14 de abril de 2019
14.04.2019
Memorias de Málaga

Cien años de la Agrupación

En 2021, coincidiendo con el centenario de la Agrupación de Cofradías, se podía organizar una magna exposición dividida en seis fases –dos meses por cada día de la Semana Santa– en el Palacio de Ferias y Congresos

14.04.2019 | 13:18
El Santísimo Cristo de las Penas, de Salesianos, junto su grupo de misterio, a su paso por la Catedral el último Miércoles Santo.

No sé exactamente el número de hermandades y cofradías que están integradas en la Agrupación de Cofradías de la Semana Santa de Málaga, institución fundada por don Antonio Baena en el año 1921 con el fin de aunar a todas las congregaciones que por tradición sacaban a la calle a sus sagrados titulares cada Semana Santa, algunas con antigüedad de varios siglos, como la Archicofradía de la Sangre, por citar la más antigua, que según mis informaciones se remonta al año 1507.

Las historias de cada una de las hermandades que configuran el acontecimiento más importante que vive la ciudad desde varios siglos atrás están en las numerosas publicaciones que año tras año se repiten y enriquecen las propias cofradías.

La recién creada Agrupación va a cumplir un siglo el 21 de enero de 2021. Su fundación puso fin a lamentables incidentes que se producían cada Semana Santa, cuando regía un principio que años después dio un giro de trescientos sesenta grados.

La costumbre, antes de la mágica fecha de la fundación, era llegar primero a la calle Larios. Ahora es todo lo contrario: todas quieren ser la última en pasar por la calle más famosa de Málaga.

Yo no llegué a vivir las lamentables situaciones que se producían antes de que la Agrupación pusiera orden en algo tan simple como reglamentar el orden de entrada en la vía principal de la ciudad.

Tuve conocimiento de esos sucesos por mi madre que, pese a no ser española de nacimiento, se convirtió en la primera defensora de la celebración religiosa. Hasta el último año de su vida se instalaba en la Alameda para ver las procesiones; incluso volvía a verlas en los casos de retorno a sus templos si volvían a pasar por la Alameda.

Fue ella la que me contó los desagradables hechos que se producían cada Semana Santa por aquello de llegar los primeros a la calle Larios.

Disfrutar de ese privilegio daba lugar a situaciones pintorescas. Muchas cofradías colocaban a la entrada de la calle la Cruz Guía aunque los tronos estuvieran en la Alameda o en la calle Carretería. Entonces coincidían varios hermanos e incluso cruces guía que se habían adelantado para reclamar el privilegio de ser los primeros.

El Señor de La Pollinica junto a su casa hermandad el Domingo de Ramos de 2018. ÁLEX ZEA

En más de una ocasión, y esto me lo contó mi madre, entre hermanos de distintas cofradías discutían el derecho de ser los primeros€ y a veces acababan a bastonazo limpio. La Agrupación fundada por don Antonio Baena puso fin a las absurdas contiendas que empañaban la celebración.

Volviendo al primer párrafo sobre el número exacto de cofradías y hermandades que están asociadas, creo que se eleva a cuarenta y tres. Como cada una de ellas, salvo alguna excepción, tiene dos advocaciones o imágenes de la Pasión y Muerte de Cristo, calculo que unos ochenta tronos salen a la calle entre el Domingo de Ramos y el de Resurrección, con salvedad del sábado.

Cada una tiene un recorrido propio pero tienen en común varias calles, como la Alameda, plaza de la Marina, Larios, Granada€y estación de penitencia en la Catedral.

Cada procesión mueve un numero que varía bastante de hermanos y hombres de trono que portan las imágenes; hay cofradías con 186 nazarenos, otras con 470, la Paloma con 723, la Expiración con 442, el Rocío con 600, las Penas con 250€ y con respecto a los hombres de trono el número está en relación con el tamaño y peso de cada paso.

Pero recurriendo a una cifra aproximada de personas ligadas a las cuarenta y tantas hermandades y cofradías de nuestra Semana Santa, según se publicó en alguna parte, ronda o supera las ochenta mil, un colectivo muy importante sobre todo teniendo en cuenta que el censo de habitantes de Málaga capital no llega a seiscientos mil. Más del diez por ciento de los malagueños está implicado en el mundo cofradiero. Ni el fútbol roza ese diez por ciento.

La ocasión

Coincidiendo con el centenario de la fundación, la Agrupación de Cofradías, teniendo el apoyo de ochenta mil malagueños, podría festejar el acontecimiento con una magna exposición de los tronos y tesoros de las cuarenta y tantas cofradías.

Salida de la Virgen de las Angustias del Descendimiento. ÁLEX ZEA

Como no hay un lugar cerrado en Málaga capaz de albergar todos los tronos al mismo tiempo, sí se puede intentar montar una exposición de un año de duración dividida en seis fases; dos meses para las cofradías del Domingo de Ramos, otros dos meses para las del Lunes Santo, otros dos meses para las del Martes Santo€ y así hasta el Viernes Santo.

Creo que en el Palacio de Congresos y Exposiciones hay superficie suficiente para acoger todos los tronos y parte del patrimonio de cada una de las cofradías, con estandartes, cruces, ornamentos€ Colocar las imágenes es más complicado pero no imposible.

La gran oferta museística de Málaga se vería incrementada durante todo un año –2021– con esta muestra que contribuiría a enriquecer la que hay en estos momentos.

Una buena campaña publicitaria aseguraría el éxito€ y si no hay una respuesta exterior, los ochenta mil malagueños vinculados al mundo semanasantero justificarían con creces el esfuerzo de montar lo que en pocas líneas expongo para que otros lo lleven a cabo. Los hermanos de cada una de las cofradías se encargarían de custodiar y atender a los visitantes contando su historia, significado de los enseres, autores de las esculturas, diseñadores de los mantos€

Financiación

Nuestras cofradías, y esto lo vienen demostrando año tras año, tienen capacidad suficiente para afrontar el gasto que supone poner en práctica la idea de esa magna exposición, aparte los ingresos que la visita al gran museo aporte a la organización.

No faltarán, imagino, aportaciones públicas y privadas para su desarrollo, aunque en algún organismo representativo se levante alguna voz crítica recurriendo a argumentos sin base sólida.

Si ochenta mil malagueños son semanasanteros, las voces disidentes se ahogarán en el trompetería de las bandas de música fundadas y financiadas por las cofradías y que jugarán también su papel en el gran acontecimiento. Gracias a las cofradías muchos jóvenes malagueños de uno y otro sexo –que conste– han ingresado en la lista de los privilegiados en el arte de la música.

Ahí queda la idea.

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