06 de agosto de 2019
06.08.2019
La Trinidad

La Junta da una vivienda en planta baja a una familia que la pedía desde hacía 17 años

Este martes se han mudado a calle Trinidad la familia de Alejandro Navarro, un joven con parálisis cerebral

06.08.2019 | 15:01
Alejandro Navarro, acompañado a la izquierda por sus padres, Juan José e Inmaculada y unas vecinas en una foto de archivo.

Alejandro Navarro, un joven paralítico cerebral de 18 años con discapacidad física y psíquica del 99 por ciento ha cumplido su sueño y desde este martes vivirá en una vivienda adaptada, en planta baja, en la calle Trinidad.

La Consejería de Fomento, ha informado en una nota, le ha facilitado este inmueble de alquiler de la Agencia de Vivienda y Rehabilitación de Andalucía (AVRA). Acaba así una espera de 17 años, ya que Alejandro y sus padres, Juan José Navarro e Inmaculada Sarmiento, vivían desde 1999 en la primera planta de una casa sin ascensor en una vivienda social en alquiler en el perchelero Llano de Doña Trinidad. Para empeorar la situación, la casa tenía dos alturas y el dormitorio se encontraba en la planta de arriba. En total, de su dormitorio a la calle le separaban 35 peldaños.

La frágil salud de Alejandro, que ha tenido operaciones en las piernas, rodillas, tendones y caderas, le obligaba a dormir en el salón y apenas podía salir a la calle. Además, sus padres apenas tenían fuerza para bajarlo, ya que la madre espera un trasplante de riñón y el padre tiene también problemas de salud.

La nueva casa de la familia Navarro, en una comunidad con ocho familias, no tiene barreras arquitectónicas, cuenta con dos dormitorios, un cuarto de baño con el plato de ducha adaptado y un patio. Además, está muy cerca de su anterior casa y Alejandro no tendrá problemas para acudir al mismo colegio.

"Estamos empezando a vivir porque todavía no tengo la cocina. Lo importante es que lo podremos sacar a pasear todos los días", comentaba este martes la madre, Inmaculada Sarmiento, a La Opinión. Inmaculada dijo sentirse muy contenta por este logro después de tantos años de espera. "Ya habíamos perdido la cuenta".

Por la situación de Alejandro Navarro se interesó en 2016 un empresario de Ibiza, que se ofreció para comprarles una casa mata, pero finalmente la operación no cuajó.

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