03 de mayo de 2019
03.05.2019
La Opinión de Málaga
Gastronomía

Un recetario para 103 abuelas malagueñas, veteranas cocineras y madres coraje

El chef malagueño, Samuel Perea recoge en el libro "Málaga, Cocina, Emoción" los manjares y la vida de un centenar de mujeres, una por cada municipio de la provincia

03.05.2019 | 14:48
Acto de presentación del libro Málaga, Cocina, Emoción.

De entre todos los fragmentos reminiscentes que copan la mente de los que van cumpliendo años, hay uno que brilla especialmente en los ojos cuando se le hace mención. Sin duda, la cocina de la abuela; el famoso plato que marcó la infancia y que se antoja culinariamente superlativo e insuperable por muchas estrellas Michelín que engalonen otra receta.

En el auditorio Edgar Neville de la Diputación de Málaga se han hecho incontables homenajes a representantes de todas las ramas por las que se manifiesta el talento de la provincia: Chiquito, María Teresa Campos, Antonio Garrido Moraga, Dani Rovira... Personas conocidas y veneradas por una sociedad que agradece el amor al arte. Sin embargo, en esta ocasión, los aplausos se han regalado a 103 abuelas malagueñas, una por cada municipio, desde Atajate hasta la capital.

Estas madres, abuelas y bisabuelas, testigos directas de la Guerra Civil y el período de posguerra, han confiado una receta casera y un testimonio de vida al cocinero malagueño Samuel Perea, fundador de la ONG Cocina por la Paz, quien ha convertido los secretos de Remedios, Dolores, Antonia, María... y todas las demás, en un recetario de platos tradicionales sazonados con unas pinceladas de las difíciles vidas de estas cocineras veteranas.

"Málaga, Cocina, Emoción" es el resultado de un año de carreteras nacionales, caminos secundarios y senderos complicados para llegar a una cocina de cada pueblo malagueño. "Me han llevado hasta las palabras guardadas de 103 mujeres valientes", relata Samuel Perea, pese a que, según dice, no todo está revelado y hay mucha historia detrás que se mantendrá oculta en el recuerdo del sufrimiento pasado.

Entre sus páginas, se saborea el magro en salsa de Francisca García del municipio de Benahavís, la carne de membrillo de Isabel Granados, fruto de una receta centenaria heredada, o las tortillitas de acelgas de Antonia Carrero, del pueblo de Gaucín. Un centenar de manjares cotidianos y un centenar de vidas de abnegación, cuidados y superación personal a los que este libro rinde pleitesía. "Entráis en la historia de la gastronomía de Málaga", ha declarado Francisco Salado, presidente de la Diputación de Málaga, en su discurso de inauguración del acto, en el que también ha estado presente Luis Merino, presidente de la Fundación El Pimpi, una de las entidades impulsoras de esta obra.

En palabras del chef malagueño, este centenar de madres coraje y maestras de la cocina sacaron adelante a sus familias manteniéndose siempre un paso por detrás del hombre, "enteniendo que estar detrás no era humillante sino esencial, como los motores de los cohetes espaciales".

En definitiva, la cocina tradicional, frente a la sofisticación, se ha convertido en un símbolo de supervivencia en tiempos en los que el café se hacía con malta porque es "lo que había entonces", todo un alegato al reto diario de calmar el hambre casa cuando la escasez se sentaba también a la mesa y, sobre todo, la misión cumplida de 103 mujeres malagueñas y de muchas más, excelentes cocineras, que emplearon su vida a la dedicación ajena y a las que cada día se les debe rendir homenaje.

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