15 de abril de 2019
15.04.2019
Llano de Doña Trinidad

La otra Pasión de Alejandro, el paralítico cerebral del Perchel

En 2016 un empresario de Ibiza se ofreció para comprarles una casa mata, pero hace unas semanas desistió del proyecto, aunque regaló al joven una cama adaptada

15.04.2019 | 05:00
Sin ascensor, el padre debe cargar con su hijo para poder sacarlo a la calle.

La familia del joven Alejandro Navarro lleva 17 años reclamando, primero al Ayuntamiento y ahora a la Junta, el traslado a una planta baja, porque viven en un vivienda social de dos alturas y en un primer piso sin ascensor. Los padres y el hijo, todos con diferentes dolencias, tienen que dormir en el salón.

La de Alejandro Navarro es una 'pasión' que dura 365 días. Este joven de 18 años, con discapacidad física y psíquica del 99 por ciento, lleva desde que nació atrapado en una casa sin ascensor, en el primer piso de una vivienda social en alquiler en el 3 del Llano de Doña Trinidad, un corralón del Perchel que hasta 2014 era del Ayuntamiento (IMV) y desde entonces depende de la Junta (AVRA).

Para empeorar la situación, la casa tiene dos alturas, así que este paralítico cerebral, asaetado por operaciones en las piernas, rodillas, tendones y caderas (en total nueve), lleva cerca de tres años sin poder dormir en su dormitorio, en la planta de arriba, y tiene que hacerlo en el cuarto de estar. En total, de su dormitorio a la calle hay 35 peldaños. Para salir a la calle, su padre, Juan José Navarro, lo carga a la espalda, hasta que puede acomodarlo en la sillita que le ha regalado una ortopedia de Málaga.

Pero no es el único en dormir en el cuarto de estar: «Ahora dormimos los tres aquí», cuenta esta semana Inmaculada Sarmiento, su madre, que este año estuvo a punto de perder un pie por una gangrena y que además está en diálisis a la espera de un trasplante de riñón.

Tampoco sube ya al dormitorio el padre, desempleado y con fuertes dolores en la espalda, fruto de sus años como albañil.
Además, a causa de sus numerosas operaciones, Alejandro lleva cerca de un año sin acudir al colegio de educación especial Santa Rosa de Lima.

Hace ahora tres años, en abril de 2016, a raíz de un reportaje de La Opinión de Málaga, del que se hizo eco una cadena de televisión, un empresario de Ibiza conoció la situación del entonces quinceañero y se ofreció a regalarle una casa mata, a la vista de que, en todos estos años, ni el Ayuntamiento ni la Junta le habían podido proporcionar una planta baja.

Aunque finalmente el empresario informó hace pocas semanas de que no seguía con el proyecto, la familia quiere agradecer su generosidad, porque le regaló a Alejandro una cama adaptada, para que dejara de dormir en el sofá del cuarto de estar, además de pagar entonces algunas deudas, entre ellas los medicamentos y pañales que necesita su hijo de forma constante.

Pero las deudas siguen porque la situación económica de la familia continúa siendo apurada aunque haya mejorado un poco: hasta hace unos meses sólo vivían de los 400 euros de la paga de invalidez del hijo, aunque ahora Inmaculada recibe además 300 euros por su enfermedad. «Pero en el momento en que me trasplanten el riñón me la quitan», comenta.

En estos años, la asociación de vecinos de La Trinidad, con su presidente, Juan Romero, al frente, ha tratado de mediar para que alguna de las dos administraciones dieran una solución a Alejandro, sin éxito hasta ahora.

En los 17 años que lo llevan solicitando, han recibido dos propuestas de traslado a una planta baja: un piso en El Atabal, que tuvieron que descartar por lo lejos que quedaba del colegio de Alejandro y la falta de dinero para pagar coche o autobús, así como un segundo piso en una céntrica promoción en la que los propios vecinos le desaconsejaron que acudieran a vivir con el niño, «porque la policía hacía muchas redadas antidroga», recuerda Inmaculada Sarmiento.

La madre de Alejandro no deja de luchar por su hijo mientras acude a diálisis varias veces a la semana, aunque no comprende que un traslado de vivienda a una planta baja sea una quimera.

Por eso, en estos días de campaña electoral les ruega a los responsables políticos «que se fijen en las personas con necesidad y que se lo tomen como algo suyo, no como si fuéramos un mueble».

Juan José Navarro sólo les pide «que piensen en que pueden ser ellos los que se encuentren algún día en nuestra situación».
Alejandro, tumbado en el sofá mientras dura la charla, no se pierde el paso de los tronos en la tele, aunque su 'pasión' dura toda la vida. Desde el día en que nació.

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