12 de marzo de 2019
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Actualizado: 06-04-20 11:38h
Tribunales

El pocero ratifica que tapó el pozo donde cayó el pequeño Julen con una piedra

El empresario declaró este martes ante la jueza que lleva el caso y aseguró que tras su trabajo se hicieron movimientos de tierra en la zona y quitaron la piedra

12.03.2019 | 14:16
Llegada a la Ciudad de la Justicia de Antonio Sánchez (c) el pocero que realizó la perforación en el que cayó el pequeño Julen

La Junta declara de emergencia el pago de las obras

  • El Consejo de Gobierno dio ayer luz verde para asumir los costes de las obras que se llevaron a cabo para rescatar a Julen, un total de 664.194,19 euros. Más de 300 personas participaron de manera coordinada, entre los que se encontraban bomberos del Consorcio Provincial de Málaga, la Guardia Civil, ingenieros de Caminos y de Minas, la Brigada de Salvamento Minero de Hunosa, de Asturias; el Grupo de Emergencias de Andalucía y el 112; el servicio de Emergencias Sanitarias 061 y técnicos de Protección Civil. También geólogos, maquinistas, topógrafos, otros técnicos y empresarios.

Este miércoles está previsto que declaren los guardias civiles que participaron en el rescate

Antonio Sánchez, el empresario que ejecutó el pozo de Totalán donde cayó el pequeño Julen, el pasado 13 de enero aseguró este martes a la jueza instructora que él cerró la prospección con una piedra y tierra. El empresario compareció durante cuarenta minutos en calidad de testigo y relató cómo dejó el pozo tras comprobar que no tenía agua, cómo se lo encontró tras el accidente y algunas concreciones sobre la prospección.

En la vista, Sánchez argumentó que tras la caída de Julen comprobó que se había rebajado la zona y que no estaba la piedra con la que había tapado el sondeo tras buscar agua. Además, declaró que el pozo estaba a unos 45 centímetros por debajo de la cota donde había dejado la piedra y dentro de una zanja en forma de «L», por lo que justificó que tras su trabajo se hicieron movimientos de tierra en dicha zona y que quitaron la roca.

El letrado del pocero, Javier Rodríguez, explicó que cuando se hace una prospección antes siempre se pone una boquilla de hierro para evitar que la tierra que sale vuelva a caer dentro y que tras comprobar su cliente que no había agua, retiró dicha boquilla. De este modo, argumentó, al retirar la boquilla de hierro siempre se crea un derrumbamiento que deja sobre el pozo como un pequeño cráter sobre la que el pocero colocó la piedra, a la espera de que una máquina retirara los 6.000 kilos de tierra que había alrededor del pozo, «ya que es imposible retirarlo con una pala y él no tenía medios para ello».

Además, el pocero explicó a la jueza del Juzgado de Instrucción número 9 de Málaga, instructora del procedimiento, que cuando se quita la boquilla siempre cae tierra y que esa es la tierra que había debajo del pequeño Julen de 2 años. De igual modo, relató que sólo selló dos pozos y no el que cayó Julen porque tenían agua, «los que no tienen agua no se sellan», manifestó, al tiempo que destacó que «esos no tienen ninguna utilidad».

Del mismo modo, también comparecieron en el Juzgado número 9 de Málaga el ayudante del pocero y la persona que hizo la zanja junto al talud cercano a la perforación, en calidad de testigos. Ambos se ratificaron en las declaraciones que hicieron en su día ante la Guardia Civil. El maquinista que hizo los movimientos de tierra afirmó que no vio la piedra que supuestamente había tapando el pozo y dio algunos detalles sobre cómo estaba el entorno.

Durante este miércoles, está previsto que declaren los guardias civiles que participaron en el rescate del niño y el ingeniero de Caminos y Canales que coordinó las obras, Ángel García Vidal.

Los padres de Julen comparecieron ante la jueza el pasado 25 de febrero y contradijeron la versión del dueño del terreno, David Serranoque aseguró ante la instructora que advirtió del peligro a la familia en el coche.

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