19 de abril de 2020
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Actualizado: 19-04-20 11:08h
Entrevista

"Las instituciones están actuando tarde y mal en muchas ocasiones"

Francisco Javier Lara está apurando su segundo mandato como decano del Colegio de Abogados. En esta entrevista, repasa los retos a los que se enfrenta el sector jurídico debido a la incidencia de la crisis sanitaria del coronavirus, reflexiona sobre la derivada económica en su ámbito, los despachos profesionales, y explica las medidas tomadas por la corporación colegial para tratar de paliar las pérdidas de ingresos que van a sufrir los letrados durante los próximos meses.

19.04.2020 | 05:00
El decano del Colegio de Abogados de Málaga, Francisco Javier Lara, en una imagen enviada expresamente por la institución para esta entrevista.

"Los abogados estamos aprendiendo a teletrabajar"

  • ¿Sus compañeros cómo están atendiendo a los clientes o realizando trámites judiciales urgentes?
    Estamos aprendiendo a teletrabajar. Ese es un aspecto positivo que se puede sacar de esta crisis, siempre y cuando sepamos teletrabajar y conciliar. Los primeros días fueron una locura, sin horarios, trabajando 24 horas. Tenemos que aprender a trabajar por objetivos, evitando el presentismo, y esta es una buena oportunidad para hacerlo. En el Colegio estamos haciendo cursos de formación específicos para esta forma de trabajar desde casa.
  • Esta situación afectará aún más a la situación que vive ya la Justicia malagueña sumida en una falta total de medios y materiales...
    Es evidente. Si la situación de la Justicia era desesperante en la mayoría de los casos, lo será peor. Siempre he dicho que una Justicia lenta no es Justicia. No sé cómo quedará la situación, pero seguro que no será mejor que la que teníamos. Eso sí, también se abre una buena oportunidad para que la Justicia se reorganice, articule medios de control y mejore su eficacia. Otra cosa es que efectivamente se haga y mucho me temo que no se hará, porque Justicia siempre es la última.

Francisco Javier Lara, decano del Colegio de Abogados de Málaga, no elude ninguna pregunta planteada en un cuestionario remitido por este periódico y plantea una serie de reflexiones acerca de la incidencia del coronavirus entre los letrados. También habla de la gestión de la crisis por parte de las diversas instituciones. Destaca el esfuerzo hecho por la institución colegial para que la carestía económica en la que ya está entrando la sociedad en su conjunto afecte lo menos posible al colectivo, y además propone una serie de medidas a las administraciones. Le preocupa, eso sí, la avalancha de trabajo que van a sufrir los despachos cuando concluya el estado de alarma y cómo se va a ver afectado el capítulo de ingresos.

Se está viviendo una situación compleja. Desde el punto de vista del volumen de trabajo, supongo que habrá caído bastante para los abogados...
Estamos ante una situación sin precedentes desde todos los puntos de vista y que afecta cruelmente a todos los ámbitos. Los abogados formamos parte de la sociedad y esta crisis nos está golpeando de lleno. Los despachos han visto caer e incluso cesar su actividad de manera vertiginosa y tardarán un tiempo en recuperar la normalidad. Lo peor es la incertidumbre, no sabemos cuánto tiempo nos afectará esta situación.

El Colegio de Abogados ha implementado medidas para paliar la pérdida de ingresos de los letrados. ¿Cuáles son?
Vamos a hacer un esfuerzo muy importante para ayudar a los colegiados que puedan verse en una situación delicada en los próximos meses. En primer lugar, hemos acordado crear un fondo de ayuda por importe de 600.000 euros y hemos anunciado la suspensión de la cuota del segundo trimestre de 2020, de modo que no se ha puesto al cobro en abril, como estaba previsto. Eso sí, quiero destacar que, en estos momentos, más de 600 abogados han decidido abonarla para que el Colegio pueda centrar sus esfuerzos en quienes más lo puedan necesitar. La solidaridad de la abogacía malagueña es digna de alabar, siempre está ahí cuando se le necesita. Además, el Colegio de Abogados de Málaga ya aprobó asumir el pago de las cuotas del Consejo General de la Abogacía Española (CGAE) y del Consejo Andaluz de Colegios de Abogados (CADECA) que correspondía a los letrados y que asciende a 350.000 euros. Por lo tanto, el importe destinado a los colegiados suma 950.000 euros. Estas ayudas son posibles gracias a la política económica desarrollada por la Junta de Gobierno en los últimos años, caracterizada por la austeridad y el control del gasto y por el aumento de los ingresos. Hemos acordado exonerar de la cuota colegial de un trimestre a los abogados y abogadas que tengan un hijo, adopten o acojan; exoneramos de las cuotas colegiales a los abogados enfermos de larga duración, y estamos dando formación online gratuita para los colegiados. Al margen de estas medidas, hemos comprado guantes y mascarillas para ponerlos a disposición de los abogados de guardia, dadas las carencias que se han comprobado en algunos centros de detención y juzgados, facilitando 50 mascarillas también en los juzgados para jueces y funcionarios; hemos elaborado un dossier informativo sobre los ERTES de fácil comprensión que ya se puede consultar en la web colegial http://www.icamalaga.es/; y hemos puesto a disposición de las autoridades civiles y militares la sede colegial del paseo de la Farola, por si pudiera servir en estos momentos de lucha contra el coronavirus; y también hemos creado un Turno de Oficio especial –que de momento financiamos nosotros y en el que espero que se impliquen las distintas administraciones– para asesorar jurídicamente a todos los ciudadanos y pymes carentes de recursos y ONG, servicio hasta ahora inexistente. Como puede ver, son muy importantes las ayudas económicas a los abogados y también se ha pensado y mucho en los ciudadanos más desfavorecidos.

