08 de diciembre de 2019
08.12.2019
La Opinión de Málaga
40 años de Ayuntamientos democráticos

«Tenemos que sentarnos, crear una mesa de trabajo y plantear una nueva financiación local»

08.12.2019 | 18:35
Joaquín Villanova es vicepresidente de la FAMP.

Vicepresidente primero de la Federación Andaluza de Municipios y Provincias (FAMP). El alcalde de Alhaurín de la Torre lleva en el cargo 23 años y quién mejor que él para hablar en esta entrevista del municipalismo, el de 1979 y el de las próximas décadas, de los retos que afrontan los ayuntamientos, de una financiación local actual con la que no está de acuerdo y de las relaciones entre los vecinos y sus consistorios.

¿Cómo calificaría el trabajo llevado a cabo por las corporaciones municipales en estos 40 años?

Los gobiernos locales han sido los principales motores del cambio social y los impulsores de los avances más importantes que ha vivido Andalucía. Hemos demostrado nuestra capacidad de compromiso y eficacia con la ejecución de obras públicas municipales con fondos propios, de la Unión Europea, del Estado, de las diputaciones o de la propia Junta. Por eso, es para mí importantísimo acordarse de los más de 8.000 ayuntamientos de España, a quienes debemos dar el protagonismo y la gratitud que merecen.

¿Cómo define el municipalismo en el año 2019 Joaquín Villanova?

Los que somos alcaldes y, sobre todo, los alcaldes y alcaldesas más veteranos, somos habitualmente reivindicativos con el resto de administraciones, porque en el día a día nos toca afrontar servicios públicos que no son exactamente de nuestra competencia y que no cuentan con financiación, lo cual nos afecta a veces gravemente a las arcas municipales. Somos la institución más próxima al vecino y a quienes piden que se les resuelva el problema, sin saber a quién le corresponde arreglarlo.

Se trata de valorar en su justa medida el poder de lo local, del servicio público real y efectivo encarnado en el municipalismo, buscando la excelencia en la prestación de los servicios y el permanente estímulo de la participación ciudadana. Y este buen hacer de lo local, que quede bien claro, ha sido posible contra viento y marea, a veces sin los recursos ni la financiación necesaria, o a fuerza de aumentar el endeudamiento de las arcas municipales en general, ya que las administraciones locales siguen siendo las grandes olvidadas, la pata más coja del engranaje democrático y estatutario.

¿Hay alguna asignatura pendiente que no se ha aprobado todavía en estas cuatro décadas?

En 40 años de ayuntamientos salidos de elecciones libres, los servicios se han ido profesionalizando y diversificando, la ciudadanía se ha vuelto más exigente, el aparato administrativo se ha ido modernizando y adaptando a la realidad de cada momento... Pero seguimos trabajando a veces a marchas forzadas, porque no hemos logrado esa segunda descentralización que requiere España, a medida de sus municipios, cabildos, provincias y concejos. No hemos conseguido aún desarrollar todo el potencial que los ayuntamientos pueden llegar a tener. El marco normativo no es todavía todo lo favorable que debiera ser.

Los municipios andaluces fueron clave para conseguir el autogobierno de la comunidad andaluza en 1981€

 La consolidación de los ayuntamientos fue, sin duda, una de las claves del gran avance de la democracia en nuestra Comunidad y nuestro país. Fueron los ayuntamientos los que iniciaron el proceso que permitió que luego los andaluces ganaran el 28 de febrero de 1980 la autonomía plena para Andalucía, es decir, en menos de un año.

P Usted ha reivindicado una financiación local suficiente que garantice la prestación de servicios públicos eficaces, eficientes, transparentes y equitativos para todos los ciudadanos de Andalucía. ¿Cuáles son las diferentes vías para acceder a esa financiación tan anhelada?

Se trata de una cuestión eternamente postergada, que sigue en el estado actual por la generosidad desinteresada de ayuntamientos y diputaciones, que está ahí porque, ya desde el inicio, las entidades locales tuvieron el sentido de Estado suficiente y la valentía de posponer este asunto vital para nosotros, con tal de que cristalizaran deseos como el de la España de las autonomías.

Lejos de servirnos de credencial, esa generosidad altruista local no ha sido aún correspondida por el resto de administraciones, tan es así que, después de cuarenta años, ni el Estado ni las autonomías se han tomado en serio la cuestión, y hay que decir alto y claro que ser generosos no equivale a ser tontos.

Por eso, toca sentarse, crear una mesa de trabajo en esto y plantear una nueva financiación que se nutra en un 60% de tributos propios, un 33% nos llegue del Estado y el resto lo aporten también, con generosidad, las comunidades autónomas.

