03 de enero de 2020
03.01.2020
Análisis

Las ventas de coches caen por primera vez en 7 años en un entorno de incertidumbre

Málaga registra 31.800 matriculaciones en 2019, con una caída del 8,8% - El sector sufre los efectos de la normativa WLTP y las dudas del comprador sobre el futuro de los motores de combustión

03.01.2020 | 05:00
Los datos son preocupantes para el sector de la automoción.

Entra en vigor la nueva normativa europea de CO2

  • El miércoles 1 de enero de 2020 entró en vigor la nueva normativa europea de emisiones de CO2 para vehículos ligeros, la cual obligará a los fabricantes a que la media de sus automóviles vendidos en la región en 2020 no genere más de 95 gramos de CO2 por kilómetro recorrido si quieren evitar multas que podrían elevarse a miles de millones de euros. Tal como se desprende del acuerdo al que llegaron los Veintiocho en Bruselas, los productores de automóviles tendrán hasta tres años para adaptarse a esta nueva norma. Así, en el periodo 2020-2022, un coche que contamine menos de 50 gramos de CO2 por kilómetro se computará como dos ventas el primer año, como 1,67 vehículos en el segundo y como 1,33 automóviles en el tercero. No será contado como un solo vehículo hasta 2023. El superar los límites marcados supondría exponerse al pago de multas millonarias.

Los concesionarios malagueños han cerrado el año 2019 sufriendo su primer descenso de ventas en siete años, después de que 2012 marcara el punto más bajo para el sector dentro de los duros años de la crisis económica. En concreto, el ejercicio ha registrado 31.856 matriculaciones de turismos y todoterrenos nuevos en la provincia, con una disminución del 8,8% en relación a lo comercializado en 2018, según los datos de las asociaciones de fabricantes (Anfac), concesionarios (Faconauto) y vendedores (Ganvam). El 2019 comenzó con caídas sensibles aunque los datos de los cuatro últimos meses han sido algo más positivos, lo que permitió atenuar los descensos.

Por un lado, el sector ha sufrido en este 2019 recién finalizado el bache de ventas propiciado por la entrada en vigor, el 1 de septiembre de 2018, del nuevo ciclo de homologación de consumos y emisiones WLTP. Muchos clientes adelantaron en ese momento sus compras aprovechando las ofertas de los concesionarios que querían dar salida al stock no homologado, con una resaca que se dejó notar en los meses siguientes, hasta bien entrado 2019, con unas cifras de ventas mucho más bajas. El segundo factor que ha traído la desazón al mercado es la incertidumbre en torno al futuro de los motores de combustible, algo que ha afectado principalmente a las ventas de vehículos diésel (que se han desplomado un 30%, cayendo a niveles de los años 90). En este punto, el sector automovilístico se ha quejado en repetidas ocasiones de los mensajes deslizados en el último año desde el Gobierno, en los que parecía ponerse fecha de caducidad al uso del diésel.

El dato de 2019, en todo caso, es el segundo mejor desde los inicios de la crisis, sólo por detrás de los casi 35.000 de 2018 y de las 47.000 que se registraron en 2008 cuando, pese a que ya se vislumbraban los primeros síntomas de la recesión, la sobreabundancia de crédito en el mercado y el mayor número de matriculaciones que movía entonces el segmento de rent a car local disparaban las cifras.

Los datos de 2019 revelan en Málaga un descenso del 17,3% en el segmento de compras de particulares (con 19.078 matriculaciones) y de un 1,1% en el de empresas (7.965). La única subida porcentual se da en las compras realizadas por las firmas de alquiler de vehículos (rent a car): fueron 4.813 operaciones (un 20% más) aunque su peso en el volumen conjunto del mercado, como se ve en las cifras, no es de excesiva relevancia.

El presidente de la Asociación Malagueña de Automoción (Asomauto), Carlos Oliva, reconoció ayer a este periódico que los datos de 2019 han sido «malos» y «preocupantes», en un ejercicio en que el sector sufrió «la tormenta perfecta». «Por un lado, el efecto de la WTF, por otro la sucesión de citas electorales, que siempre suelen parar el mercado, y, además, la incertidumbre política que vivimos», comentó. Oliva criticó que no hay ningún tipo de medida política que ayude a impulsar el mercado, cuando otros países sí las están aplicando, y mostró prudencia ante el próximo Ejecutivo que podría conformarse a partir de la semana que viene, con el pacto entre PSOE y Unidas Podemos. «Al menos habrá menos incertidumbre, pero todo dependerá de la política que apliquen», apuntó.

En cuanto a los combustibles, los modelos de gasolina se hicieron con el 62,4% de las matriculaciones de turismos y todoterrenos en Málaga al cierre del año pasado (suben un 2%), mientras que los coches diésel se quedan en el 28% (tras desplomarse un 30%) y los de energías alternativas llenan el 9,4% restante (crecen ligeramente). Oliva afirmó que el batacazo del diésel no por esperado es menos duro. «Ha vuelto a niveles de los años 90», lamentó.

Tónica nacional

En España, las matriculaciones registraron un retroceso del 4,8% al cierre de 2019, con un volumen de 1,25 millones de unidades que motiva también la primera caída del mercado español desde 2012.

La directora de Comunicación de Anfac, Noemi Navas, calificó como «buen dato» el haber superado la barrera de los 1,2 millones de unidades en 2019, al acercarse a lo que representa el «mercado natural» de España. Para 2020 esperan un comportamiento similar, aunque alertaron de la necesidad de dar «mensajes de certidumbre a los consumidores».

Raúl Morales, director de Comunicación de Faconauto, afirmó que desde su organización dan «por bueno el año», ya que las matriculaciones se vieron «muy impactadas» todavía por el «ruido» generado en torno al diésel, algo que ha afectado en mayor medida al canal de particulares. Faconauto, la patronal de concesionarios, sí prevé que en 2020 las ventas continúen cayendo a un ritmo del 3%.

Por su parte, la directora de Comunicación de Ganvam, Tania Puche, aseguró que las cifras positivas de los últimos cuatro meses no fueron suficientes para dar la vuelta al mercado, que cerró en negativo por la debilidad de las compras de clientes particulares.

En cuanto a los combustibles, los modelos de gasolina se hicieron con el 60,1% de las matriculaciones de turismos y todoterrenos en España al cierre del año pasado, mientras que los coches diésel coparon el 27,9% y los de energías alternativas el 12% restante.

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