17 de junio de 2019
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Actualizado: 02-04-20 11:52h
Medio Ambiente

Málaga destaca por el uso de energías renovables y su calidad del aire, según un estudio

Investigadores de la UMA y de la Politécnica de Cataluña desarrollan un modelo para evaluar y clasificar ciudades por su eficiencia energética

17.06.2019 | 13:41
Un coche eléctrico cargándose.

Investigadores de la Universidad de Málaga (UMA) y de la Politécnica de Cataluña han desarrollado el primer índice que mide la eficacia en el uso de energía de cualquier ciudad. Denominado UESI (Urban Energy Sustainability Index), permite conocer la eficiencia en el uso de recursos energéticos de manera anual y así establecer estrategias de gestión urbana, junto a una clasificación de las urbes.

El índice determina cómo y cuánta energía se gasta en las ciudades. "Es necesario recoger los consumos energéticos de las urbes, separando lo máximo posible el uso final y el origen de la energía, porque sólo desde ese análisis se entiende si las acciones y políticas de una ciudad van en la dirección correcta", ha manifestado a la Fundación Descubre la investigadora de la UMA María José Márquez, coautora del estudio titulado 'Measuring urban energy sustainability and its application to two Spanish cities: Malaga and Barcelona', y publicado en la revista Sustainable Cities and Society.

Este modelo integra variables que hasta ahora se analizaban por separado. De esta forma no es una mera agregación de indicadores parciales, sin estructura ni un orden de relevancia de cada uno. "UESI funciona como un todo coordinado, definiendo como básicos los parámetros energéticos que reflejan el balance de flujos de la ciudad, y como instrumentales los relacionados con acciones que ayudaran al cumplimiento de los retos internacionales estudiados", ha agregado.

Los investigadores organizaron los 12 indicadores seleccionados en tres niveles, según la relevancia que les adjudican para conseguir el índice final. "El núcleo principal son las variables que forman parte del sistema ciudad, es decir, que están condicionados por políticas locales, y por los agentes que intervienen en el ámbito urbano: ciudadanos, empresas y administración local", ha explicado la también arquitecta.

Ese núcleo lo denominan nivel básico, e incluye cuatro variables: los combustibles fósiles, la producción local de electricidad y de energía térmica mediante energías renovables, así como la calidad del aire.

En segundo nivel, los expertos sitúan el porcentaje de vehículos eléctricos, trabajadores que usan transporte público, edificios de alta eficiencia energética y planes urbanos de sostenibilidad energética. Este conjunto se denomina variables instrumentales.

Finalmente, se situarían los indicadores complementarios, referidos a políticas estatales que escapan de las decisiones locales, pero aún así repercuten en la sostenibilidad urbana. Para conseguir el resultado, los expertos buscaron referencias previas en otros países. "Llegamos a la conclusión de que no existía ningún modelo específico para la sostenibilidad urbana energética", ha indicado Márquez.

Los investigadores también estudiaron los objetivos que han establecido organizaciones internacionales, concluyendo que los planteados por la Comisión Europea, con horizonte en los años 2020, 2030 y 2050, son los más detallados y, por tanto, fueron los que utilizaron para definir los valores del UESI.


Barcelona y Málaga


El modelo se aplicó en Málaga, Barcelona y una ciudad virtual ideal. Los expertos ponderaron algunos indicadores, de los que prevén una evolución con fuerza en los próximos años. "Es el caso del uso de coches eléctricos o medidas de eficiencia energética", ha informado Márquez, quien ha apuntado que el peso de cada indicador también varía: los básicos suponen el 50 por ciento (en particular puntúan combustibles fósiles y calidad del aire), los instrumentales el 30 por ciento y los complementarios el 20 restante.

El resultado obtenido en esas capitales citadas lo establecieron en la escala de 1 a 100 que maneja el EUSI. Mientras que en Barcelona el valor del índice subió en ocho puntos del año 2008 al 2013, en Málaga fueron más de diez. La capital malagueña destaca en calidad del aire, reciclaje de residuos sólidos urbanos y uso de renovables en la energía que le llega de producción externa, según el estudio.

El trabajo se desarrolló de julio de 2015 a diciembre de 2016, tras el encargo de la División General de Sostenibilidad de Endesa, empresa que lo ha financiado. Por parte de la UMA, participaron miembros del Instituto de Investigación Hábitat Turismo y Territorio, el Departamento de Lenguajes y Ciencias de la Computación y el Departamento de Física Aplicada II.

El equipo de la Universidad de Málaga colabora en la actualidad con la Fundación Renovables en nuevos proyectos relacionados con la sostenibilidad energética, y en la posible aplicabilidad y evolución del índice.

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