24 de noviembre de 2019
24.11.2019
La Opinión de Málaga
Entrevista

José Ignacio García: «La UNIA quiere liderar la adaptación a la enseñanza digital»

El rector de la UNIA señala que digitalizar la enseñanza y reforzar las conexiones con el extranjero son algunos de sus propósitos al frente de la institución

24.11.2019 | 05:00
El rector José Ignacio García.

Conoce bien en engranaje de la UNIA. Hasta septiembre era el vicerrector de Formación no reglada, Calidad e Investigación de la institución y ahora trabaja desde otra perspectiva. La innovación docente y la formación online son algunos de los puntos a abordar para seguir mejorado.

Para los que no lo sepan aún, ¿qué ofrece la Universidad Internacional de Andalucía?
La UNIA tiene mucho que ofrecer. Primero, a la sociedad. Somos una institución de posgrado, es decir, impartimos una formación especializada que conecta de un modo muy directo a licenciados y graduados universitarios con las necesidades profesionales y del tejido productivo. Segundo, al sistema andaluz. Somos un punto de encuentro para el resto de universidades andaluzas, coordinando e impulsando una oferta compartida que toma lo mejor de cada casa. Además, trabajamos la internacionalización, innovación, extensión universitaria€ Somos una universidad con mucha vida.

¿Cuáles son los principales objetivos que encara en esta nueva etapa?
Acabamos de cumplir 25 años. Esto quiere decir que asumo una responsabilidad en una institución que tiene una trayectoria consolidada. Mi principal objetivo es dar una continuidad y avanzar en la proyección de la UNIA para que siga siendo un instrumento útil a la sociedad. Esto pasa por abordar retos como la digitalización de la enseñanza. También por reforzar la conexión con el extranjero, con América Latina, norte de África, Europa€ Dar pasos para mejorar la calidad de nuestra oferta. Colaborar con empresas e instituciones, para cubrir las necesidades académicas y científicas de sus proyectos.

Las nuevas tecnologías, la información... ¿Cómo se ha adaptado la UNIA a los cambios que el entorno ha ido asumiendo?
La docencia en la era 4.0 es un reto vivo para el sistema educativo. Los perfiles profesionales cambian. Esto significa formar en las competencias necesarias para trabajar en un entorno donde la robotización y la inteligencia artificial ganan peso. También que el conocimiento es algo que se debe renovar a lo largo de la vida. Ahí trabajamos a nivel de oferta y contenido. Pero está la pata tecnológica. La UNIA está dando pasos serios en la formación no presencial. Es inevitable. Las clases magistrales presenciales pierden sentido. El acceso al conocimiento está en otros derroteros. Ahí, la UNIA quiere liderar la adaptación a la enseñanza digital. En todos estos ámbitos la Sede Tecnológica de la UNIA aquí en Málaga es una referencia indiscutible y quiero que lo sea aun más en el futuro. Trabajar de la mano de la Universidad de Málaga, con la que hay una magnífica relación, en nuevos proyectos será para mi prioritario de cara a que la UNIA sea cada vez mas conocida y reconocida en esta tierra.

¿Qué proyectos hay a medio plazo?
La innovación docente y la formación online, como le comento, es uno de los más importantes. Quiero no solo abordar ese proceso para mi universidad, sino dar apoyo de todo el sistema andaluz. Además, quiero seguir creando espacios que generen valor. Por ejemplo, trasladar el éxito de los workshops sobre biomedicina de Baeza a otros ámbitos como el medioambiental, el patrimonio o la digitalización del sector industrial. Sería magnífico, por ejemplo, que en este último ámbito fuese Málaga la sede que tuviese el protagonismo. También me gustaría avanzar en la conexión con nuestro entorno, con las empresas, con nuestros antiguos alumnos... Este es un acercamiento vital para dar un mejor servicio y ganar en empleabilidad de nuestros egresados.

Programas oficiales, cursos de verano, másteres propios, cursos de experto universitario... ¿Qué le falta a la UNIA?
En estas dos décadas y media se han asentado las bases de la institución. Creo que el reto ahora es avanzar en calidad. Disponer cada vez de una mejor oferta académica. Conectar cada vez de modo más estrecho con las necesidades profesionales del tejido productivo. Es un trabajo que nunca acaba, porque la realidad cambia y cada vez más rápido. Por fortuna, somos una institución con una buena dosis de flexibilidad y eso nos otorga ventajas para asumir esos desafíos.

Con toda la oferta formativa que hay en la actualidad y las facilidades que ofrece la formación a distancia, ¿qué diferencia a UNIA del resto?
La UNIA es una institución singular. No tenemos profesorado propio, pero sí compartimos el personal que hay en las universidades de Andalucía. Esto es una gran fortaleza. Nos permite generar espacios donde se suman capacidades. El caso más evidente son los másteres interuniversitarios. Coordinamos una veintena de títulos oficiales que tienen detrás una masa crítica muy potente. Eso tiene gran valor para el alumnado. El reto es ofrecer esto al resto del mundo, desde lo virtual. Las fronteras geográficas no tienen sentido ya a nivel educativo.

¿Cuál es el perfil de su alumno?
No tenemos un perfil único. Abrimos el conocimiento a todos los públicos, gracias a un gran abanico de actividades docentes. Somos una universidad de posgrado, por lo que dentro de nuestro alumnado destacan sobre todo graduados, que buscan reforzar su perfil profesional. El grueso de la oferta oficial sí es presencial, aunque ya tenemos títulos como el Máster de Biotecnología Avanzada, conjunto con la Universidad de Málaga, con un fuerte contenido semipresencial. Esto amplía las posibilidades de salir de Andalucía, mirando a España, pero también al resto del mundo.

En plena globalización y cambios constantes, ¿se ajusta la formación actual a las necesidades de este nuevo escenario?
La oferta formativa está en constante revisión. Adaptamos los contenidos, buscamos los puntos de interés de las empresas, para ofrecer un conocimiento acorde con la demanda. Ese trabajo es básico y ahí estamos cumpliendo, siguiendo las propias exigencias que establece la norma estatal. Siempre hay donde mejorar, por supuesto. Cada vez hay más títulos que son virtuales o semipresenciales. Algo que ayuda a conciliar la necesidad de formarse con la propia vida personal y profesional. Con todo, debo subrayar que el contacto directo con el profesorado no se puede ni debe sustituir. Necesitamos evolucionar en los modos, pero siendo consecuentes con aquello que aporta valor a la formación de las personas.

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