02 de agosto de 2019
02.08.2019
La Opinión de Málaga
Crónicas de la Ciudad

El solar de la calle Jinetes con foso sorpresa

El único solar que sobrevive en la calle Jinetes está abierto y tiene unos cimientos importantes que pueden provocar más de un quebradero de cabeza

02.08.2019 | 05:00
En la calle Jinetes el propietario de un solar tuvo la certera idea de cerrarlo de obra y dejar una puerta metálica para acceder con facilidad en caso de que tuviera que limpiarlo. El problema es que la puerta se ha roto (o la han roto) y existe el riesgo de que cualquier curioso que entre en la parcela se rompa la crisma, por los respetables cimientos que presenta.

Hace diez años, la calle Jinetes prácticamente tenía más metros cuadrados de solares que de edificaciones. En esta calle, que debe su nombre a que en la zona se ejercitaban los caballos (y correspondientes jinetes) del desaparecido cuartel de caballería de la calle Refino, fue donde en 2012 se localizó la tumba del guerrero, la joya del Museo de Málaga, así que la abundancia de solares al menos sirvió para echar un vistazo privilegiado a la Málaga de hace 2.600 años.

Prueba de que la calle tuvo momentos dignos de recuerdo puede apreciarse en las preciosas pinturas barrocas del número 25, de los pocos testimonios de la riqueza mural del entorno y un inmueble tocado por la gracia por haber resistido todo el 'meneo urbanístico' de los años montaraces del ladrillo.

La calle Jinetes perdió a muchos vecinos e inquilinos y en nuestros días, como pasa por ejemplo con la calle Hinestrosa, está completamente renovada, aunque sea a costa de incorporar apartamentos turísticos, mucho más jugosos que cualquier arrendatario de renta antigua.

Llama la atención, eso sí, que una vez rellenados todos los huecos y desaparecidos los solares, sobreviva uno, quizás por su reducido tamaño, con la particularidad de que, pese a estar cerrado, cuenta con una puerta metálica abierta y signos de servir de espacio de bebercio.

Una guirnalda de cables que cuelga de las alturas nos señala además la falta de fachada. El propietario hizo bien su trabajo al cerrar de obra la parcela y colocar una puerta, para evitar el crecimiento descontrolado de matojos pero, en nuestros días, la puerta metálica está abierta y eso constituye un peligro mayúsculo porque invita a que entre cualquier majara.

Porque nada más entrar en el solar aguardan a un par de pasos viejos cimientos, así que si alguien entra despistado o al anochecer, le aguarda un trompazo de campeonato y el riesgo serio de acabar en urgencias.

El foso sorpresa, en el que abundan las latas y los cartones, está rodeado de cojines y botellas, que indican que es un lugar de reposo, aunque difícilmente de meditación.

Urge al propietario y si no, al Ayuntamiento, cerrar este foso que puede provocar, literalmente, más de un 'quebradero de cabeza'.

Basura en el arroyo

El cauce del arroyo Jaboneros, a la altura de la calle Bolivia, comienza a acumular un estimable nivel de basura en forma de plásticos, botellas y cartones lanzados desde el puente por zopencos sin fronteros.

Siguiendo la tradición, nuestro Ayuntamiento aguardará a que alguna asociación ecologista retire este verano la basura a mano para continuar, en otro rincón de Málaga, su entregada labor de mantenimiento de los cauces.

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