10 de febrero de 2019
10.02.2019

Estereotipos de género hasta para enviar al más allá

La estadística constata que el sexo también determina el modo, la elección de la víctima y hasta el arma que se utiliza

10.02.2019 | 05:00

El informe extrae conclusiones interesantes a partir del estudio del homicida en función de su sexo. Como víctima, no hay duda: el 51 % de las mujeres asesinadas lo fueron a manos de sus parejas o exparejas. Es más, el 38,5 % de las víctimas fueron mujeres frente a un apabullante 89 % de autores hombres. Y, de todas las mujeres asesinadas, el 85,9 % lo fue en crímenes interpersonales –con una prevalencia brutal de los asesinatos machistas–, y el 88,2 %, fue víctima de un autor a quien conocía.

Pero, incluso como autoras, se reproduce el esquema patriarcal: ellas matan más en casa, a personas conocidas (el 92,31 % de las asesinas tenía alguna relación con su víctima), sienten más remordimientos y la mayoría actúan o bien bajo trastornos mentales previos o bien en defensa propia. Además, despliegan un nivel más bajo de violencia, no suelen planificar –salvo excepciones– y, por tanto, pocas veces ocultan el cuerpo y, mayoritariamente, se quedan en la escena del crimen.

Eso sí, precisamente por ser las que más cerca se encuentran de los niños, los matan mucho más, sobre todo en los primeros años de vida. Así, el estudio desvela que de todas las víctimas mortales de las homicidas, un 18,3% eran bebés y un 12,9 %, menores de edad. En los hombres esos porcentajes se reducen al 1,3 % y al 3,5 %, respectivamente.

En lo que se refiere a los métodos, ellas son más de asfixiar y ellos, de armas de fuego, pero se equiparan por completo a la hora de utilizar armas blancas y objetos contundentes.

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