27 de mayo de 2019
27.05.2019
Instalaciones

Denuncian las condiciones del área de calabozos de la Comisaría Provincial de Málaga

El sindicato Justicia Policial traslada a la Inspección de Trabajo las graves deficiencias que afectan desde hace años a una zona en la que trabajan decenas de policías y acoge a los detenidos

27.05.2019 | 05:00
Comisaría Provincial de Málaga.

El sindicato Justicia Policial ha denunciado ante la Inspección de Trabajo las graves deficiencias que presenta desde hace años el área de calabozos de la Comisaría Provincial de Málaga, una zona de trabajo para casi un centenar de agentes y lugar en el que los detenidos pasan muchas horas antes de pasar a disposición judicial. En un documento de más de 30 páginas, la organización enumera con detalle problemas de higiene, seguridad, mantenimiento, iluminación, insonorización, salubridad del agua, calidad del aire y el estado de las zonas de trabajo y descanso que consideran pueden vulnerar los derechos más fundamentales de los propios trabajadores como de las personas privadas de libertad en esas instalaciones.

Tras precisar que el edificio fue inaugurado en 1991 y que las primeras normas de prevención de riesgos laborales datan de 1995, el informe recuerda cómo sucesos tan truculentos como el incendio en el que perdieron la vida siete inmigrantes detenidos o algunos suicidios han dado lugar a algunos cambios pero insuficientes.

El documento describe cómo esta zona se sitúa en el subsuelo, circunstancia que sumada a los deficientes sistemas de ventilación provoca unas condiciones de humedad y de calidad del aire poco recomendables. A pesar de que hay sistemas para que el aire circule, el sindicato asegura que a veces es mejor no utilizarlos porque introducen los gases de los vehículos del garaje en las zonas de trabajo y detención. Como prueba, Justicia Policial aporta imágenes que demuestran el estado de las rejillas de los conductos sin limpiar desde hace años. No menos sorprendentes son las descripciones del puesto de control, donde trabajan hacinados hasta seis funcionarios, y la zona de celdas: «Vasos llenos de orines, comida esparcida por los barrotes y suelo es muy normal y asidua en los calabozos, también se da el caso de personas que dejan sus heces en dichas celdas» y todo tipo de fluidos. «Los barrotes, paredes y techos llevan sin limpiarse y pintarse años. Pero aunque parezca increíble se han hecho escritos internos por estos motivos, pero nunca se le ha dado cumplimiento», añade la denuncia antes de advertir que el agua del grifo sale en ocasiones de color rojizo, hecho que el personal de mantenimiento achaca a las partículas de cobre de las viejas tuberías. El capítulo de las celdas insiste en la escasa limpieza y en el mal estado de las colchonetas que usan los detenidos. Estas, según Justicia Policial, han dado lugar a picaduras de chinches entre agentes y entre los propios arrestados, hecho que denunció un letrado en marzo al visitar a su representado.

En cuando al aforo, el sindicato calcula que actualmente hay espacio para 38 internos para un servicio normal, pero recuerda que el pasado verano llegó a haber días con más de 70 arrestados que provocaron una situación «insostenible por el calor asfixiante, falta de aire y de limpieza adecuada» en una zona por la que, recuerda, pasan personas con diferentes enfermedades como VIH y hepatitis.

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