15 de julio de 2019
15.07.2019
Empresa malagueña

Casa Kiki, de panadería de barrio a todo un hito en la ciudad

La famosa pastelería de la capital ha ido ganando 'territorio' a lo largo de los años. A sus primeros establecimientos se suman las tiendas de Fuengirola, Coín, la estación de tren María Zambrano y el centro comercial Málaga Nostrum

15.07.2019 | 05:00
Casa Kiki, de panadería de barrio a todo un hito en la ciudad
Casa Kiki, de panadería de barrio a todo un hito en la ciudad

Toda una expansión impulsada por su buen hacer y excelencia en las artes de repostería.

La panadería y pastelería Casa Kiki nació en una barriada de Málaga en el año 84. Una pequeña y familiar panadería de barrio que luchaba por encontrar un hueco entre la gran demanda existente. Con el tiempo, fue ganando popularidad, sin embargo sus fundadores fueron desvinculándose del negocio y María José Garrido, familiar de los dueños, se quedó con el traspaso hace ya 25 años.

De Casa Kiki, todo el mundo conoce sus famosas palmeras gigantes, el producto estrella de la pastelería. Estos dulces, en un primer momento, solo se hacían en formato individual, hasta que un día, como bien cuenta María José, una de sus sobrinas pidió que, para su cumpleaños, le hicieran una palmera de chocolate ya que a ella no le gustaba ningún otro dulce. «La palmera fue todo lo grande que permitía la bandeja del horno. Todos los invitados del cumpleaños quedaron sorprendidos y les gustó mucho la idea, ya que todo el mundo conocía las palmeras de Casa Kiki pero no en ese formato. Con el boca a boca, esta idea se fue extendiendo y ese fue el pistoletazo de salida».

Ante la gran demanda de palmeras, tuvieron que trasladarse a un obrador más grande en el polígono La Estrella para poder seguir produciendo todo lo que la gente pedía. Esto hizo que se adquiriera un mayor poder de fabricación y, por tanto, que fuera posible abrir más puntos de venta. Como la producción era más grande, se necesitó más personal. «En el comienzo, en la calle Gaucín, éramos ocho personas y ahora somos más de 80». Al aumentar la producción y el tamaño del obrador, también se hizo necesario contar con un equipo más profesional.

La primera Casa Kiki se encontraba en el barrio de Portada Alta, fue la primera en fundarse. A esta le siguieron la tienda de la calle Gaucín y el establecimiento de Puerto de la Torre. Más tarde, llegarían las tiendas de Fuengirola, Coín, la estación de tren María Zambrano (en el vestíbulo del AVE) y Málaga Nostrum, por este orden.

Los locales de Portada Alta y la calle Gaucín se llenaban con mucha facilidad y eran tantas las personas que era normal que las colas que se formaban doblaran la esquina de la calle. Además, aquellos que se desplazaban en coche para ir a comprar algún producto a la pastelería casi no tenían sitio para poder aparcar, por lo que surgió la idea de abrir una tienda en un lugar en el que el acceso fuera fácil y los clientes no tuvieran ningún problema para buscar aparcamiento. Es ahí cuando se abrió la nueva tienda en el centro comercial Málaga Nostrum, un establecimiento que facilitaría a los clientes la recogida de pedidos. La tienda más frecuentada es la de Portada Alta.

Son muchas las personas de fuera de Málaga que van hasta algunas de sus pastelerías para poder llevarse palmeras. Es por ello que se abrió también la pequeña tienda dentro de la estación de tren María Zambrano, para que aquellas personas de fuera de Málaga que viajaran en tren y que quisieran llevarse algún producto lo tuvieran más fácil, sin tener que desplazarse a las otras tiendas.

El crecimiento de Casa Kiki se debe, principalmente, a dos novedades: la palmera gigante y la palmera rellena. Comenzaron haciendo palmeras pequeñas tanto de yema de huevo como de chocolate, hasta que se introdujo el relleno de kinder y todo el mundo comenzó a demandarlas. Sin embargo, el problema que había es que los rellenos solo estaban disponibles en las palmeras gigantes y estas eran compradas, en la mayoría de los casos, para ocasiones especiales, por lo que la gente tenía que esperar a que hubiera una celebración para comer este tipo de palmeras. A partir de ese momento se pensó que las palmeras pequeñas también podrían llevar relleno.

A día de hoy, Casa Kiki ofrece una gran variedad de sabores en cuanto a palmeras; exactamente son 21 sabores: gelatina, solo chocolate, crema y chocolate, crema y coco, glaseada, glaseada con chocolate, chocolate y lacasitos, crema catalana, kinder, huesitos, ferrero, nutella, dulce de leche, nata, turrón, trufa, mousse de fresa, tarta de queso, galleta de limón, cereza y arroz con leche.

Además, como dice María José, «hoy en día se valora mucho la personalización». En el caso de las palmeras gigantes, se empezó como con las pequeñas, solo chocolate y kinder y después comenzaron a personalizarlas. Todos los sabores de palmeras pequeñas se pueden hacer en las palmeras grandes. De igual modo, se puede elegir una mitad de un sabor y otra de uno distinto. «Queremos ajustarnos a lo que el cliente quiere, intentar satisfacer las necesidades del cliente».

Pero Casa Kiki no solo se dedica a elaborar palmeras, por mucho que se le conozca por ello. «Aparte de las palmeras, que es por lo que la gente realmente nos conoce, también tenemos otra gran variedad de productos. Se venden muchas tartas y mucha pastelería».

Casa Kiki trata de estar constantemente innovando para sorprender a sus clientes con nuevos sabores y productos. No solo se pensó en introducir relleno de Kinder en las palmeras, sino también otro tipo de sabores, por lo que se comenzó a investigar y a probar nuevos sabores para elaborar nuevas palmeras. De hecho, la novedad de este verano son pequeñas palmeras con sabores refrescantes para el verano: fresa y plátano, mojito, piña colada, mango y maracuyá, lemon pie, frambuesa y caramelo.

Además, busca facilitar la compra de productos, que los clientes no tengan que esperar esas largas colas que se forman en algunos de los establecimientos. Esto se ha conseguido abriendo distintos puntos de venta e implantando el envío a domicilio, para que el cliente que no pueda desplazarse a cualquiera de las tiendas pueda llamar por teléfono y solicitar el envío a casa. «Todo esto para ponérselo aún más fácil al cliente y que no se pueda resistir a comprar alguno de nuestros productos», dice María José Garrido.

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