04 de marzo de 2020
04.03.2020
Crónicas de la Ciudad

El vejado puente de Mangas Verdes

El Acueducto de San Telmo a su paso por Mangas Verdes cuenta con un pequeño puente acribillado a pintadas por la parte más accesible a los vándalos. Antes de que llegue el ansiado plan especial se le puede dar un repasito

04.03.2020 | 05:00
Junto a la calle Pulgarín Bajo, en la barriada de Mangas Verdes, se encuentra uno de los puentes del Acueducto de San Telmo, que en la parte más accesible a los peatones presenta un aspecto deplorable, repleto de pintadas, la mayoría de ellas veteranas y deslucidas por el sol. La Asociación de Vecinos de Mangas Verdes también pide que se coloque algún tipo de protección a una tubería próxima por la que se meten los niños.

En los casi 21 años que lleva en marcha esta sección, el Acueducto de San Telmo, declarado Bien de Interés Cultural desde 2009, ha aparecido innumerables veces, mayormente por la 'orfandad institucional' en la que se encuentra, que más de una vez hemos explicado, y que paradójicamente consiste en que no pertenece a una sola administración sino a muchas entidades y colectivos aglutinados en una fundación.

Pero en España, las administraciones públicas, en este tipo de casos, no invierten con generosidad en bienes que no son estrictamente de su propiedad, así que si sobra dinero es para el resto, que se pone a la cola.

La única administración que verdaderamente ha mostrado interés fehaciente ha sido el Ayuntamiento de Málaga que, hace unos años, realizó la esperanzadora recuperación del puente de los Once Ojos o de Quintana y su entorno, el del cruce de la calle Sancho Miranda con Héctor Villa-Lobos.

Precisamente el año pasado, de la mano de la Academia Malagueña de Ciencias, la académica y catedrática de Bellas Artes Charo Camacho impartió una conferencia sobre la historia del Acueducto en la que también hizo referencia a la situación actual.

Le siguió la conferencia del arquitecto municipal Carlos Lanzat, que expuso las líneas principales del (esperado) Plan Especial del Acueducto de San Telmo, incluido en el (veterano) PGOU de 2011 y que contempla convertir la famosa obra del obispo Molina Lario en un recorrido peatonal de 11 kilómetros que una la ciudad y el campo.

Se trata de un plan cuya primera propuesta se realizó hace 19 años, así que mientras la tortuga administrativa enfoca el objetivo y se pone en marcha, se pueden ir haciendo cosas como remediar el desgraciado estado de revista del puente del acueducto a su paso por la barriada de Mangas Verdes.

Seres bípedos, descendientes directos –como el resto de la Humanidad, nacionalistas incluidos– de los antecesores del Homo sapiens que poblaron el continente africano, han dejado su incultas pinceladas de spray en esta obra hidráulica del Siglo de las Luces.

La lepra de colorines (Fernando Savater dixit) no parece reciente y de hecho, afortunadamente, el sol ha hecho estragos en los ladrillos centenarios hasta formar una suerte de palimpsesto en la que se adivinan varias capas de pintadas garrulas.

En resumidas cuentas, que no hace falta esperar al plan especial para limpiar este pequeñísimo trozo del acueducto, que lleva algún tiempo ya ensuciado por hordas de vándalos.

De paso, la Asociación de Vecinos de Mangas Verdes ha pedido que a la salida de aguas bajo el puente, una tubería, se le coloque algún tipo de malla metálica o protección, porque por el hueco cabe un niño y a continuación hay una caída pronunciada.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook