29 de agosto de 2019
29.08.2019
La Opinión de Málaga
Superación

Un sordociego corona el «techo de Europa»

Óscar Álvarez, agente de Instituciones Penitenciarias en Archidona y delegado de CSIF, fue los ojos de la expedición en la subida al monte Elbrus

29.08.2019 | 05:00
Javier García y Óscar Fernández en la cima del Elbrus.

Javier García Pajares es Premio Nacional de la Juventud, tiene un doble grado de Derecho y ADE y actualmente trabaja como asesor jurídico. Además, fue el primer sordociego en realizar una beca Erasmus+ y ahora se ha convertido en el primero en llegar a la cima del pico más alto de todo el continente.

­El mantra del extremeño Javier García Pajares se ha convertido ya en todo un lema: «Puedo porque quiero». Pese a padecer sordoceguera desde la adolescencia, hoy en día Javier no entiende de límites y gracias a esa filosofía de vida se ha convertido en la primera persona con tales dificultades físicas en hacer cima en el monte Elbrus, conocido como el «techo de Europa» con 5.642 metros de altura.

Junto a él viajó un equipo de cinco personas experimentadas en diversos campos como la alta montaña o la dactilología, un sistema de comunicación alternativo en el que se representan cada una de las letras del alfabeto con las propias manos, el método principal para hablar con Javier. Entre los integrantes, figuraba un malagueño.

Óscar Álvarez, agente de Instituciones Penitenciarias en la cárcel de Archidona y delegado de CSIF, que además trabaja como guía de montaña. Óscar, que conoció a Javier a través de su psicólogo y experto montañista, José Antonio García, ya ha sido sus ojos en otras ocasiones, por ejemplo, durante la subida al Aneto, y no le importa invertir vacaciones y tiempo libre en un nuevo reto junto a este equipo.«Hubo que improvisar un poquito porque, como pasa casi siempre en la montaña, venía mal tiempo el día que teníamos programado para hacer cima. Tuvimos que adelantarlo un día por lo que sacrificamos uno de aclimatación, que eso en montaña es muy importante», recuerda Óscar Fernández durante el ascenso al Elbrus.

Y, pese a que fue todo un éxito, como explica Óscar, el clima endureció las condiciones y la reducción del período de aclimatación multiplicó el esfuerzo hasta tal punto que solo Óscar y Javier fueron los únicos del equipo que, a partir de los 5.200 metros, estaban en condiciones de seguir. Ni siquiera un guía local, natural del Cáucaso, continuó la travesía con ellos. Unas diez horas después, la pareja coronaba el Elbrus, el pico apodado por los lugareños como el «Minguitau», traducido al español como el «el monte por encima de miles de montañas».

Una vez arriba, pura emoción. «Era el colofón a un trabajo de mucho tiempo. Por suerte o por desgracia, estas cosas si no salen bien estamos hablando de fracaso y no de triunfo, que no sería un fracaso porque en montaña cuando te tienes que retirar no es un fracaso sino una retirada, pero muchas veces, de cara hacia fuera se ve como un fracaso. De esta manera lo que tenemos es un triunfo total», cuenta Óscar que, aún así se afana por dejar claro que «el éxito realmente es de un equipo que ha trabajado para que Javier pudiera llegar a la cima más alta de Europa».

Vuelta a casa

Desde que la expedición pone rumbo a Moscú, inicia un ascenso escalado y vuelve a Málaga pasan diez días en los que se cumple con gran éxito el sprint final del proyecto Abrazar las Estrellas del propio Javier García Pajares, fundador de la plataforma Un Mundo con sentido, creada para dar visibilizar a las personas con sordoceguera.

Ahora ya en Málaga, esta vez la aclimatación pasa por la vuelta a la rutina mundana, con los pies en la tierra y la vista puesta en el futuro. Sin querer desvelar mucho, Óscar habla del continente africano y de un posible reto,donde ya resuena otro pico: el Kilimanjaro.

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