07 de diciembre de 2019
07.12.2019
La Opinión de Málaga
Natalidad

La caída de la fecundidad dificulta el reemplazo generacional en la provincia

En 2018, Málaga registró una media de 1,25 hijos por mujer, una tasa que llegaba a los 3,07 hace más de 40 años

07.12.2019 | 05:00
La natalidad es muy baja en Málaga.

Caen un 30% los nacimientos en España en una década

  • En el ejercicio anterior, se registraron 369.302 nacimientos en España, según los datos provisionales de la última estadística «Movimiento Natural de la Población (MNP)», elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

    Este resultado supone un descenso de más del 6% con respecto a los nacidos en el 2017 y casi un 30% si se compara con los niveles estatales de hace una década. Por tanto, el comportamiento de los nacimientos continúa con la tendencia a la baja iniciada en 2008 con el estallido de la crisis, solo interrumpida en 2014.

    Del total de nacimientos que tuvieron lugar en España en 2018, 76.184 fueron de madre extranjera, lo que supuso el 20,6% del total (frente al 19,3% del año anterior). Por el contrario, durante 2018 fallecieron en España 426.053 personas, un 0,4% más que en 2017. La tasa bruta de mortalidad fue de 9,1 defunciones por cada mil habitantes, similar a la del año anterior.

    En cuanto a la esperanza de vida al nacimiento aumentó una décima en 2018 hasta situarse en 83,2 años. Por sexo, según discrimina la estadística, en los hombres alcanzó los 80,5 años y en las mujeres se situó en 85,9 años. Con las condiciones de mortalidad, una persona que alcanzara los 65 años en 2018 esperaría vivir, de media, 19,2 años más si es hombre y 23,1 más si es mujer.

El año pasado, el índice de fecundidad en Málaga se situó en 1,25 hijos por mujer, una tasa que, pese a llegar a acomodarse en los 3,07 vástagos a mitad de los setenta, hoy en día queda lejos de los niveles que garantizan el reemplazo generacional (2,1 hijos por mujer), así lo señala el estudio «Evolución de la natalidad en las regiones y municipios españoles» elaborado por Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie).

Con estos resultados, en la comunidad andaluza, Málaga pertenece a las provincias con el menor índice de fecundidad, solo por encima de Granada (1,23 hijos) y Huelva (1,16 hijos). Por el contrario, las provincias con las tasas más elevadas son Almería (1,61 hijos) y Sevilla (1,34 hijos).

A nivel nacional, la situación continúa siendo preocupante. Con una media de 1,25 hijos, España es el segundo país europeo con el menor índice de fecundidad, superado únicamente por Malta. Entre los factores que explican esta situación, la crisis de 2008 destaca especialmente, ya que se experimentó un desplome tras diez años consecutivos de crecimiento.

Natalidad

En cuanto a la Tasa Bruta de Natalidad (TBN) –número de nacimientos por cada 1.000 habitantes–, el informe muestra un descenso generalizado en la mitad de los municipios españoles en 2017 respecto al año 2000, principalmente en la parte central y sur de España. En las regiones en las que registran una mayor subida de la TBN son aquellas caracterizadas por la despoblación, no por un aumento de los nacimientos.

«Esta evolución de la natalidad determina la velocidad a la que envejece la población y afecta a su crecimiento vegetativo», indica el informe. Precisamente, tal aceleramiento de la senectud poblacional repercute , no solo en el fenómeno de la despoblación sino en la sostenibilidad de Estado de bienestar, al «aumentar el gasto en sanidad, dependencia y pensiones».

En el caso de Málaga, con una tasa de 8,77, supera ligeramente la media española, fijada en un 8,41 pese a que es de los territorios que han visto su TBN reducida desde el año 2000, en concreto, en un 2,14.

Asimismo, este estudio apunta al aplazamiento de la decisión de formar una familia como una de las principales causas por las que tanto la maternidad como la fecundidad se han visto reducidas en las últimas décadas.

«La creciente participación de la mujer en el mercado de trabajo y el elevado nivel educativo que han ido alcanzando han retrasado la decisión de ser madres a edades más avanzadas», un fenómeno denominado «síndrome del retraso», que afecta particularmente a los países del sur de Europa.

«El calendario de fecundidad se ha desplazado y la Tasa Global de Fecundidad (TGF) española, nacidos por cada mil mujeres en edad fértil, ha caído progresivamente», se explica.

Con este panorama, la tendencia actual es tener menos hijos y a una edad más avanzada. Tan solo los nacimientos en mujeres menores de 30 años han caído a la mitad desde 1990, mientras que se duplican en mujeres de entre 35 y 44 años. En mujeres de más de 45 años, la Tasa General de Fecundidad es la más baja, se multiplica por 4 desde 1990 y por 2 desde 2007.

Las mujeres españolas ahora tienen hijos entre los 30 y los 34 años, con 86 nacidos por cada mil mujeres fértiles.

Los estudios, factor clave

Este ensayo contempla que «un mayor nivel educativo de las mujeres conlleva consecuencias negativas sobre la fecundidad, debido al aplazamiento de la maternidad y al descenso en el número de hijos dado el coste de oportunidad que enfrentan las mujeres.

Actualmente en España, a mayor nivel educativo de la madre el número medio de hijos es menor», por tanto, el nivel educativo de la madre condiciona en gran medida el número medio de hijos que decidirá tener y la etapa de su vida en la que tomará la decisión de embarcarse en la maternidad.

En el caso de Andalucía, las mujeres con el segundo ciclo de educación Secundaria y educación postsecundaria, así como aquellas que han realizado estudios superiores tienen 0,98 hijos de media, mientras que las que han cursado únicamente el primer ciclo de educación Secundaria e inferior, tienen 1,47 hijos. Así, la comunidad andaluza se queda bajo el umbral del promedio nacional.

Incentivos

El descenso generalizado en los índices de fecundidad y natalidad, motivado por factores que, por un lado, atañen directamente a la mujer –mejor nivel de estudios e incorporación al mercado laboral– o que, por otro lado, afectan al conjunto de la sociedad –envejecimiento y despoblación–, pone en riesgo la garantía de que se produzca un relevo generacional que mantenga el Estado de Bienestar.

Debido a esto, las conclusiones del estudio inciden en la necesidad de un respaldo público. «Es importante diseñar políticas que incentiven la natalidad, cuyo papel es determinante para garantizar el bienestar de la población y el relevo generacional. La efectividad de dichas políticas puede mejorar si se pone el foco en la conciliación familiar y laboral más que en solo incentivos monetarios».

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