14 de febrero de 2020
14.02.2020
Medio Ambiente

Comienza el periodo más peligroso de las procesionarias

Los veterinarios advierten de que, desde ahora y hasta julio, estas orugas desarrollan un sistema de defensa que libera sustancias tóxicas muy peligrosas sobre todo en animales domésticos

14.02.2020 | 16:35
Varias procesionarias, durante una plaga de esta oruga en Colmenarejo en 2016.

El vocal de la Junta de Gobierno del Colegio de Veterinarios (Icov) de Málaga, José María Ramírez Cuevas, ha advertido este viernes de la necesidad de extremar precauciones ante la llegada, con el mes de febrero, del periodo más peligroso de la procesionaria del pino, que afecta especialmente a perros y gatos.

En concreto, estas orugas, que reciben este peculiar nombre debido a que llegan a juntarse entre 60 y 200 ejemplares que se desplazan en fila india, desarrollan un sistema de defensa que, en contacto con determinados animales domésticos, puede producir daños severos, y en caso de ingestión, incluso la muerte.

Este sistema de protección consiste en una especie de pelos que actúan a modo de ampolla y que liberan una sustancia tóxica en la piel o en la mucosa del animal. La reacción se produce por contacto directo con la oruga o bien con estos pelos, que han volado y están sobre el suelo o hierbas en el campo.

Por ello, es aconsejable no pasear con perros y gatos por pinares donde se vean los nidos. En caso de contacto, el animal presentará una salivación excesiva, se frotará la cara, la lengua se hinchará y, si no se establece rápidamente el tratamiento, puede producirse una necrosis de la parte afectada que acabe incluso en la pérdida de la parte del cuerpo afectada. De ahí la importancia de acudir lo antes posible al veterinario.

Igualmente, desde el Icov de Málaga se recomienda no frotar la zona afectada para no romper los pelos que queden intactos y agravar la intoxicación. Dependiendo de la gravedad y de la evolución del animal la duración del tratamiento puede durar desde un día hasta una semana.

Ramírez ha insistido en que la ingesta de las orugas por parte del animal puede ocasionar su muerte, de ahí que haya que tener especial cuidado en zonas de pinares y, sobre todo, con los cachorros, que se ven atraídos por la fila de orugas e interactúan con ella.


Por último, desde la organización colegial han pedido al resto de administraciones que tomen conciencia ante un problema que trasciende la salud animal hasta el punto de ser una cuestión medioambiental, ya que la procesionaria se ha convertido en la plaga de pino más peligrosa y destructiva después de los incendios forestales.

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