11 de febrero de 2019
11.02.2019
Compromiso

Hasta que la vida nos separe

El número de matrimonios católicos sigue bajando con respecto a los civiles, aunque en general cada vez hay menos bodas

11.02.2019 | 05:00
Desde 2009 se producen más bodas civiles.

La Iglesia cree que los jóvenes tienen una falta de compromiso que se materializa en huir de la unión para toda la vida; y la sociología habla de que las sociedades postmaterialistas han desembocado en una mayor secularización e individualismo. Pero, que las bodas civiles superen a las religiosas para la socióloga López Narbona es simple: la imagen de la iglesia es la de una institución «injusta y obsoleta».

Siete de cada diez matrimonios que se producen en la provincia de Málaga son civiles. Dato que demuestra que aquello de jurarse amor eterno ante los ojos de Dios está quedando en un segundo plano. Y es que, si de por sí el número de bodas está descendiendo, los que oficia la Iglesia Católica se han reducido notablemente. En 2009 por primera vez los matrimonios civiles superaron en España a los católicos; una brecha que cada año se acrecienta más.

Ahora, los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística relativos al primer semestre de 2018 revelan que, en la provincia malagueña, hubo 2.285 bodas. De ellas, tan solo 390, es decir, el 17 por ciento, fueron católicas. En el conjunto de 2017, año del que sí hay ya datos totales, hubo 5.720 bodas. De ellas, el 26,75 por ciento fueron católicas y el 72,69 por ciento, civiles. El porcentaje restante corresponde a matrimonios según otras religiones.

El miedo al compromiso. Esa es una de las claves para el secretario general del Obispado de Málaga, Francisco García Villalobos. «La sociedad ha asumido una falta de compromiso en general, en su ámbito personal, profesional...en la vida cotidiana». Y eso repercute, por supuesto, en uno de los contratos más importantes que uno firma: el de unirse con una persona «hasta que la muerte los separe». Según García Villalobos, ahí está el motivo de que cada vez haya menos bodas. Algo que, además, ve claro porque no solo han descendido las uniones canónicas, sino también las civiles. Si en 2017 hubo 5.720 bodas en la provincia, en 2007 hubo 7.238.

Iglesia y cambio de valores


Aunque García Villalobos reconoce que quizá el hecho de asumir que el matrimonio por la Iglesia es para toda la vida y que conlleva ese amor incondicional y «oportunidad de vivir en plenitud» ayudado por «Dios en ese nuevo camino», tampoco termina de convencer, sobre todo, a los más jóvenes quienes «directamente ni se plantean casarse».

En cambio, para la socióloga Ana María López Narbona, el cambio de valores producido en la sociedad ha conllevado una mayor secularización. Eso es lo que explicaría el descenso de matrimonios seculares con respecto a civiles. A eso se suma, según la también profesora de la Universidad de Málaga, la visión de la Iglesia Católica como «una institución del pasado, injusta y obsoleta» debido a asuntos como los abusos a menores y el silencio del clero, o que mujeres y homosexuales no puedan ser ordenadas sacerdotes.

Por otra parte, el secretario general del Obispado lamenta que las parejas que sí se casan «van con una mentalidad divorcista, de fracaso€ Entran en el matrimonio a ver si funciona y el planteamiento es el inverso: si entras preparado, sabiendo la responsabilidad que implica y conociendo bien a la persona con la que te casas tienes que ir con la confianza de que no puede fallar». Sin embargo, el pensamiento generalizado es que si no funciona hay una solución muy fácil: divorciarse.

Para López Narbona, no es tanto una falta de compromiso, sino un cambio social en el que han ido influyendo muchos factores. «El compromiso existe pero va cambiando de forma», asegura. «Cada vez vemos más jóvenes con prometidos con ONG, asociaciones y entidades sin fines lucrativos destinadas a la defensa de los animales, del medio ambiente, de derechos humanos, etcétera». En cambio «para muchos jóvenes el riesgo de una unión estable es excesivo» y por ello, cree que quizá no se arriesgan a ellas, al menos, cuando son jóvenes.

Individualismo y conciliación


Desde los años 80 se observan cambios sociales importantes en España, explica la socióloga. Y en cuanto a matrimonios hay dos fenómenos: que son tardíos y que han descendido como consecuencia de un cambio en los valores sociales. «En nuestras sociedades postmaterialistas» estos valores van hacia «una mayor secularización e individualismo».

Por otra parte, también ha influido que los cambios en la posición de la mujer no hayan ido acompañados, a su vez, de cambios políticos y legislativos. «La conciliación es insuficiente y eso influye en la decisión de las mujeres sobre el matrimonio y los hijos». Como señala Marta Ortega, profesora de la UMA y experta en conciliación, «España no cuenta con una notable presencia femenina en el mercado laboral y ello conlleva un retraso en estas políticas». Por ello para López Narbona sería interesante investigar la institución del matrimonio bajo la hipótesis de una sociedad completamente igualitaria.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

La Opinión, en tu WhatsApp


Apúntate, es gratis

Toda la actualidad de Málaga, en tu móvil con nuestras alertas informativas por WhatsApp