11 de julio de 2019
11.07.2019
Crónicas de la Ciudad

Las sorpresas diamantinas que nos da San Telmo

El Anuario 2018 de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo es la mejor prueba para conocer la utilidad de una institución académica que acaba de conseguir un importante fondo documental para Málaga

11.07.2019 | 05:00

Mientras en la política nacional sigue la milenaria pugna por el poder, en el terreno mucho más sensato de la Cultura, la semana arrancó con una buena noticia. La Universidad de Málaga, gracias a las buenas gestiones de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo, y en particular, del académico y cineasta Carlos Taillefer, ha conseguido que el gran fondo documental de Julio Diamante, el reconocido director de la Semana Internacional de Cine de Autor de Benalmádena, se conserve en la UMA, en concreto en El Ejido, casi puerta con puerta con los cerca de 22.000 volúmenes del legado de Alfonso Canales.

Antes de que el fondo desembarcara en nuestra ciudad, tuvo lugar el fallido desembarco en Cádiz, la ciudad natal de Diamante.
Esta es una de las muchas pruebas de para qué sirve una institución académica.

Para que tengamos una idea más detallada, San Telmo acaba de presentar su anuario de 2018, casi 400 páginas de un año de trabajo, en el que destaca el ingreso en la Academia de todo un 'Premio Nobel' de la Arqueología, el profesor Mario Torelli, que tiene en su haber el premio Balzan, el más importante que puede recibir un arqueólogo y que disertó sobre el hallazgo más famoso de los que se conservan en nuestro Museo de la Aduana: la tumba del guerrero localizada entre las calles Jinetes y Refino y cuyo floreado casco es el motivo de portada del anuario.

Además, recibió la medalla de la Real Academia como académico de honor Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura.

Entre otras incorporaciones, la del profesor e historiador José Calvo Poyato, que habló en su discurso de ingreso de un asunto que causaría inquietas noches de insomnio a muchos alcornoques supremacistas: la Guerra de Sucesión en la Corona de Aragón (sin trolas independentistas, se entiende).

Un aspecto muy interesante de este anuario son los informes que subrayan el papel de San Telmo como garante del Patrimonio de Málaga en todas sus facetas. A este respecto, la conocida experta Estrella Arcos realiza un repaso a la situación patrimonial de la ciudad para constatar el «lamentable estado de conservación» de la cripta de los Condes de Buenavista en la Victoria, o para lamentar que, a estas alturas de la película, el Palacio del Obispo todavía luce un mosaico de Invader, un artista anónimo francés sin luces ni escrúpulos.

Estrella Arcos confía además en que, algún día, la sede de la Cámara de Comercio, el veterano palacio de Villalcázar, pueda recuperar su «imagen primigenia», de la que tenemos un atisbo en el lateral recuperado, el de la calle Juan de Málaga.

Muchos más trabajos y actos, imposibles de recoger aquí por falta de espacio, contiene el anuario de San Telmo, institución capaz de regalarnos sorpresas diamantinas como la de esta semana.

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