25 de marzo de 2019
25.03.2019

Diario de un malagueño en el Ártico (día 5): 30 grados bajo cero y sin ducha

Manuel Calvo está a poco más de 1.000 kilómetros del polo norte, donde el pueblo de Siorapaluk es el último reducto del ser humano

25.03.2019 | 12:20
Manuel Calvo junto a una mujer de Siorapaluk, con su hijo pequeño.
Diario de un malagueño en el Ártico (día 5): 30 grados bajo cero y sin ducha

Prosigo mi travesía y después de una jornada entera subido al trineo me dirigo hacia el objetivo que tengo en el mapa: Siorapaluk. En la escala de reductos del ser humano, es lo último que queda antes del polo norte. Apenas unos mil kilómetros separan este pueblo de Groenlandia de uno de los lugares del planeta que aguardan aún misterios. En 1909, el afamado explorador Robert Peary afirmó haber llegado al polo norte. Hoy en día, existen ciertas dudas sobre la veracidad de esta exploración.

Estamos luchando contra unas condiciones meteorológicas que no son las mejores, ni mucho menos. Hace un viento extremo que levanta cortinas de nieve. Los 30 grados bajo cero, que se multiplican en relación a la sensación térmica, admito, están poniendo a prueba mis capacidades aventureras como pocas veces antes. Lo que estoy viviendo, estoy seguro, sería una pesadilla para muchos. No hay duchas. Las necesidades básicas, ya se entiende, se depositan en una botella. No entro en más detalles. Pero con todo, hay algo que hace todo esto extremadamente bello y único en este rincón del mundo. Por encima de todas las cosas, son su gente. En su sencillez, me ofrecen lecciones valiosas.

Los inuit están muy orgullosos de su cultura y de sus tradiciones. Pero también observo una cosa que me parece digna de reseñar: están abiertos al mundo y lo han hecho, en parte, para mejorar su confort. Utilizan microondas, tienen móviles y barcos con motor. Pero no existe agua corriente y se mantienen fieles a los perros y sus trineos. Dejo algunas fotos y siento que no puedo abundar más. La transmisión de datos y fotos aquí ya solo es posible a través del teléfono satelital. De ahí, la calidad muy reducida de algunas de las imágenes, por las que ya pido disculpas. En cuanto tenga una conexión wifi, mandaré más. Mi travesía continua y el objetivo es llegar a Canadá, aunque aquí quien manda no es el hombre, sino el tiempo.

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*Manuel Calvo es un malagueño de 52 años y uno de los exploradores españoles con más experiencia en el Ártico. Los perros son su segunda gran pasión y en esta quinta edición del Desafío Ártico quiere recorrer más de 400 kilómetros sobre los mares helados, con la única ayuda de estos animales y un trineo como los que utilizan los inuit desde siglos atrás. Compartirá durante las próximas semanas para La Opinión de Málaga sus experiencias y este diario se irá nutriendo de reflexiones e imágenes de uno de los lugares más recónditos del planeta. Manuel Calvo es el responsable institucional de Tiendanimal y de Tiendanimal Educa.

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