17 de noviembre de 2019
17.11.2019
Crónicas de Málaga

Un verso suelto y la debacle naranja

Hay quien conjetura ya abiertamente con que muchos de los cargos naranjas, en el Ayuntamiento o la Diputación, van a acabar en las filas populares o socialistas

17.11.2019 | 05:00
Francisco de la Torre con Susana Carillo.

Todo el mundo habla estos días, en cualquiera de los mentideros políticos de la capital, de lo sucedido el pasado 10N: la debacle naranja, que es ahora la quinta fuerza política de la ciudad con 27.277 votos, el 9,48% del total (casi la mitad de los sufragios cosechados en las generales del 28 de abril); cómo el PSOE mantuvo el tipo, pasando de 92.989 votos a los 83.861 sufragios en la ciudad; el crecimiento del PP, desde 52.863 a 62.818 sufragios en la urbe o la subida de Vox desde los 41.326 a los 56.349 votos. Unidas Podemos, por su parte, bajó de 48.586 a 40.503.

La primera lectura es que el bipartidismo tradicional en el que se ha sustentado la democracia sigue siendo fuerte, ya que aglutina más de la mitad del porcentaje de votos emitidos. Pero la segunda, y esto tiene que ver con la debacle naranja, es la situación de debilidad en la que queda el grupo municipal de Ciudadanos en el Consistorio malagueño, conformado por Noelia Losada, edil de Cultura, y Juan Cassá, portavoz del equipo de gobierno en la Diputación. La tercera lectura viene a confirmar lo que siempre hemos sabido, que el alcalde, Francisco de la Torre, es un verso suelto dentro de su partido. Así lo definen algunos miembros de su partido. El regidor vino a decir el pasado lunes que una fórmula válida para asegurar la gobernabilidad del país es que el PP se abstenga para facilitar un gobierno del PSOE, con unas condiciones en materia económica, «de cohesión nacional» y educación. Lo cierto es que esta petición la dinamitó Pedro Sánchez, presidente del Gobierno en funciones tras el preacuerdo con Unidas Podemos y su canciller, Pablo Iglesias, del que llegó a decir en la anterior negociación fallida que no podría dormir tranquilo con un tipo como él en el Ejecutivo. Se ve que la Dormidina todo lo arregla. Algunas fuentes populares creen que De la Torre debería haber hecho hincapié en sus declaraciones en la contrapartida que, por su abstención técnica o patriótica, según se mire, deben hacer los de Pablo Casado para que el PSOE gobierne. Lo cierto es que el miércoles habló de ciertos «interrogantes», una vez conocido el preacuerdo entre Sánchez e Iglesias. Antes se señalaba a Celia Villalobos como el verso suelto o la 'Dama Roja' del PP, pero lo cierto es que el alcalde también sabe jugar a eso: ya lo hizo apoyando a Pablo Casado mientras el partido en Málaga y Andalucía dio su sustento a Soraya Sáenz de Santamaría.

La cosa en la Diputación está relajada. Y, aunque en clave orgánica, se pensaba que el vicepresidente de la institución supramunicipal, Juan Carlos Maldonado (Cs), iba a empezar a hacer movimientos para ganar peso en la estructura naranja, parece que ahora el que se mueva, no sale en la foto. El batacazo naranja, dicen fuentes consultadas por este periódico, también habría paralizado los movimientos entre bambalinas de Cassá, continuamente cortejado por los socialistas en el Ayuntamiento para que se sume a ellos en una moción de censura al PP, cambiando la correlación de poder. Todo eso ha quedado paralizado por los resultados y, desde la orilla popular, se atreven a vaticinar que no va a haber movimientos hasta que pase la mitad del mandato en el Ayuntamiento y esos movimientos, una vez que acaben los periodos congresuales a nivel autonómico o provincial del PP y el PSOE, van a ser hechos, precisamente por estos partidos, para pescar personas y equipos en los caladeros naranjas de toda la provincia, además de dar por enterrados los cantos de sirena que hablan de una moción en la capital. «La marca está muy devaluada, el Ayuntamiento, más que saltar por las aires, lo que va a ver es cómo se integran los concejales de Cs en otros partidos. Ahora hay una crisis galopante en ese partido, todo el mundo mira la tormenta en la calle, nadie abre la ventana. Se va a esperar a que pase la tormenta. Ni Maldonado ni Cassá van a sacar los pies del tiesto, porque ambos son escisiones del PP y del PSOE, así que cuando falte un año y medio no descarto que se integren en alguno de estos partidos».

