01 de diciembre de 2019
01.12.2019
La Opinión de Málaga
Elecciones en la UMA

"Hay que fortalecer el papel de la Universidad en la sociedad actual"

Entrevista al actual rector de la Universidad de Málaga y candidato a revalidar el cargo, José Ángel Narváez

01.12.2019 | 05:00
José Ángel Narváez, rector de la Universidad de Málaga

Hace cuatro años este catedrático en el Área de Conocimiento de Fisiología se convertía en el primer rector de la Universidad de Málaga que se había formado en ella. Ahora, es el único candidato que se presenta a las elecciones que celebrará la institución académica el próximo martes 3 de diciembre pero, en cierto modo, no lo hace solo, ya que le acompaña un proyecto en colaboración con Ernesto Pimentel, catedrático de Lenguajes y Sistemas Informáticos, que encarna tres pilares básicos: consenso, responsabilidad y eficacia.

El próximo 3 de diciembre, José Ángel Narváez, actual rector de la Universidad de Málaga, dará el punto y final a una campaña electoral sin contrincante. Una única candidatura al Rectorado bajo un programa en conjunto con un oponente del pasado, Ernesto Pimentel. Con esta propuesta, este antiguo estudiante de Medicina y Cirugía de la Universidad de la que ahora es rector y catedrático en el Área de Conocimiento de Fisiología, tiene claro que el haberse formado en esta institución universitaria ha creado en él «un compromiso enorme».

Se presenta nuevamente para ser rector de la UMA pero ahora, bajo un proyecto elaborado en conjunto con Ernesto Pimentel, ¿cómo surge?
A partir de concurrir ambos a rector en las pasadas elecciones, surgió desde un debate sobre la Universidad de Málaga que se ha mantenido durante estos últimos años. Además, se ha convertido en una forma estupenda de reforzar todo lo que hasta ahora se ha ido haciendo.

El programa que ha presentado se basa en tres ideas principales: consenso, responsabilidad y eficacia, ¿por qué estos tres pilares para esta próxima candidatura?
Consenso, porque es la forma en la que he trabajado estos años. La universidad hay que hacerla de abajo hacía arriba y para lograrlo, las decisiones tomadas tienen que salir de un consenso y hay que luchar porque todos estemos de acuerdo. Responsabilidad, porque hay que responsabilizarse de lo que se va a hacer y sobre todo, en lo que corresponde a la defensa de la universidad pública. Y por último, eficacia porque tenemos que trabajar para ser aún más eficaces en los resultados que obtenemos y en los servicios que damos.

Se trata de la universidad donde se ha formado como científico, ¿esto hace que su compromiso con esta entidad malagueña sea aún mayor?
Comencé aquí en el año 72, me he formado, leí mi tesis y aunque me fui al extranjero, volví. Cuándo tú puedes darle algo a la institución que tanto te ha dado pues para mi es un compromiso enorme y por otra parte, una gran satisfacción. Además, el hecho de que la Universidad de Málaga tenga un rector que sea antiguo alumno demuestra su grado de madurez.

En esta nueva candidatura que está a la vuelta de la esquina, ¿cuáles van a ser las líneas principales en las que se va a desarrollar el trabajo?
Vamos trabajar en la oferta académica, analizando qué es lo que tenemos y qué es lo que queremos tener definiendo de este modo cuál será el perfil de la UMA. Otro de los puntos es el de la universidad en la provincia, abierta como una oportunidad no sólo para nuestros estudiantes, sino también para nosotros, permitiéndonos trabajar con la sociedad por ejemplo, con las comarcas. En definitiva, proceder a un posicionamiento activo con empresas, organizaciones e instituciones. Estas líneas son paralelas a la intención de lograr una universidad sin papeles en la que la tecnología y la racionalización de procedimientos vayan de la mano. Y sobre todo, me gustaría dejar una institución bien financiada, aspecto que aunque no depende totalmente de nosotros, sí vamos a desarrollar diferentes estrategias que posibiliten este fin como mecenazgo, búsqueda de financiación y fondos.

Las privadas están ganando terreno. No sólo captan alumnos sino además, talento formado en la UMA, ¿cómo se va a trabajar al respecto?
Respecto a esto, sí que tengo un plan de establecer unas estrategias para que la universidad privada no se aproveche de la pública, es decir, ni de sus infraestructuras, ni de servicios ni de ámbitos donde nosotros sí podemos estar y por supuesto, ni de profesores. Obviamente, yo no voy a luchar contra la privada porque no tiene ningún sentido, pero si voy a defender lo público y en este sentido, vamos a trabajar con ello para trazar una línea. En definitiva, no es una amenaza porque son modelos totalmente diferentes. Hay que tener claro qué es lo privado y qué es lo público, ya que lo que se nos exige a nosotros no se les exige a ellas.

Otra de las realidades a las que se enfrentan las universidades a día de hoy es el hecho de que los perfiles laborales cambian continuamente, así como su mercado. En él, cada vez está siendo más demandada la Formación Profesional, ¿cómo se plantea enfrentarse a estas nuevas demandas?
Al respecto hay algo que tengo claro, y es que quiero traer la Formación Profesional a las aulas de la universidad. Siempre lo he dicho, estamos en camino y hay herramientas para ello. Y esto nos interesa no sólo por lo que consiste, sino para que también nuestros propios estudiantes universitarios puedan volver a la Formación Profesional, pero no desde cero como ocurre ahora. Por otro lado, también vamos a crear grados duales en algunos ámbitos del conocimiento, ya que este modelo facilita la formación. También vamos a ponernos en marcha el libre currículum haciendo por lo menos, un piloto. Que estudiantes del ámbito de las Ingenierías, Humanidades o Ciencias Sociales puedan crear su propio itinerario curricular. Todo esto nos va a ayudar a contribuir a que los estudiantes tengan más posibilidades de desarrollo de su carrera profesional. En un mundo cambiante en el cual ni las empresas saben lo que quieren, el reto es formar un estudiante o un profesional polivalente.

