20 de marzo de 2020
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Actualizado: 05-04-20 10:15h
Investigación

La policía cree que los sicarios holandeses volvían a la Costa del Sol por un nuevo encargo

Parte del grupo, uno de los más activos de Europa, fue neutralizado en el norte de España cuando regresaban con un arma oculta en el vehículo

20.03.2020 | 05:00
El vehículo donde murió Marco.

La Udyco-Costa del Sol ha resuelto otro de los asesinatos que el año pasado se cometieron en el litoral malagueño con el crimen organizado como telón de fondo. En este caso, la víctima fue Marco Yaqo, un empresario de Marbella de 49 años con varios negocios en Puerto Banús al que unos encapuchados acribillaron cuando llegaba a su casa de la urbanización Las Petunias, en San Pedro Alcántara. Tras más de un año de trabajo, los investigadores han desenmascarado a una de las organizaciones de sicarios más activas de Europa que dejó su sello en Marbella el 21 de enero del 2019.

La investigación ha contado con la ayuda de las autoridades holandesas y atribuye a esta banda una decena de asesinatos, entre ellos el de Marco, al que sorprendieron en la puerta de su casa cuando intentaba meter el coche en el garaje. El operativo ha culminado con la detención de seis personas, cuatro en España y dos en los Países Bajos. El primer grupo fue arrestado en el norte de España cuando volvían a nuestro país a realizar un nuevo encargo. Fuentes cercanas al caso creen que el nuevo objetivo también se encontraba en la Costa del Sol.

La investigación comenzó con la muerte del empresario de la noche y a lo largo de este tiempo los agentes han logrado identificar a los integrantes de un grupo «muy profesional cuyos miembros empleaban teléfonos móviles encriptados en sus comunicaciones». La colaboración con la policía holandesa permitió saber que el grupo de sicarios operaba sobre todo en los Países Bajos y que trabajaban a sueldo para diferentes organizaciones criminales. El líder de la banda, muy conocido por la policía holandesa por su amplio currículum delictivo, estaría detrás de la mayoría de los crímenes que les encargaban los rivales de sus víctimas. El precio, añaden las fuentes, dependía del perfil de la víctima, pero estiman que los precios no bajaban de los 60.000 euros.

A finales del pasado mes de febrero, los agentes tuvieron constancia de que cuatro de los sicarios estaban planificando un nuevo encargo y que el objetivo se encontraba en España. Esto llevó a actuar un amplio dispositivo para frustrar un nuevo asesinato. Pocos días después, cuatro de ellos fueron localizados y detenidos cuando entraban en territorio español por La Junquera a bordo de un vehículo. El Grupo Especial de Operaciones de la Policía Nacional participó en el operativo para neutralizar a los sospechosos, que llevaban un arma semiautomática con silenciador y munición escondida en una caleta del turismo. De forma paralela, la policía holandesa realizaba dos detenciones más y varios registros en los domicilios de los investigados en los Países Bajos, dando por desarticulada completamente la estructura criminal.

Al grupo le atribuyen los presuntos delitos de asesinato, tenencia ilícita de armas y pertenencia a organización criminal.

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