Noelia Losada, creen fuentes populares, acabará naturalizándose en el PP. No lo digo yo, insisto, sino las fuentes cuestionadas. También aquí hay quien ve ya iniciarse la carrera sucesoria en el Consistorio, algo que gusta tan poco en el equipo de gobierno. «Susana Carillo (edil de NNTT) creo que despegará, está haciendo una labor callada pero muy buena; y entre Noelia y el alcalde hay muy buena sintonía, además Losada también está funcionando muy bien. Cuando acaben nuestros periodos congresuales, tanto en el PSOE como el PP, estoy seguro de que se les echará el lazo a los cargos de Ciudadanos». La crisis, insisten, ha sido hercúlea para Cs, y «la marca está devaluada».


Daniel Pérez, don Erre que Erre, tal vez manejando estas tesis, atacó el otro día muy duramente a Noelia Losada, portavoz de Cs en el Consistorio y edil del equipo de gobierno, de quien dijo que echó las llaves en UPyD y ahora podría hacer lo mismo con Cs. El castigo del líder socialista va directo a ella siempre. «El hundimiento de Cs es muy destacable. No se mantiene pese a que el gobierno de la ciudad está en coalición». El trastazo de Cs se debe, precisamente, al sometimiento, siempre según Pérez, de Cs al PP y a la extrema derecha, a los pactos que se han cerrado en diversas instituciones, incluida la Junta. Y sigue Pérez: «Cs está desdibujado, nadie sabe quién es el portavoz».

La otra lectura que hacen los socialistas de los votos obtenidos en la capital es que el PSOE «sigue siendo la fuerza del cambio. La gente sabe que somos el único partido capaz de parar a la derecha». Y destaca Pérez, por ejemplo, la cantidad de mensajes que ha recibido estos días, tras las elecciones, en su fan page del Facebook. Por eso, desde hace meses el líder del grupo municipal Socialista hace, casi diario, una gira por los barrios para hablar con los vecinos. El pasado martes, por ejemplo, anduvo por Churriana. Y sigue, claro está, tirándole los tejos a Cassá, de quien considera que, cuando dirigía la Portavocía de Cs, todo el mundo sabía a qué partido representaba.

Eduardo Zorrilla, portavoz de Adelante Málaga, considera que un elemento que debe preocupar al PP es que su socio de gobierno pasa por un «proceso de caída libre, está en vías de desaparición, y ese es el apoyo que va a tener el gobierno. Sufre un proceso interno turbulento en el que además tiene la competencia de la ultraderecha, que también es una amenaza para el PP». «Los pactos entre PP y Cs con Vox en gobiernos autonómicos y municipios les han pasado factura en las urnas, porque lo que han hecho es fortalecer y normalizar a la ultraderecha, envían el mensaje a los electores de que se puede votar a Vox; algo que, por cierto, no ocurre en Francia y Alemania, es impensable allí que haya pactos con la ultraderecha, se le ponen líneas rojas», recalca. Por tanto, Adelante Málaga cuestiona así la fortaleza del pacto de gobierno para la capital. «Cs y PP deben plantearse su relación con este partido».

El mutismo en las filas naranjas es mayúsculo, aunque las fuentes populares indican que el problema no es para Maldonado, Losada o Cassá, sino para el número 1 por Málaga al Congreso, Guillermo Díaz, o la parlamentaria andaluza Teresa Pardo.

De cualquier forma, todo el mundo insiste en que si hay movimientos, estos serán a partir de mediados de 2021, cuando se pase el ecuador del mandato y ya se perfilen claramente en el horizonte las elecciones municipales, pese a los intentos de la oposición por asegurar y señalar la supuesta debilidad del pacto de gobierno pergeñado por el alcalde con Cs con el fin de asegurar la acción de gobierno hasta 2023. Puede ser, eso sí, que Inés Arrimadas, tras la dimisión de Rivera, pare de un plumazo estas conjeturas. A ella se encomiendan muchos de los de Albert Rivera, ya en su recuerdo.

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