29 de marzo de 2020
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Actualizado: 10-04-20 11:36h
Mirando atrás
El último tranvía

Historia del transporte que 'salvó' David Lean

El último tranvía de Málaga, el número 63, es el único superviviente de las 35 unidades originales fabricadas en Bélgica en 1905 - Se salvó de ser desguazado en 1962 por haber sido enviado a Almería al rodaje de 'Lawrence de Arabia'

29.03.2020 | 05:00

Fue un desfile de despedida. A las 11 de la mañana del domingo 31 de diciembre de 1961, una caravana de tranvías hacía el recorrido entre La Misericordia y la calle Cervantes, donde se recogieron en las cocheras de La Malagueta. El último en entrar fue el número 59.

Pese a que el día estaba inestable y el sábado cayeron fuertes lluvias, muchos malagueños se concentraron en Huelin, la explanada de la Estación y otros puntos del recorrido para despedir a los tranvías.

35 de estos tranvías eléctricos eran los originales que habían sido fabricados en Charleroi, Bélgica, en 1905. Entraron en servicio al año siguiente, con lo que jubilaron a los tranvías tirados por mulas. Ahora, llegaba para ellos el desguace y como símbolo de su jubilación, tras los tranvías entraron en servicio siete autobuses Pegaso 5010.

Pero el azar, en forma de superproducción de Hollywood, propició que una de las unidades de la Sociedad Malagueña de Tranvías se salvara. La razón: el número 63, que recorría la línea 3 de Huelin, fue reservado para participar, de marzo a julio de 1962, en el rodaje en Almería de la película 'Lawrence de Arabia', dirigida por David Lean.

Como explica José Ramón Rodríguez, presidente de Tran-Bus, la asociación que restaura tranvías y autobuses, el número 63 fue llevado a Almería en camión, y en todo momento estuvo acompañado por Joaquín Ruano, un trabajador de la entonces Sociedad Municipal de Transportes Urbanos (SMTU) que estaba próximo a jubilarse.

El propio empleado municipal participó en el rodaje. «Lo vistieron de árabe y lo colocaron de extra en la película», comenta el presidente, que como detalla, en 'Lawrence de Arabia' el tranvía apenas sale unos segundos «y se escuchan sus campanas un par de veces».

Antes de seguir con las aventuras de este tranvía viajero, hay que hablar de su color, porque un error muy extendido ha sido pensar que originalmente era amarillo. «En realidad, fue en Almería cuando lo pintan de amarillo para la película», aclara.

El color anterior a 'Lawrence de Arabia' era azul. Así fue pintado junto con once unidades más en 1951, dos años después de que el Ayuntamiento municipalizara el servicio.

Una fotografía de este reportaje, tomada en abril de 1961 por la Alameda nos muestra al número 63 de color azul, mientras que la parte superior, la de las ventanas, era de color marfil, aunque en la instantánea pueda parecer de color amarillo.

Antes de 1951, destaca José Ramón Rodríguez, no tiene constancia de fotografías en color pero parece que la mayoría de los tranvías de Málaga lucieron «colores oscuros», explica.

El caso es que, finalizado el rodaje en julio de 1962, cuando el transporte regresa a Málaga el servicio de tranvías ya se ha extinguido.

Quién sabe si por el valor sentimental de haber participado en una gran producción de Hollywood, no sigue el camino del resto y se guarda en las cocheras de La Malagueta. Cuando al poco tiempo estas instalaciones son vendidas es trasladado a una de las naves de las cocheras de Pedregalejo, en la avenida Juan Sebastián Elcano (aunque conocidas popularmente como las 'cocheras del Palo', se encuentran antes de este barrio, muy cerca del arroyo Jaboneros, en Pedregalejo y para ser más exactos en el Valle de los Galanes).


El intento de compra


Como dato curioso, José Ramón Rodríguez aporta el que, en diciembre de 1967, Francisco Blanco Escobar ofreciera 5.000 pesetas por el tranvía.

A la negativa del consejo de administración a venderlo no sólo ayudó el que se quisiera preservar una pieza que ya se consideraba histórica, también el que ese año la SMTU tuviera superávit.

El veterano transporte fabricado en Bélgica no saldría de su encierro hasta 15 años más tarde, en 1982. Por entonces, el alcalde Pedro Aparicio había terminado la gran explanada del Morlaco y buscaba algo especial que la adornara. «Preguntó al gerente de la EMT, Rafael Fernández Barrera, si tenía algo y le contestó que conservaban el viejo tranvía».

Pedro Aparicio lo consideró la pieza idónea y de hecho, la llegada del tranvía al Morlaco, el 23 de diciembre de 1983, fue toda una fiesta infantil.

«Los niños llegaron en tres autobuses, cada uno con el nombre de uno de los Reyes Magos; el tranvía, engalanado, iba en una 'góndola' de Grúas Cabeza y también iban en el desfile doce coches clásicos y hasta el coche escala de los bomberos de los años 20», explica.

La caravana depositó el tranvía en la plataforma de El Morlaco, donde permaneció un cuarto de siglo. Pero se fue deteriorando, no sólo por la proximidad del mar, nada beneficiosa, sino también por las acciones de los vándalos, que lo estaban cubriendo de pintadas. Por este motivo, en 2007 la Asociación Tran-Bus pidió al alcalde la cesión para poder restaurarlo.

El Ayuntamiento lo retiró del paseo marítimo en noviembre de 2008 y a lo largo de 2009 tuvo lugar la restauración en un espacio de las cocheras de la EMT, en el Camino de San Rafael.

El trabajo corrió a cargo de cuatro personas, dos de ellos, José Ramón Rodríguez y Antonio Fernández Arce, trabajadores de la EMT y miembros de la directiva de Tran-Bus. Además, participaron en la restauración Cristóbal Salazar Montiel (maestro carpintero) y Antonio Sánchez Godoy (maestro carrocero).

Junto con pintadas, óxido, así como paneles y vigas podridas, los gamberros habían prendido fuego al interior y quedaba un gran agujero en el piso.

La restauración tuvo que bregar también con el tornado del 1 de febrero de 2009, que echó abajo la carpa que protegía el transporte.

A la segunda fue la vencida y los trabajadores de la EMT, fuera de su horario de trabajo, consiguieron sacar adelante una restauración modélica. A este respecto, el presidente de Tran-Bus lamenta la falta de apoyo de la EMT, a su juicio poco receptiva con la recuperación de tranvías y autobuses históricos de Málaga que realiza el colectivo. «No hay facilidades laborales ni económicas, te dicen que lo que estás haciendo es muy importante pero no ayudan nada».

Le queda, eso sí, la satisfacción de este trabajo que disfrutarán las próximas generaciones. «Aunque sea más chica o más grande, ahí queda la huella para el futuro, la mía y la de mis compañeros», subraya.

El tranvía se presentó restaurado en la plaza de la Marina en 2010, pero no fue hasta finales de 2014 que se emplazó donde todavía continúa, en la plaza Manuel Díaz Millán, la de las antiguas cocheras de Pedregalejo.

Hace unos días Tran-Bus propuso añadirle una 'jardinera', el tradicional vagón extra que tendría que recrear y que llevaría consigo el desplazamiento de todo el conjunto hacia el lateral izquierdo de la plaza.

'Lawrence de Arabia' de David Lean lo salvó de un final seguro y Tran-Bus le devolvió la belleza. A sus 115 años, el último tranvía ya es un símbolo muy querido de Málaga.

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