17 de marzo de 2019
17.03.2019
Memorias de Málaga

El Rodolfo Valentino español

A raíz de un artículo en La Opinión publicado en esta sección en 2014 sobre el actor de cine mudo onubense Manuel San Germán, se ha puesto en contacto una productora para realizar un cortometraje sobre su figura

17.03.2019 | 12:52
El actor onubense de cine mudo Manuel San Germán en dos fotografías.

En estas mismas páginas de La Opinión se publicó el 21 de septiembre de 2014, dentro de la serie Memorias de Málaga, un capítulo titulado Tres monjas en la Feria de Málaga de 1962. En el guión de la película La Becerrada se incluía una secuencia en la que tres monjas se dirigían a la Plaza de Toros de La Malagueta donde actuaba una terna formada por Antonio Ordóñez, Antonio Bienvenida y Mondeño.

En el mismo trabajo periodístico de ese día se incluía una curiosa historia. Circunstancialmente conocí en una reunión de amigos al que fuera destacado actor de la época del cine mudo, Manuel San Germán. El caso es que los amigos que estaban con él no conocían su pasado como actor de cine.

Como estudioso del cine, al serme presentado le espeté: ¿Usted es el actor de cine del mismo nombre? Tras un gesto de sorpresa me respondió afirmativamente, y cuando le ofrecí una entrevista en Radio Nacional de España en Málaga, declinó la invitación: el cine ya no formaba parte de su vida. Cuando el cine pasó de mudo a sonoro en el año 1930 abandonó la carrera. A partir de aquella fecha, el cine formaba parte de su pasado.

En mi artículo de 2014, muchos años después del encuentro en La Campana, en calle Granada, recordaba el hecho.

Cuatro años después

En los primeros meses del presente año 2018 me llamó por teléfono un señor que dijo llamarse Juan José Moreno, interesándose por lo que yo había escrito sobre Manuel San Germán cuatro años antes. Quería más detalles de mi encuentro con el exactor porque estaba preparando un cortometraje sobre el cine mudo español, y entre las figuras que investigadas figuraba el galán de varias películas de los años 20 y 30 del siglo pasado.

Para él y para varios miembros de la familia San Germán fue una sorpresa que su pariente hubiera sido actor de cine y que por su porte y elegancia le fue endilgado el título del Rodolfo Valentino español; el auténtico Rodolfo Valentino fue un famoso actor de los años 20 en Hollywood, al que se le consideró, por su aspecto, como el prototipo del amante latino. Su muerte en 1926, al parecer de un ataque de apendicitis, conmovió a la sociedad americana. Su entierro fue apoteósico y se publicó entonces que varias mujeres llegaron a suicidarse al morir el ídolo. Eso de los suicidios se llevaba mucho en los románticos ambientes del mundo de la alta burguesía. Pero el Rodolfo Valentino español no llegó a provocar hechos análogos. No murió de apendicitis ni nadie se pegó un tiro.

Volviendo a la llamada de hace unos meses de Juan José Moreno, licenciado en la Universidad de Sevilla en Comunicación Audiovisual, en el mes de julio último me visitó con su colaborador Francisco Huete para que le contara lo que sabía de Manuel San Germán porque estaba preparando un cortometraje que llevaría el título apuntado en reglones anteriores: Manuel San Germán, el Rodolfo Valentino español. La productora, que es propiedad de Juan Moreno, es Ildflyn, un combinado de letras que encierra el siguiente significado: Te quiero, Flyn.

