15 de diciembre de 2019
15.12.2019
La Opinión de Málaga
Muestra

La vuelta al mundo en 80 libros científicos

La Academia Malagueña de Ciencias expone en el Rectorado del Parque una pequeña parte de los cerca de 8.000 libros que tiene en depósito en la Biblioteca General de la Universidad

15.12.2019 | 00:40
La vuelta al mundo en 80 libros científicos

En realidad, la génesis de la exposición que hasta el 20 de enero puede verse en el Rectorado de la Universidad hay que buscarla hace casi medio siglo atrás. Fue en 1972 cuando unas lluvias intensas, sumadas al mal estado de los desagües, inundaron la sede que la entonces Sociedad Malagueña de Ciencias, hoy Academia Malagueña de Ciencias, tenía en el antiguo colegio de los jesuitas, junto a la plaza de la Constitución.

La entidad cumplía ese año un siglo de vida pero las lluvias no respetaron la efeméride. Al final, la Sociedad Malagueña de Ciencias, que ocupaba la sede desde 1878 y a perpetuidad, abandonó un año después el edificio.

Además, entre lluvia y lluvia se había creado la Universida de Málaga y en previsión de que ese espacio pudiera albergar la Biblioteca General universitaria, en 1973 la Sociedad Malagueña de Ciencias, entonces presidida por Modesto Laza, firmó un convenio con la recién nacida Universidad y su primer rector, Antonio Gallego Morell, por el que además de ceder el uso del local, le dejaba en depósito todo su material científico.

De esta manera, pasó a la naciente UMA una fabulosa colección de más de 11.000 volúmenes científicos de todas las materias, auténtico germen de la Biblioteca General de la Universidad de Málaga. La biblioteca, por cierto, no terminaría en la plaza de la Constitución sino en un moderno edificio de Teatinos, inaugurado en 1993.

En los primeros tiempos, los viejos volúmenes de la Sociedad Malagueña de Ciencias fueron rescatados del agua y repartidos entre los sótanos del Hospital Civil, la antigua Facultad de Filosofía y Letras de San Agustín y el Rectorado de El Ejido.

La muestra 'Fondos bibliográficos y documentales de carácter histórico de la Academia Malagueña de Ciencias' del Rectorado enlaza con esta historia de lluvias, desagües pero también libros perdidos, porque de los más de 11.000 volúmenes con los que contaba, a las estanterías de la Biblioteca General sólo llegaron unos 8.000. El resto se perdió por el camino, aunque el presidente de la Academia, el oftalmólogo Fernando Orellana, confía en que todavía alguna persona o entidad pueda localizar y devolver algunos de estas obras cargadas de Historia y saber.

El académico de Ciencias y geólogo Luis Linares se ha encargado de comisariar la exposición del Rectorado, para la que ha seleccionado los 80 libros más representativos de los fondos que se custodian en Teatinos. Como detalla, los libros proceden de donaciones de los propios académicos pero también de legados y adquisiciones.

La muestra, a través de varios libros de los profesores Jesús Castellanos, Juan Luis Carrillo, María Dolores Ramos e Isabel Jiménez Lucena, quiere dejar constancia del agradecimiento de la Academia Malagueña de Ciencias por la crucial labor de la antigua Área de Historia de la Medicina de la UMA, «en la catalogación, estudio y preservación de los libros», indica el presidente.

Entre ellos, ejemplares anteriores al año 1800, de los que la Academia cuenta con más de 200, el más antiguo de ellos, presente en la muestra, un método para reconocer las plantas del botánico francés Joseph Pitton de Tournefort. La edición, en latín, es de hace justo tres siglos, 1719.

Del XVIII es también la famosa Historia Natural de Buffon, un tratado sobre el análisis de las aguas minerales y otro sobre los partos.

A este respecto, el presidente de la Academia explica que en Teatinos los libros anteriores al XIX «están en cámaras especiales adaptadas, se airean con frecuencia y tienen medidas protectoras contra insectos». Estos volúmenes antiguos, precisa, sólo se pueden consultar en la propia Biblioteca General, mientras que el resto sí está sujeto a préstamo, como cualquier otro libro.

Otra obra histórica, del último año del siglo XIX, es la 'Textura del Sistema Nervioso del Hombre y los Vertebrados', de Santiago Ramón y Cajal, que para el nieto del Premio Nobel «es el libro de Ciencia más importante escrito en nuestro país».

La primera académica, en 1903

La exposición también evidencia el espíritu progresista de la institución, que incorporó a la primera mujer en 1903. De la temprana presencia de académicas dan cuenta sendas conferencias de dos de las pioneras, Teresa Aspiazu y Suceso Luengo.

Además, muchas de las conferencias e intervenciones que conserva la institución son publicaciones manuscritas.

Libros de Química, Oftalmología, Geología, Arqueología, Hidrología, Medicina, Astronomía... hay auténticas curiosidades como un librito de un médico de Marsella, editado en 1907, con el título: 'Posibilidad de que los sujetos en estado de muerte aparente sean enterrados vivos y signos de muerte real'.

La Academia Malagueña de Ciencias también siguió a fondo los problemas de la provincia, por eso hay publicaciones relacionadas con los terremotos de 1884 o informes relativos a la filoxera que arrasó con las viñas.

En la muestra también se pueden ver las actas más antiguas de la entidad, incluida la de su fundación, ediciones facsímiles conmemorativas y libros como el que Domingo de Orueta -el primer presidente de la entonces Sociedad Malagueña de Ciencias- dedicó en 1877 al conocido latinista Manuel Rodríguez de Berlanga.

De los volúmenes expuestos, uno despierta especialmente la sonrisa de Luis Linares y hasta le emociona. Se trata de una obra de Emilio Huguet del Villar, 'Los suelos de la Península Luso-Ibérica'. Se trata de una obra precursora de la idea de que «en la formación de los humedales tenían mucho que ver las aguas subterráneas», explica.

La obra, que no se encontraba en los fondos de la Academia, consiguió leerla por medio de un préstamo y es entonces cuando localiza «una frase perdida», que informa de que pudo ser editada gracias a la aportación económica de la institución malagueña. Fue entonces cuando el académico contactó con la Biblioteca del Museo Nacional de Ciencias Naturales, que le informó de que contaba con dos volúmenes de la obra. Finalmente, «la directora tuvo la delicadeza de enviarnos un ejemplar», que es el que se expone.

150 aniversario

Fernando Orellana subraya que esta exposición quiere ser el prolegómeno a los actos que se celebrarán en 2022 con motivo del 150 aniversario de la institución. De hecho, en 2020 ya hay previstas tres conferencias ligadas al aniversario en el Museo de Málaga: 'La provincia y la ciudad de Málaga entre 1872 y 1895', el 12 de febrero, a cargo de Cristóbal García Montoro; 'La participación de la mujer en la Sociedad Malagueña de Ciencias', que el18 de marzo impartirá Encarnación Barranquero y 'La Sociedad Malagueña de Ciencias-Academia Malagueña de Ciencias a principios de siglo XX', en mayo, todavía sin fecha, con María Dolores Ramos como ponente.

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