aquí podían pasar dos cosas: una, que haya fallecido y otra, que esté vivo. ¿Quien te dice a ti que Julen no está vivo? o ¿qué certeza tienes? Ninguna. Por lo tanto, de las dos opciones, nos quedamos con la segunda, aunque la lógica te diga lo contrario y que es mucha distancia, pero ¿y si el niño fue ronzando? ¿y si las paredes del pozo amortiguaron la caída o había alguna cavidad? El niño podía estar vivo, por lo que todo el procedimiento partió de ello.

Ya conocemos el dispositivo que se puso en marcha. Si se hubiera llegado al punto donde se halló el cuerpo y el final hubiera sido otro, es decir, que el pequeño no hubiera estado ahí, ¿cuál era el plan?
Si en la cota 71 no hubiéramos encontrado al pequeño, jugábamos con un margen visual de tregua que nos daba la galería horizontal. A partir de ahí, teníamos un punto de acceso desde la propia galería, mediante la cual se haría un procedimiento de succión, pero en este caso con las máquinas dentro manejadas por una persona desde el interior. Ello nos hubiera permitido tener unos doce metros hacía abajo para trabajar con seguridad.

¿Cómo era el día a día?
Al principio, mientras se diseñaba todo el operativo trabajábamos conjuntamente para conseguir todos los recursos que necesitábamos. A partir de tener el método y el proceso, cada equipo se fue encargando de diferentes aspectos que conformaban el todo como, por ejemplo, un equipo de la perforación horizontal, otro el movimiento, etc.

¿Cómo era esa toma de decisiones?
Pues se realizaba con todos los componentes, es decir, guardias civiles, bomberos, equipo técnico, mineros, Subdelegación, etc. Nos reuníamos varias veces al día donde se iba exponiendo lo que cada uno podía aportar y se tomaban decisiones siempre de forma consensuada, ya que cada uno hablaba de lo que entendía y ello enriquecía esa elección.

¿Es cierto que no se había hecho una perforación de estas dimensiones en España?
Efectivamente, en España no se ha realizado algo así jamás y mucho menos en este tipo de terreno. Normalmente las perforaciones que se han podido elaborar hasta el momento, han sido utilizando pilotes para llegar a una profundidad considerable, en terrenos no tan duros en los cuales mediante la técnica de pilotaje y con un diámetro parecido al nuestro, lo máximo a lo que se ha llegado es a unos cincuenta metros. Nunca se ha llegado hasta el punto que hemos logrado y mucho menos con esta extrema dureza.

La presión mediática era enorme, ¿les afectaba?
La presión ya existía por sí misma, ya la teníamos nosotros mismos autoimpuesta, ya que estábamos haciendo una obra descomunal con un niño al que rescatar. La primera presión que teníamos era la que nos impusimos nosotros mismos durante todos los días de trabajo.

¿Se notaba en el ánimo el hecho de que cada día que se avanzaba, se encontraban trabas diferentes?
Si, pero positivamente. Cuando conocíamos los inconvenientes que iban surgiendo, no nos veníamos abajo, sino al contrario, apretábamos los dientes y decíamos que «lo íbamos a sacar como fuera». El hecho que más se impuso fue el momento en el que se comenzó a introducir el tubo para encamisar el pozo que realizábamos. Llegó un momento que topábamos con irregularidades y no se podría forzar. Ahí, sí sabíamos que volveríamos a perder tiempo en sacarlo y reperforar el pozo, pero era lo correcto, no jugársela y hacer las cosas bien. Los ánimos no mermaban, al contrario, cogíamos fuerzas para seguir como fuera.

Respecto a esa galería horizontal de cuatro metros que tanta expectación causó, ¿cabía la posibilidad de que los mineros se desorientasen en esa construcción horizontal?
Muchas probabilidades y es relativamente fácil hacerlo. Por ello, los dejamos perfectamente orientados hacia donde se encontraba Julen. Aunque parezca una sorpresa el hecho de que a la primera se dio con el punto exacto, era algo que estaba muy estudiado y además con tres métodos para llevarlo a cabo en caso de fallo: el sofisticadísimo, el menos sofisticado y el de toda la vida.

Ahora que ha pasado todo, ¿piensa en frío lo que se podría haber hecho o lo que no?
No, porque partiendo de que esto no se nos va a olvidar en la vida, no es conveniente entrar en la dinámica de qué se podría haber hecho o qué no. Las decisiones hay que tomarlas en el momento y fue lo que hicimos y en este caso, han tenido resultado. Trabajar con todos los condicionantes, suposiciones que hemos tomado, así como los datos e hipótesis que había, era difícil. Yo estoy muy tranquilo de todo lo que se ha hecho. Muy triste por haberlo encontrado sin vida, pero enormemente satisfecho por todo lo que se hizo.

Después de esto, ¿el país está preparado para volver a afrontar algo así?
España estaba preparada para enfrentarse a este caso inédito. El dispositivo que se montó arriba no nace solo y todos los que participaron ya subieron preparados. Los técnicos, los bomberos, la Guardia Civil, el GREA, los mineros y todos los componentes estaban suficientemente formados. La España real y la que funciona estaba allí representada. Siempre estamos con que este país no vale, pero no señor estamos preparadísimos, lo único es que nos hemos topado con una situación inédita, pero que resolvimos. Este país funciona y es muy grande.

Eran muchos los que ofrecían ayuda y se prestaban como voluntarios, ¿qué se sentía al ver lo que ocurría?
Fueron muchísimos los que se prestaron voluntarios, no sólo españoles, sino de todo el mundo. Te reconforta mucho ver cómo había tantas personas que se ofrecían y respondían. Los que hicieron los tubos, la cápsula de bajada, los mineros y efectivos especiales, su capacidad y valor no nacen de la noche al día, es porque lo valen. Y todo ello es muy gratificante.

¿Como fue el momento en el que se conoció el hallazgo del cuerpo?
Estábamos todos reunidos, era inminente el encuentro. Un drama enorme después de trece días de tensión acumulada y de cansancio, en el que este se ignoraba para seguir. Todo ello se desploma y se te cae el alma.

Si tuviera que resumir en una frase todo lo ocurrido durante estos trece días, ¿cual sería?
Pues que España no deja a los niños dentro de las montañas, va a por ellos a pesar de que ella se imponga. La montaña ha sido dura, pero nosotros hemos podido con ella, y eso fue lo que hicimos, sacar al pequeño Julen.

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