10 de febrero de 2020
10.02.2020
Educación

Inteligencia emocional para mejorar la convivencia en los colegios

Cubrir la parte emocional de la educación es el objetivo del profesor Juan Manuel Rivera, que explica que ya han atendido a unos 80 alumnos, algunos de los cuales acuden al departamento por propia iniciativa

10.02.2020 | 05:00
Una de las sesiones de trabajo en el Departamento de Inteligencia Emocional del IES Sierra Almijara.

«Los estudiantes tienen muchas deficiencias afectivas»

  • Los cambios en la sociedad, con la presión de las redes sociales y el menor tiempo que los padres pueden dedicar a los hijos por las obligaciones laborales, hacen que los estudiantes tengan, en general, muchas deficiencias afectivas, según el profesor Juan Manuel Rivera. Por ello, defiende que todos los centros deberían tener un departamento de Inteligencia Emocional y lamenta que la administración no haga aún ninguna referencia concreta a esta herramienta. «Hacen falta más recursos para que esto se institucionalice. Es algo que compete al tan demandado Pacto de Estado por la Educación», sentencia.

El IES Sierra Almijara de Nerja tiene desde hace tres años un Departamento de Inteligencia Emocional integrado por siete profesores que trabajan con alumnos relacionados con casos de acoso, peleas, conflictos con docentes o ansiedad y estrés. Desde su puesta en marcha han logrado reducir notablemente la conflictividad en este centro de compensatoria. Incluso han detectado dos casos de Trastorno Límite de Personalidad.

­Las matemáticas, la lengua o los idiomas han tenido un peso indiscutible en la escuela siempre pero la atención a la inteligencia emocional apenas acaba de comenzar y no todos los centros la contemplan. De hecho, salvo en Canarias, donde la educación emocional es asignatura obligatoria desde 2014, en el resto del país depende en la práctica de cada profesor. Una paradoja puesto que numerosos expertos y estudios indican que «la inteligencia emocional es tan importante (o más) que las matemáticas o la lengua; y estas materias se comprenden mejor si se aprenden con emoción», como apunta en su blog el pedagogo Enrique Sánchez.

Sin embargo, iniciativas como la que desarrolla desde hace tres años el IES Sierra Almijara de Nerja están poniendo el foco en este importante ámbito de la educación. Este centro público de compensatoria tiene un Departamento de Inteligencia Emocional al nivel del de las asignaturas tradicionales, con un jefe, un equipo de profesorado y una disposición horaria para atender a los alumnos a nivel emocional.

«El objetivo era cubrir esa parcela que queda desierta en el sistema educativo actual, que se centra mucho en lo académico pero muy poco en lo emocional», explica Juan Manuel Rivera, profesor de Biología e impulsor y responsable de esta novedosa iniciativa.

Su experiencia previa en otros institutos y los buenos resultados obtenidos a través de la inteligencia emocional le llevaron a proponer la creación del departamento en este instituto, que hace unos años sufría numerosos problemas de convivencia que han conseguido reducir.

Así, el departamento trabaja con alumnos en casos relacionados con acoso, peleas, insultos a profesores y actitudes vejatorias, pero también ayuda a menores que sufren problemas de ansiedad o estrés. «Estamos muy orgullosos de haber detectado un par de casos de Trastorno Límite de Personalidad, uno con tendencia al suicidio», detalla el profesor, que no obstante deja muy claro que en cuanto detectan un tema que se sale del ámbito educativo lo comunican al orientador y a las familias y aconsejan acudir a un especialista en salud mental.

Todos los integrantes del Departamento de Inteligencia Emocional, siete profesores en total, tienen formación en este área, así como en resolución de conflictos o mediación. Además, apunta Juan Manuel Rivera, deben tener actitud «para el trato con la gente, ser personas relativamente tranquilas» y, por supuesto, creer en esta metodología.

Este departamento del IES Sierra Almijara trabaja de forma coordinada con el Aula de Resolución de Conflictos y el Departamento de Motivación en acciones preventivas para modificar la conducta de los alumnos con un mayor número de partes de incidencias.

Los resultados tras estos tres años utilizando herramientas de inteligencia emocional ya se reflejan en la disminución de los casos graves de conflictividad al aumentar el número de intervenciones con los alumnos que motivan los partes. Según el Plan de Centro del IES Sierra Almijara, un ejemplo de conducta grave sería la agresión a un miembro de la comunidad educativa, mientras que la «falta de colaboración sistemática en las actividades de clase» sería una falta leve.

Ante una u otra falta, el Departamento de Inteligencia Emocional interviene con un sistema cuyo primer paso es ganarse la confianza del alumno. «Con una actitud afable y asertiva vamos consiguiendo que el alumno se abra a nosotros. No hay que forzar nunca porque entonces se retrae», explica el director.

A continuación, se analiza el problema concreto, ya sea de conducta, control de la ira o de organización con los estudios, y se establecen una serie de ejercicios hasta que se considera que el estudiante ha llegado a la meta, lo que puede llevar más tiempo o menos dependiendo del problema.

«No sabía controlarme»

En estos tres años, unos 80 alumnos han pasado por el Departamento de Inteligencia Emocional y muchos acuden por sí mismos para buscar ayuda. Cada profesor dedica una o dos horas a la semana a intervenciones con los estudiantes y hay una reunión de balance semanal. Según explica Rivera, los padres no sólo están informados de cada paso sino que tienen que dar su permiso para que el alumno pueda salir de clase para acudir al departamento.

Los buenos resultados también se aprecian ya en la percepción de los estudiantes. «La primera vez que vine a ver a Juanma, el año pasado, fue porque tenía muchos partes y no sabía controlarme con los profesores. Él me ayudó a manejar mis impulsos y darme cuenta de que no controlar mis emociones hacía que me metiera en muchos problemas. Eso me ha ayudado mucho a la hora de controlarme un poco más», cuenta un alumno de 1º de ESO.

Otra estudiante de 4º explica que acudió al Departamento de Inteligencia Emocional porque se encontraba «muy triste. Gracias a Juanma he podido descubrir lo que me pasaba, y he conseguido salir hacia delante con mucha más seguridad y ganas de las que tenía antes. Llevo con él ya dos años y estoy muy contenta. A otras personas que veo que tienen problemas les aconsejo que bajen al departamento», detalla.

Estos profesores también han implementado un programa denominado Grupo de Amigos, por el que ayudan a estudiantes que están solos y a los que les cuesta relacionarse. «Un alumno es más susceptible de acoso si va solo que en grupo», apuntan.

Pese a estas iniciativas, se siguen registrando expulsiones de acuerdo a la normativa del centro, aunque el profesor Juan Manuel Rivera hace hincapié en que la sanción por sí sola no sirve, sino que debe ir acompañada de una acción con el menor, «una contraeducación». Además, apunta que «hay una laguna importante con esos alumnos que son expulsados sistemáticamente. Las administraciones no cuidan de ese nicho de estudiantes», dice.

Al mismo tiempo que reclama un pacto por la Educación, Juan Manuel Rivera defiende la labor de los funcionarios públicos. «Me da mucha rabia escuchar que se hable de la dejadez de los centros educativos en cuestiones como el absentismo o el bullying. En éste, siendo un centro público, hacemos muchas cosas y con un nivel de profesionalidad, voluntariedad y vocación importante».

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