08 de octubre de 2019
08.10.2019
Crónicas de la ciudad

Se acabaron los tics al pasar por la calle Granada

Alguna conjunción astral o la vergüenza torera han propiciado al fin que se eliminen las pintadas de la fachada de la parroquia de Santiago, la más antigua de Málaga. Felicidades

08.10.2019 | 05:00
Se acabaron los tics al pasar por la calle Granada

Impoluta

  • Después de un par de años con el exterior de la parroquia de Santiago invadida por los vándalos del grafiti –que nada tienen que ver con el grafiti artístico, más allá del empleo del espray– finalmente ha sido pintada de nuevo. Con ello, ha desaparecido el histriónico lateral de la calle Santiago, el que concentraba el mayor número de pintarrajeos, así que la iglesia en la que fue bautizado Picasso, uno de los rincones más frecuentados de la ciudad, vuelve a estar impoluto. Que sea por mucho tiempo.

Herbert Lom fue un actor checo que se prodigó en el cine inglés hasta convertirse en el Manuel Aleixandre del cine británico. Muchos lo recordarán por su papel en El quinteto de la muerte. Pero sobre todo, ha pasado al imaginario colectivo, al menos en España, por haber interpretado al comisario que soporta las torpezas sin fin del inspector Clouseau, interpretado por Peter Sellers.

Como recordarán los amantes de esta divertida saga, al comisario Dreyfus que interpreta Lom la cara se le convierte en un corral de conejos, por la cantidad de morisquetas y tics que le provocan las meteduras de pata de Closeau. A su lado, el honorable Pujol es un aprendiz.

Pues para que lo sepan, todos esos tics faciales, del estilo del comisario Dreyfus eran los que se ejercitaban en la jeta del firmante, cada vez que pasaba por la calle Granada y veía que a la iglesia de Santiago, la más picassiana y antigua de Málaga, le habían entrado las siete plagas de Egipto, en forma de denigrantes pintadas de una calidad artística inencontrable hasta en el subsuelo.

¿Cuántas veces esta sección ha lamentado que pasaran tantísimos meses sin que nadie pusiera remedio? La última vez, en plena Feria, para dejar constancia de que la parroquia mudéjar se ponía a tono con el colorido feriante. Pero no teman, si a cada cerdo le llega su San Martín, también a las pintadas garrulas, las ejecutadas, como en este caso, por anónimos mastuerzos sin fronteras en un monumento de la ciudad.

Para alegría de buena parte de la ciudad, la parroquia de Santiago vuelve a estar inmaculada. Crucemos los dedos para que lo que Savater califica de 'lepra de colorines', las pintadas garrulas de autobombo, no vuelvan en un tiempo.

Y como nunca es tarde si la dicha es buena, hay que felicitar a los responsables de la gesta burocrática que ha propiciado el repintado. Eso sí, bueno sería que la experiencia sirviera de algo y para la próxima vez no tardaran tanto (unos dos años) en poner a raya a los vándalos, aunque sólo sea porque decenas de miles de turistas la contemplan cada año al encontrarse en el cogollo de la ruta turística picassiana.

En la misma calle, a pocos metros de Santiago, ya solo queda limpiar de garruleces el edificio donde se aloja la antigua farmacia Mamely, la más veterana de Málaga y espacio de tertulia de José Blasco, el padre de Picasso. Desde aquí hacemos votos para que se limpie antes de que finalice la próxima legislatura de las Cortes, suponiendo que alguna vez salga adelante.


A todos los faraones

Curiosidades del callejero: en la subida por Jerez Perchet, en Ciudad Jardín, se encuentra la vallada calle Faraón, así sin más, sin concretar cuál. Quién sabe si no la puso algún concejal cuyo sueño fue ser egiptólogo.

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