El porcentaje de jubilación de profesionales que actualmente trabajan en la Universidad de Málaga se prevé que, de aquí a unos años, sea bastante alto. ¿Se prevé ya cómo afrontar la situación venidera?
Actualmente estamos terminando un análisis sobre este envejecimiento, algo que es generalizado en toda España, pero que en la UMA, la cual cumple ahora cuarenta y siete años, esto se traduce a que este periódo es la carrera profesional de todos los que entramos aquí en sus inicios. Teniendo en cuenta esto, queremos abordar esta situación desde varios niveles. Primero, con estudiantes jóvenes y para ello, la dotación de plazas la vamos a hacer sobre todo en ayudantes a doctores y teniendo en cuenta, que estos profesores deben comenzar jóvenes a formarse en esta carrera de fondo a la que hay que darle tiempo. Pero la calidad de la docencia no sólo se arregla metiendo a gente joven, ya que esto es a medio plazo. Mientras, hay que buscar otras soluciones y aquí nosotros, esto lo hemos articulado mediante un plan de atracción de talento primero, para consolidar el que ya tenemos y segundo, para atraer talento que ya está formado. La idea es solventar la situación metiendo gente joven por abajo, pero también completando algunas áreas con gente ya formada.

La UMA tiene un buen campus, talento, profesores, es nido de emprendimiento, pero aún así cuesta encontrarla en muchos rankings universitarios, ¿qué ocurre?
Antes de todo, hay que ver qué miden estos rankings. Por ejemplo, el famoso ranking de Shanghai lo que mide es investigación, premios, etc. No obstante tampoco estamos tan mal, ya que aquí, la media de la Universidad de Málaga se mantiene entre el puesto ochocientos y novecientos de más de veinte mil universidades. Lo que pasa es que nos castigamos porque no estamos en los cien primeros, pero ya digo que nunca vamos a estar en los primeros puestos de los rankings hasta que no nos financien bien. Harvard tiene seis mil estudiantes y tiene el doble de profesores que nosotros y presupuestos como el de Stanford, el cual es diez veces más que el nuestro. Es imposible, pero claro que sí siempre podemos mejorar, ya que tenemos capacidad de subir. Hay que mejorarla para poder salir en ellos, también deberíamos estar mejor de lo que estamos.

Una de las cosas de las que se puede presumir son los lazos que mantiene con otras instituciones por ejemplo, la Oficina Puente con Corea, que lleva funcionando diez años, o la conexión que se mantiene con Latinoamérica, ¿se plantea seguir trabajando para aumentar estas relaciones con nuevas universidades?
Personalmente, estoy muy contento con la red que se ha conseguido crear con Corea, la cual ahora mismo es la más potente de España. Tenemos entre setenta y ochenta estudiantes que anualmente van a realizar su grado allí. Respecto a Latinoamérica, ahora mismo el posicionamiento es muy grande gracias a la red que establecemos o a los postgrados. Todo esto, es una carrera a largo plazo. En todo esto sin duda vamos a seguir trabajando, me gustaría seguir haciéndolo en Asia Oriental y ampliando lazos con otros países como por ejemplo, Filipinas. Pero si que hay un país en el que yo quiero trabajar y a poder ser este año, que es Marruecos. Es un lugar que tenemos un poco abandonado pero son unos vecinos estratégicos fundamentales con los que quiero trabajar y desarrollar convenios. Es una oportunidad en todos los sentidos para las universidades andaluzas.

¿Qué va a pasar con todo lo conseguido respecto a Andalucía-Tech?
Sin duda seguiremos trabajando y apostando y ejemplo de ello, es que de una convocatoria de seis millones, Andalucía-Tech se ha llevado un tercio y esto refleja su capacidad. Tuvimos un bache porque no había financiación y por lo tanto, hemos podido hacer pocas cosas, pero con esta nueva inyección de dinero vamos a volver a trabajar con ella, poniendo en marcha nuevos proyectos, ya que es una oportunidad tanto para la Universidad de Sevilla como la de Málaga, para las empresas que estaban un poco paradas y para todos esos proyectos de investigación y transferencia.

¿Qué es lo que hay que fortalecer en la Universidad de Málaga?
En primer lugar, la plantilla. En segundo lugar, las infraestructuras ya que tenemos muchos problemas al respecto. Pero en resumen, lo que hay que fortalecer es el papel de la universidad en la sociedad. La Universidad de Málaga sí está muy bien recibida, pero tenemos que tener una presencia más activa. El futuro es tener un proyecto social por que al fin y al cabo, la docencia y la formación de los profesionales y ciudadanos, el emprendimiento social, la transferencia, la investigación, son herramientas sociales y un ejemplo de que la universidad es útil para la sociedad y nosotros tenemos que tener un papel activo en esa utilidad. Hay que luchar y seguir trabajando para un mayor reconocimiento social.

En las universidades, el ámbito I+D+i es uno de los que más depende de la financiación, ¿van a seguir apostando por él como estos cuatro años?
Ya en estos años hemos intentado reflotarla con un plan propio, que ha pasado de seiscientos mil euros a cuatro millones. Ha sido una apuesta muy importante y queremos seguir en ello, revaluando el plan y estudiando todo. La Junta está un poco más generosa, pero nuestra intención es saltar a Europa y tener una presencia más activa en ella.
 
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