Una historia apasionante

En el primer encuentro que tuvimos el director del cortometraje y su cámara y a veces actor, Francisco Huete, le facilité lo que yo había recordado y leído sobre el actor y la copiosa información recogida por él en archivos y viajes, porque, resumiendo, Manuel San Germán, nacido en Moguer (Huelva) en 1894 y fallecido en Hueva en 1974, tuvo una vida tan variada como apasionante. Estudió el Bachillerato en Santander (tiene copia del ingreso y notas de los cursos a los que asistió), fue contable de un casa de modas, fue torero con al menos dos novilladas contabilizadas con el apodo El Ocañita (su segundo apellido era Ocaña), en los estudios cinematográficos Pathé de París fue electricista y trabajó como figurante o extra en algunas películas, formó parte de un grupo de baile que empezó siendo trío y se convirtió en cuarteto –SAFO– que recorrió varios países de Europa€

Empezó su carrera cinematográfica como actor y galán en Madrid, protagonizó entre otras las películas Doloretes, Rosario la cortijera, Curro Vargas, Para toda la vida, Boy, L`Orphelin du cirque (en Francia), Los chicos de la escuela, Malvaloca (se proyectó hace unos años en una sesión retrospectiva en el Festival de Cine Español de Málaga), Luis Candelas, el bandido de Madrid, Agustina de Aragón, El guerrillero, Prim€ sin contar varias películas en Francia y Alemania.

Como el cine era mudo, el idioma no era un problema. Tras su retirada, al menos, se sabe que tuvo una mercería en Alicante y que en 1942 ingresó en el Convento de los Carmelitas Descalzos de Segovia donde estuvo casi un año.
El productor, guionista y director del cortometraje ha conseguido hasta las fechas de ingreso y salida del convento. En un número de la revista cinematográfica Primer Plano se publicó en 1942 una foto de San Germán como novicio de los Carmelitas.

Para los familiares y para el propio autor del guión fue una sorpresa el paso del exactor por Málaga. No tenían conocimiento de este pasaje de su vida. Y me buscaron a mí porque soy, al parecer, el único superviviente que habló con él durante su estancia en Málaga. ¡Cosas de la edad!

Lo que sigue siendo uno de los misterios de su vida fue el motivo de su presencia en Málaga. Como lo conocí en una reunión en la que coincidían un médico militar, un funcionario de prisiones, un maestro nacional y funcionarios de organismos oficiales ya desaparecidos como la Fiscalía de Tasas, Junta de Abastos y Servicio Nacional del Trigo, posiblemente Manuel San Germán trabajara en uno de esos tres organismos.

Volviendo a la familia de nuestra historia, un hermano de Manuel, destacado periodista, fue fusilado durante la Guerra Civil (1936-1939). Fue una de las dos mil víctimas de las sacas o asesinatos producidos en Paracuellos del Jarama entre los meses de noviembre y diciembre de 1936. El actor, que ya estaba retirado del cine, se hizo cargo de la viuda y cuatro hijos del periodista fusilado que quedaron en el mayor desamparo.

Un libro

Yo conocía la existencia y parte de la filmografía de Manuel San Germán a través del libro Historia de la Cinematografía Española de Juan Antonio Cabero. Los promotores del cortometraje en fase de preparación quisieron consultarlo, pero desde hace meses forma parte de mi legado a la biblioteca de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Málaga. Afortunadamente el libro ya está catalogado y a disposición de los usuarios del centro de estudios. La amabilidad de la responsable de la biblioteca, Genoveva, ha permitido al equipo de Juan José Moreno consultarlo y extraer los datos que figuran en él.

La amabilidad de la Facultad ha permitido incluso la cesión del estudio de grabaciones para que el equipo regentado por Juan José Moreno pudiera contar en el curso de una larga entrevista cómo conocí a Manuel San Germán.

Entre los misterios no aclarados aún de la vida del actor está por qué se retiró del cine. Aunque procedía del cine mudo, las informaciones recogidas rechazan el problema de la voz; muchos actores del cine mudo fracasaron en el sonoro por no acompañarles la voz. Lo importante era el físico y la capacidad de trasmitir los sentimientos por el gesto.

Es cierto que en trance del mudo al sonoro la producción de películas en España bajó de forma considerable. Pero el misterio sigue sin resolver. Dentro de unos meses, en algún festival de cortometraje, se estrenará la película de su vida.

Una pequeña aportación a la película corresponde a La Opinión por una colaboración publicada en 2014.

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