28 de octubre de 2019
28.10.2019
La Opinión de Málaga
Fuerzas de seguridad

Interior inspeccionará el área de calabozos de la Comisaría Provincial de Málaga

La Secretaría de Estado de Seguridad envía a dos auditores tras la denuncia que el sindicato tramitó inicialmente a la Inspección de Trabajo por las graves deficiencias detectadas

28.10.2019 | 05:00
Comisaría Provincial de Málaga.

La Secretaría de Estado de Seguridad tiene previsto desplazar esta semana a la Comisaría Provincial de Málaga a un equipo de dos inspectores para comprobar el estado de la zona de calabozos tras la denuncia que Jupol tramitó en abril en la Inspección de Trabajo. Tras derivar esta última institución la denuncia la Secretaría de Estado en virtud de un convenio entre el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social y el Ministerio del Interior en materia de prevención de riesgos laborales de Policía Nacional y Guardia Civil, serán finalmente dos integrantes de la Inspección de Personal y Servicios de Seguridad de la Secretaría de Estado de Seguridad los que se desplacen desde Madrid a Málaga para comprobar las posibles anomalías en una zona tan sensible como es el área de detenciones que La Opinión de Málaga ya adelantó el pasado mes de mayo. Según ha podido saber ahora este diario, la visita estaba prevista inicialmente para este lunes, aunque finalmente se ha pospuesto a mañana martes a partir de las 10.00 horas. De esta cita ya tiene conocimiento tanto el comisario provincial como los responsables sindicales que quieran estar presentes.

En la documento que inicialmente se trasladó a la Inspección de Trabajo, Jupol reflejó graves deficiencias desde hace al menos dos años y en una zona de trabajo para casi un centenar de agentes y en la que los detenidos pasan muchas horas antes de pasar a disposición judicial. Más de treinta páginas necesitaron los responsables del sindicato mayoritario de la Policía Nacional para reflejar problemas de higiene, seguridad, mantenimiento, iluminación, insonorización, salubridad del agua, calidad del aire o el estado de las zonas de trabajo y descanso que podrían vulnerar los derechos más fundamentales tanto de los trabajadores como de las personas privadas de libertad.

El informe, que recuerda que el edificio fue inaugurado en 1991 y que las primeras normas de prevención de riesgos laborales datan de 1995 y los trágicos sucesos que ya se han producido en esa misma zona como el incendio en los calabozos en el que murieron siete inmigrantes o algunos suicidios, precisa que la zona de detenidos se encuentra en el subsuelo, circunstancia que sumada a los deficientes sistemas de ventilación provoca unas condiciones de humedad y de calidad del aire poco recomendables, sobre todo durante los meses de verano. A pesar de que hay sistemas para que el aire circule, el sindicato asegura que a veces es mejor no utilizarlos porque introducen los gases de los vehículos del garaje en las zonas de trabajo y en los calabozos.

Imágenes de rejillas sin limpiar desde hace años o la descripción de un puesto de control donde trabajan hacinados hasta seis funcionarios son algunos de los ejemplos que expone una denuncia que va más allá en la zona de las celdas. «Vasos llenos de orines, comida esparcida por los barrotes y suelo es muy normal y asidua en los calabozos, también se da el caso de personas que dejan sus heces en dichas celdas» y todo tipo de fluidos. «Los barrotes, paredes y techos llevan sin limpiarse y pintarse años. Pero aunque parezca increíble se han hecho escritos internos por estos motivos, pero nunca se le ha dado cumplimiento», añaden antes de advertir que el agua del grifo sale en ocasiones de color rojizo, hecho que el personal de mantenimiento achaca a las partículas de cobre de las viejas tuberías. El capítulo de las celdas insiste en la escasa limpieza y en el mal estado de las colchonetas de los detenidos. Estas, según Justicia Policial, han dado lugar a picaduras de chinches entre agentes y entre los propios arrestados, hecho que denunció un letrado en marzo al visitar a su representado.

En cuando al aforo, el sindicato calcula que actualmente hay espacio para 38 internos para un servicio normal, pero recuerda que el pasado verano llegó a haber días con más de 70 arrestados que provocaron una situación «insostenible por el calor asfixiante, falta de aire y de limpieza adecuada» en una zona por la que, recuerda, pasan personas con diferentes enfermedades como VIH y hepatitis.

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