13 de febrero de 2019
13.02.2019
Balance de CCOO

Los accidentes laborales en Málaga suben por sexto año, aunque bajan las muertes

En 2018 se registraron 22.491 siniestros, un 7,3% más, y los fallecimientos cayeron de 18 a 13 - La cifra es la más alta en nueve años

13.02.2019 | 12:38
José Martín Anaya y Saray Pineda, este miércoles en CCOO.

Estrés, ansiedad, o trastornos musculares, las dolencias "invisibles"

  • CCOO apuntó que las mujeres tiene riesgos específicos por sufrir más la parcialidad de jornada, la falta de conciliación laboral y la presencia en sectores donde los salarios son más bajos. «Son trabajadoras más vulnerables a riesgos físicos y psicosociales. No acceden de la misma forma que los indefinidos a la formación en prevención de riesgos ni se les hace el mismo seguimiento de salud», afirmó la responsable de Mujer y Juventud, Saray Pineda. También citó a las camareras de piso, que en muchos casos sufren estrés, ansiedad o trastornos músculo-esqueléticos para los que se medican, sin que estas dolencias sean reconocidas como enfermedad profesional. En el telemarketing pasa algo similar, con achaques como la pérdida de oído o la faringitis crónica. También comentó que están subiendo los casos de acoso sexual en las empresas, sin que haya estadísticas al respecto de las administraciones, y reclamó un protocolo de actuación de obligado cumplimiento.

Las cifras de siniestralidad en el trabajo prosiguen su escalada en Málaga y el sindicato CCOO afirma que la principal causa, aparte de que en los últimos ejercicios haya aumento el número ocupados, es la enorme precariedad que domina el mercado, algo que viculan directamente con los efectos de la reforma laboral y la falta de una cultura preventiva en el empresariado. Según los datos emitidos este miércoles por CCOO, el año 2018 registró un total de 22.491 accidentes laborales en la provincia y una subida del 7,3% en relación al ejercicio precedente. El apartado más trágico es sin duda el de accidentes mortales, con 13 fallecidos, que sólo ofrece el amargo consuelo de ser un 27% inferior a la de 2017 (cuando hubo 18 muertes), según han explicado el secretario de Salud Laboral y Prevención de Riesgos de CCOO, José Martín Anaya, y la responsable de Mujer y Juventud, Saray Pineda.

El aumento de la siniestralidad en Málaga a lo largo de 2018 da continuidad a una tendencia de subida iniciada en 2012, uno de los ejercicios más duros de la crisis y en el que precisamente el Gobierno aprobó el controvertido texto de la reforma de mercado de trabajo. Si en aquel ejercicio la cifra de siniestros fue de 14.417, el volumen ha ido subiendo año a año hasta situarse actualmente un 56% por encima de aquellos niveles. Los números son los más altos en la provincia de los últimos nueve años aunque sí están todavía bastante por debajo de los 36.380 de 2007, el último de bonanza antes del estallido de la crisis.

Los datos de 2018 reflejan una subida de la siniestralidad en los accidentes leves (que representaron la gran mayoría), con un aumento del 7,36% hasta los 22.154. Los graves se situaron en 327, con un descenso del 6,5%, y los mortales, con los 13 fallecimientos antes mencionados, cayeron el citado 27%. Entre los mortales hay casos de fallecimientos no traumáticos en el puesto de trabajo (infartos y derrames cerebrales), algo que CCOO nove fortuito sino relacionado con el estrés en el trabajo.

Por sectores, los servicios fueron aun año más el segmento con más accidentes, en línea también con su peso preponderante tanto en actividad como en empleo dentro de la economía malagueña: en total se registraron 15.934 siniestros, el 70,8% del total, y nueve fallecidos. El segundo sector con más siniestralidad fue el de la construcción (cerca de 4.000 accidentes), con ocho muertes en los tajos. La industria contabilizó 1.966 accidentes, con un fallecido, y el sector agrario un total de 664, con otra víctima mortal. La construcción es el segmento donde más repuntan los siniestros de un año a otro (un 32%), según los datos de CCOO, que también alerta de que el recurso de la subcontratación de algunas empresas de la industria malagueña también se está dejando notar en una mayor siniestralidad.

Martín Anaya ha apuntado que el "leve descenso" de accidentes graves y mortales no obedece a una mayor prevención por parte de las empresas sino que es "fruto de la casualidad" y ha recordado, a partir de las estimaciones del sindicato, que uno de cada cinco trabajadores en Málaga no cuenta con coberturas suficientes en materia de seguridad en su puesto de trabajo. También ha señalado que los accidentes labolarales de trabajadores autónomos no constan en las estadísticas oficiales ni tampoco, por supuesto, la de las personas que están en la economía sumergida. Para CCOO, Málaga está a la cabeza de Andalucía en incidencia de accidentes laborales, mientras que Andalucía también lidera los datos a nivel nacional.

El sindicalista ha reclamado a las distintas administraciones que tomen medidas para paliar la situación, entre las que ha citado la reversión de la reforma laboral y una mayor cultura preventiva, y ha solicitado un plan para Málaga en este ámbito. A su juicio, cada vez hay más trabajadores a tiempo parcial, una situación que afecta en mayor medida a las mujeres y que se deja notar en aspectos como la subida del 9% de los accidentes laborales in itinere (de camino o de vuelta al trabajo).

"La siniestralidad laboral no es una ecuación compleja sino una regla de tres simple. Si queremos alcanzar niveles sostenibles sólo tenemos que mover dos parámetros: condiciones laborales y cultura preventiva", ha dicho. El mantenimento de unas altas cifras de siiestralidad tiene como consecuencia, según ha añadido, la aparición de enfermedades laborales, muchas de ellas no reconocidas a nivel administrativo como dolencias vinculadas al trabajo.

Por su parte, Pineda ha apuntado que las mujeres tiene riesgos especifícos por sufrir más la parcialidad de jornada, la falta de conciliación laboral y la presencia en sectores donde los salarios son más bajos. "Son trabajadoras más vulnerables a riesgos físicos y psicosociales. No acceden de la misma forma que los indefinidos a la formación en prevención de riesgos ni se les hace el mismo seguimiento de salud", ha apuntado. También ha citado a las camareras de pisos, que en muchos casos sufren estrés, ansiedad o trastronos músculo-esqueléticos para los que se medican, sin que todas estas dolencias sean reconocidas como enfermedad profesional. En el telemarketing pasa algo similar, con achaques como la pérdida de oído o la faringitis crónica, consecuencias de su desempeño laboral.

Pineda también ha comentado que están subiendo los casos de acoso sexual en las empresas, sin que haya estadísticas al respecto de las administraciones, y ha reclamado un protocolo de actuación de obligado cumplimiento.

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