¿Tiene alguna estimación de cómo va a afectar la situación de crisis que empieza a tomar forma en el sector jurídico?
El impacto va a ser muy importante, brutal, pero va a depender del tiempo que tardemos en recuperar cierta normalidad. Quizás todo sea diferente después de esta crisis de alcance mundial, pero si algo hemos demostrado los abogados a lo largo de la historia es nuestra capacidad de adaptación a los cambios.

Han anunciado que van a ser estrictos con quienes ofrezcan servicios jurídicos o los publiciten ahora para los enfermos de coronavirus...
Seremos implacables, pueden estar seguros. Igual que hemos sido muy vehementes a la hora de defender y reivindicar nuestros derechos y la dignidad de la toga, seremos firmes –en realidad siempre lo hemos sido– a la hora de exigir a nuestro colectivo que se cumplan las normas deontológicas que rigen y honran a la profesión. La publicidad de servicios profesionales en tiempos de crisis y catástrofes viene claramente definida en el Código Deontológico de la Abogacía, que establece sanciones graves y muy graves por su incumplimiento. El Colegio actuará incluso de oficio en los casos que observe.

Dígame si se ha aclarado la polémica sobre si se estaban o no cumpliendo las medidas de protección de los abogados que atendían a clientes en el turno de oficio...
Nadie estaba preparado para una situación así, por lo que hemos tenido que adaptarnos a las necesidades de cada colectivo. Hemos defendido desde el principio que los abogados no podían exponerse al contagio por su propio bien y por evitar la propagación del virus, es decir, que si no había las medidas mínimas de seguridad o se utilizaban medios telemáticos para evitar desplazamientos o contactos innecesarios no se prestaba la asistencia.

¿Se llegó a un acuerdo?
Sí. Tras un inicio incomprensiblemente tenso, con apercibimientos legales al decano de incurrir en delito, creo que todos lo han entendido, o al menos aceptado, y el sistema está funcionando bastante bien. Quiero destacar especialmente la colaboración del comisario provincial, que ha sido clave en las asistencias en todas las comisarías de Málaga, y el contacto ha sido permanente con la presidenta de la Audiencia y con los jueces decanos de Málaga y de los ocho partidos judiciales. Las asistencias a detenidos se están realizando o bien por videoconferencias o con las medidas de seguridad necesarias (guantes, mascarillas y distancia de seguridad).

Supongo que a la vuelta, cuando todo esto pase, se encontrarán con una gran avalancha de trabajo...
Seguramente tendremos mucho trabajo atrasado que reactivar, pero el trabajo de los abogados está determinado en buena medida por la actividad de la sociedad. Y no parece que la economía española vaya a salir muy fortalecida de esta crisis. Además, desde que nos pongamos a trabajar hasta que empecemos a cobrar puede pasar algún tiempo más. No es muy halagüeño el futuro, espero que las administraciones públicas contemplen algún tipo de ayudas. Por ejemplo, hemos solicitado a la Junta de Andalucía que amplíe las ayudas a autónomos para que puedan beneficiar también a los mutualistas y a los abogados sujetos al RETA. Es una injusticia que se queden fuera.

¿Qué especialidades requerirán de mayor atención por parte de los letrados cuando pase todo esto?
El Ministerio de Justicia asegura que está trabajando en un plan de agilización judicial que se pondrá en marcha tras el estado de alarma, y prevé que los más afectados por el parón de la actividad económica sean los ámbitos social, contencioso-administrativo y mercantil. Yo no lo sé, pero la experiencia nos enseña que cuando la sociedad lo pasa mal, recurre a sus abogados y éstos siempre son los últimos en cobrar, cuando la realidad es que formamos parte de la sociedad y, al igual que las épocas de crecimiento y bonanza nos afecta en positivo –como a todos– , las épocas de crisis económica también nos afectan –como a todos-.

¿Considera que se ha actuado tarde en esta crisis por parte de las instituciones?
Tarde y mal en muchas ocasiones. Estamos viendo muchos cambios de criterio en el Gobierno que no sólo entorpecen la vuelta a la normalidad, sino que crean desconfianza, incertidumbre e inseguridad jurídica en los ciudadanos, que necesitan creer en sus líderes y en sus instituciones. Lamentablemente, no es el caso.

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