Venimos desplegando algunos servicios sin ser de nuestra competencia, porque preferimos eso antes de que exista un vecino desatendido, y aún así, desde el 2013 y año tras año, cumplimos con el déficit público y contribuimos así a equilibrar las cuentas del conjunto del sector público.

No hay que renunciar a otra aspiración eterna, diría yo, cual es la de distribuir los ingresos del conjunto del país en ese clásico reparto que tan bien funciona en la mitad norte de Europa, porque un 50% de recursos van para el Estado, un 25% para las comunidades autónomas y otro 25 para las entidades locales. Mientras eso no ocurra, el margen de maniobra de los ayuntamientos continuará encorsetado por el resto de las administraciones, aún habiendo demostrado en cuarenta años que somos solventes en la gestión.

Como vicepresidente de la FAMP, ¿Qué le pide al Gobierno central y al autonómico?

R En mi condición de alcalde de Alhaurín de la Torre desde octubre de 1996 he llevado a gala un convencimiento pleno sobre las potencialidades de los municipios. Soy un municipalista de los pies a la cabeza, y el día a día al frente del Ayuntamiento me hace serlo aún más. En mi condición de vicepresidente primero de la FAMP, mi obsesión es que tanto la Junta de Andalucía como el Gobierno de la Nación presten mayor atención a las necesidades de los ayuntamientos, la institución más desfavorecida en recursos económicos de todo el engranaje administrativo del Estado, con diferencia abismal.

La revisión de la regla de gasto y el uso de los depósitos bancarios de los municipios siguen siendo uno de los principales caballos de batalla de la FAMP.

En Alhaurín de la Torre hemos sido capaces de ser líderes en crecimiento en toda la provincia y en toda Andalucía, a pesar de tener que asumir competencias impropias durante mucho tiempo, a pesar de la crisis y a pesar de las medidas correctoras de techo de gasto y control de déficit, a pesar de ser uno de los municipios españoles con mayor solvencia financiera y capacidad de ahorro. Hemos transformado este pequeño pueblo en una gran y moderna ciudad de tamaño medio y, todo ello, con muchos menos recursos de los que realmente nos pertenecen o corresponden, a razón de 450 obras de distinta envergadura al cabo del año, todas ellas, financiadas con cargo a las arcas municipales.

¿Cómo definiría las relaciones hoy entre la FAMP y el Gobierno de la Junta de Andalucía? Tenían algunos asuntos pendientes€

RAquí, en Alhaurín de la Torre, hemos sido leales institucionalmente aún en los peores momentos de incomprensión por parte de la Junta de Andalucía. Hemos adelantado dinero para muchas infraestructuras en las que no teníamos competencia; hemos invertido en equipamientos mucho más allá de la mera conservación y mantenimiento. Hemos demostrado una cultura democrática muy por encima de la de determinados exgobernantes autonómicos, que han intentado asfixiar muchos proyectos de Alhaurín y de la provincia de Málaga, cargándose así los cimientos del respeto al municipalismo y del progreso local. Afortunadamente, estamos en una época nueva y la situación ya se está enderezando en estos10 meses transcurridos.

¿Cuáles son los verdaderos retos para los próximos años en el municipalismo?

R Los ayuntamientos nos encontramos ante un importante reto institucional, el de hacernos más grandes, fuertes, poderosos, resolutivos y eficientes, con instituciones modernas y bien equipadas, con las nuevas herramientas tecnológicas a nuestro servicio, con sentido de la responsabilidad social, de la ecología, el respeto al medio ambiente y, sobre todo, que no supongan una asfixia tributaria para los contribuyentes. Y para eso hay que trabajar mucho y, lógicamente, contar con el auspicio de la Junta de Andalucía y del Estado.

¿Cuál es la receta para seguir gobernando tantos años un ayuntamiento como el suyo?

Escuchar a la calle todos los días ha sido, es y seguirá siendo, la forma idónea de gobernar, sobre todo, cuando estás más cerca geográficamente del ciudadano. El barrio, la urbanización, el pueblo, el polígono, el núcleo rural... Todo cobra mayor sentido en la órbita de lo municipal. Y nosotros, en un intento de dar un salto de calidad, aunando participación ciudadana con nuevas tecnologías, hemos desarrollado en estos últimos años, de acuerdo con el Plan Estratégico Municipal, una serie de nuevas herramientas para estimular la implicación de toda la sociedad en la toma de decisiones de la Institución, a través de los llamados Consejos Sectoriales de Participación Ciudadana y las plataforma tecnológica Línea Verde, cuyas propuestas se atienden y resuelven a tiempo real.

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