16 de agosto de 2019
16.08.2019
Centro Histórico

"El Centro de Málaga no está preparado para una fiesta de masas"

La Asociación Centro Antiguo denuncia que "los negocios de unos pocos" priman sobre la seguridad y dice que "para la feria ya está el Real"

16.08.2019 | 05:00
Una imagen del ambiente en el Centro Histórico de Málaga en el primer día de feria.

«Aquí vivimos en feria todos los fines de semana del año»

  • Los integrantes de la Asociación de Vecinos Centro Antiguo de Málaga han acogido la irrupción de la Feria con la indignación de quien se entrega a más de lo mismo, pero de forma continuada. Su presidente, Alfonso Miranda, lo advierte al reiterar que «aquí vivimos la Feria todos los fines de semana del año, el botellón es continuo». «El otro día –un sábado por la mañana– tuve que madrugar y la plaza de Uncibay parecía un lugar dantesco repleto de cristales rotos y suciedad; esa es la cara B de Málaga que cada vez le hace más sombra a la cara A, esto contamina y va contra su condición de destino turístico». A juicio de Miranda, «nos estamos cargando la industria del turismo; las viviendas de uso turístico acogen a todo este tipo de gente que viene de fiesta, en un piso que es para dos se meten 14, y le hacen una competencia desleal a los hoteles, son el cáncer para los hoteles y para las comunidades de vecinos normales». «Llevamos años con esta tomadura de pelo, y el objetivo político del equipo de gobierno y de algunos más dentro del Ayuntamiento es que los vecinos del Centro nos vayamos de aquí porque en el parque temático que han montado estorbamos; esto es una zona residencial convertida en parque temático y la ley está en contra de eso pero le dan 40 vueltas para no cumplirlo».

En la ciudad mediterránea que ya ha decretado el estado de fiesta permanente, los vecinos que soportan el radical cambio de rutina en el casco histórico han vuelto a dar la señal de alarma. La Asociación Centro Antiguo reivindica, un año más, que «la feria no tiene sitio en el Centro, la feria tiene su lugar en el real». «El Centro no está preparado para eso ni para afrontar situaciones de emergencia, es una auténtica temeridad fomentar la concentración de una masa de gente con bastante alcohol de por medio, se sabe pero prima el negocio de unos pocos», denunció el presidente de este colectivo vecinal, Alfonso Miranda.

Según aclaró a este respecto el portavoz de buena parte de los vecinos de las arterias más transitadas de la capital, «no estamos diciendo que se cierren los bares del Centro ni nada de eso, sino que siguiera todo con normalidad». «Málaga está de fiesta y es apetecible que los visitantes vengan a tomarse una copita o almuercen y que a quien le guste los toros se vaya a La Malagueta o el que quiera feria que se vaya a la feria, a su sitio del recinto ferial, pero no se trata de tomar el Centro desde las diez de la mañana hasta las tantas de la noche», criticó.

Asimismo, la Asociación de Vecinos Centro Antiguo de Málaga denuncia que «el bando municipal es el mismo de todos los años, es mentira, saben que eso no se puede controlar y no se ponen a controlarlo». «A partir de las siete u ocho de la tarde en las calles se queda una masa incontrolable que conlleva cristales rotos, gente por los suelos, borracheras –de todo eso tenemos documentos gráficos– pero prima el negocio por encima de derechos constitucionales de los vecinos como el descanso o vivir donde te dé la gana». Los vecinos del Centro también mostraron su escepticismo respecto a la reducción de la presencia de casetas en puntos como la plaza de la Constitución anunciada por el Ayuntamiento. Según recalcó Alfonso Miranda, «solo hay que irse a la plaza de la Constitución para comprobar que es mentira, solo hay que irse allí para ver que no cabe una caseta más, cuando dicen que lo han aligerado será porque pensarían quitar la fuente».

A juicio de los vecinos, la problemática que denuncian desde la Asociación Centro Antiguo «no tiene solución porque no hay voluntad política de que lo tenga, el Ayuntamiento se esmera en la limpieza para que al día siguiente todo vuelva a estar en orden pero no lo hace pensando en los vecinos, sino porque le interesa mantener el negocio día a día».

«La limpieza y la seguridad de la feria, que valen muchísimo dinero, las pagamos entre todos, los que tienen ganas de fiesta y los que no la tienen mientras otros hacen negocio con ello; pero de esa cara B de la ciudad no se habla, las consecuencias negativas de la feria se tapan porque, según los que se benefician, eso significa dañar la imagen de Málaga y despotricar de la ciudad», agregó el portavoz.

El botellón


Respecto al botellón generalizado que se apodera estos días de determinados enclaves del Centro, Alfonso Miranda se mostró consciente de que se trata de un fenómeno «imposible de controlar» y sobre el que «no se puede exigir más porque es totalmente incontrolable». «No hay policía para tanta fiesta ni para tanta gente; el botellón no se controla porque no se puede», expresó con resignación.

En este sentido, el presidente de la Asociación Centro Antiguo señaló que las fuerzas de seguridad solo pueden actuar en «casos muy flagrantes, si alguien se cae de forma contundente o se produce una pelea entre navajeros, pero se dan muchas situaciones en las que se rompen cosas, la basura está esparcida o hay gente tirada por el suelo y no se puede controlar, aunque se sabe que sucede».

«Además, nos encontramos en una situación de alerta 4 de seguridad, no vivimos en el país de las maravillas, y pese a ello se organizan en el Centro de la ciudad estos eventos de masas que podían evitarse perfectamente porque el real de Cortijo de Torres está totalmente preparado para recibir a tanta gente y el Centro nunca lo va a estar porque no está pensado para ello». En este punto, los vecinos de la Asociación Centro Antiguo relataron que la única salida para no vivir el «calvario» que conlleva, en el plano cotidiano, la feria pasa por marcharse durante estas jornadas de agosto a otro lugar: «Todo el que puede se va, esa es la solución que nuestro alcalde le da a los vecinos; él no lo dice así pero lo provoca así, quien sí lo decía abiertamente es su socio de Gobierno, Juan Cassá, quien manifestaba que quienes viven en el centro se tienen que ir a otro sitio y se quedaba tan pancho», sostiene Alfonso Miranda.

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