05 de abril de 2019
05.04.2019
Empleo

La Inspección de Trabajo peinará la hostelería para descubrir el empleo en negro

Iniciará en breve su mayor actividad en el combate contra la economía sumergida con más de 1.300 inspecciones, la mayoría entre mayo y septiembre

05.04.2019 | 20:58
Un empleado de hostelería atiende en un establecimiento de Málaga.

Multas y dinero recuperado

  • La campaña posibilitó en 2018, junto a los 3,2 millones puestos en multas a las empresas, una recaudación inducida de otros 320.000 euros para la Seguridad Social, correspondientes a bases de cotización no satisfechas, diferencias relativas a la incorrecta aplicación del convenio colectivo de hostelería por parte de las empresas (al no pagar a sus trabajadores con arreglo a las tablas salariales vigentes) o prestaciones de desempleo recuperadas para las arcas del Estado. Las actas liquidatorias de todas esta sanciones supusieron otros 1,4 millones por lo que puede decirse que el costo final para estas empresas infractoras rondó los cinco millones de euros.

CCOO anuncia que este año vigilará especialmente la «selva» de los chiringuitos.

La Inspección de Trabajo de Málaga iniciará en breve la época de mayor actividad en el combate contra la lacra de la economía sumergida en el sector de la hostelería. Este departamento tiene previsto realizar a lo largo del año más de 1.300 inspecciones a negocios de esta rama de actividad, aunque la mayoría (en torno a un 70%) se practicarán entre mayo y septiembre, coincidiendo con los meses más fuertes de la temporada turística. En realidad, el deseo de la Inspección es poder acometer más visitas, pero no será hasta final de año cuando se conozca si los medios disponibles y las circunstancias permiten aumentar la cifra. El año pasado, por ejemplo, con una previsión similar, se acabó el ejercicio con unos 1.600 controles, según recordó ayer a este periódico el jefe de la Inspección en Málaga, Alfonso Conejo.

La programación de estas visitas tiene entre sus principales objetivos, por un lado, el afloramiento de empleo negro (trabajadores que desempeñan sus funciones sin estar dados de alta) y, por otro, tratar de atajar el uso abusivo de los contratos a tiempo parcial por parte de algunos empresarios, que camuflan así lo que en realidad son jornadas completas de sus empleados.

Así, la campaña de inspecciones del pasado 2018 en la hostelería se cerró con la regularización de 979 trabajadores, después de que se descubriera que sus empresas los tenían sin contrato de trabajo o que echaban un 50% más de horas de las que estipulaba su jornada laboral. Las cifras de empleo en negro aflorado el pasado año fueron algo superiores que las del ejercicio precedente, un hecho que Conejo relaciona con un «afinamiento» de las visitas realizadas a los negocios de hostelería, con controles que pueden realizarse durante la tarde-noche o en fines de semana, que es cuando la actividad es mayor en muchas de estas empresas.

Por otro lado, el balance de la Inspección revela que sus controles permitieron levantar de enero a septiembre más de 430 actas de infracción en diferentes empresas y unas propuestas de sanción con más de 3,2 millones de euros.

Los casos de empleados con contrato a tiempo parcial que trabajan muchas más horas de las que les corresponde son los más frecuentes detectados por los inspectores en sus visitas a bares, restaurantes, chiringuitos o discotecas de la provincia. De hecho, del empleo regularizado en 2018, dos terceras partes correspondieron a esta causa y el resto fueron casos de personas que trabajaban sin contrato. Conejo reconoce que dentro de los contratos a tiempo parcial en la hostelería malagueña (una modalidad completamente legal) hay muchos casos de uso «abusivo», en lo que se conoce como «trabajador cautivo».

Control a los chiringuitos

Los sindicatos, por su parte, vienen denunciando desde hace tiempo la alta incidencia de la economía sumergida en el sector hostelero. Una de las principales quejas es que hay empleados contratados para echar dos o cuatro horas al día (aunque el convenio marca un horario mínimo de cuatro) y que acaban estando ocho horas o incluso más en su puesto de trabajo.

La responsable de Servicios de CCOO en Málaga, Lola Villalba, explica que hay segmentos como los chiringuitos que son una «selva» con la llegada de la época veraniega y anuncia que este verano desplegarán una campaña de vigilancia. Ya se han reunido en este sentido con la propia Inspección de Trabajo y esperan hacerlo en breve con la Asociación de Empresarios de Playa (la patronal del segmento de chiringuitos) para solicitar su colaboración.

«Estaremos vigilantes para denunciar a todos los que tengan a sus trabajadores en situación irregular» , apuntó. CCOO también reclama a la Inspección que refuerce el número de inspectores de cara al verano para poder controlar mejor todo el fenómeno de la economía sumergida (incluido un mayor número de visitas nocturnas a los negocios), «tal y como ocurre en Baleares».

Para los sindicatos, la actividad de la Inspección es loable pero sus «limitados» recursos sólo sirven para destapar la «punta del iceberg». La Inspección, entre inspectores y subinspectores, cuenta actualmente con 50 personas en Málaga (25 inspectores y 25 subinspectores). Las centrales creen que un mercado de trabajo de la dimensión de Málaga necesita un mayor número de efectivos.

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