19 de abril de 2020
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Actualizado: 19-04-20 11:08h
Crónicas de Málaga

Los dos retos de Paco de la Torre

El alcalde se recupera en casa del susto del fin de semana pasado, pero ya ha enviado algún mensaje a su equipo y sigue al frente de la gestión municipal

19.04.2020 | 05:00
El alcalde sale del hospital el pasado martes.

Leyendo estos días a los principales columnistas del país a cuenta de los tan traídos y llevados Pactos de la Moncloa y el intento de Pedro Sánchez de reeditarlos, pareciera que uno está en un país diferente al que habitan algunos políticos. El frentismo dialéctico y el guerracivilismo cibernético, fundamentalmente encauzados a través de Twitter, esa red social que se ha convertido en inmenso estercolero para tuiteros ociosos, han secuestrado el debate moderado y fructífero que siempre hace avanzar a las sociedades complejas como la nuestra. Luego están las hordas de tuiteros de uno u otro signo que más que pensar en el bien común agitan espantajos para ver si camelan a la masa y eso se traduce en votos. En una sociedad de trincheras, en la que la evanescencia de los discursos es la marca predominante de la casa, hay pocas cosas que susciten unanimidad, aunque estos días hemos visto cómo el susto que pasó el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, operado felizmente el sábado pasado de una lesión cerebral, ha generado tal riada de mensajes de apoyo y cariño a la figura del regidor que uno se siente reconfortado de que, en ocasiones, el frentismo político quede apartado y resurjan las personas. Hay de todo, claro, pero la norma han sido los tuits y entradas en diferentes perfiles de las redes sociales de personalidades de la política nacional y representantes de todos los estratos de la sociedad civil malagueña alentando al alcalde a seguir adelante y a tener una buena recuperación.

Hasta el líder de la oposición municipal, Daniel Pérez, quien dijo contarse entre los amigos de Paco de la Torre y deseó que pronto se le vea por la Casona del Parque dirigiendo la ciudad. Tampoco le fue a la zaga el portavoz de Adelante Málaga, Eduardo Zorrilla, que también dibujó con sus palabras una atmósfera de respeto por de la Torre.

Bajo el hashtag #fuerzapaco, actores como Antonio Banderas, cantantes como Vanessa Martín y primeros espadas de la política como el presidente de la Junta, Juanma Moreno o su consejero de Presidencia, Elías Bendodo, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, la presidenta de Cs, Inés Arrimadas, su antecesor en el cargo, Albert Rivera, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau (en las antípodas ideológicas del regidor), o la exalcaldesa de Madrid Manuela Carmena, así como varios ministros, por destacar a algunos de los cientos de mensajes enviados, desearon una pronta recuperación al alcalde.

Curioso fue también comprobar cómo malagueños de toda ideología y condición, además de la sociedad civil en su conjunto, se volcaron en mensajes de cariño y apoyo, y muchos usaban la expresión «mi alcalde», mientras que otros lo llamaban directamente «Ironman». En torno a la figura de Paco de la Torre, al parecer, hay unanimidad.

Siempre he dicho que la figura del alcalde se agigantará a medida que pasen los años y pueda verse en toda su magnitud la transformación a la que se ha visto sometida la ciudad bajo su mandato, una metamorfosis que también se ha operado paulatinamente en su personalidad: él es un ingeniero acostumbrado a los números y los proyectos y se sentía bien en ese terreno, pero su llegada a la alcaldía propició que tuviera que adquirir las virtudes de cualquier alcalde, de modo que se le podía ver en las berzas de cualquier peña carnavalesca, dirigiendo los tronos en Semana Santa o comiendo con asociaciones de vecinos. Su figura, como digo, sufrirá una metamorfosis parecida a lo sucedido con la de Pedro Aparicio, otro gran alcalde, socialista en este caso, que acabó su mandato en 1995 entre críticas a la fatiga gestora, y que le dio la vuelta a la ciudad en un periodo, el de los primeros años de democracia, en el que a algunas calles no llegaba el agua potable, vías en las que el asfalto sólo se conoció a partir de que Aparicio comenzase a regir los destinos de la ciudad más dinámica de Andalucía.

Ha habido sombras, claro. Todos las tenemos, pero el salto estratosférico de la urbe merced a su apuesta por los museos y el turismo cultural, la apuesta por las nuevas tecnologías o el cambio, para bien, que ha dado el Centro Histórico en los últimos años, están fuera de toda duda. Todo crecimiento conlleva desequilibrios y la tarea en el futuro será que la expansión de la ciudad y el turismo se rijan por parámetros de sostenibilidad.

Sólo hay que echar un vistazo a los últimos resultados electorales para constatar el enorme tirón popular del alcalde, más allá de las siglas de su partido, haciendo bueno el dicho de que en las locales se vota siempre a la persona. En las municipales de mayo de 2019 el PP sacó 94.444 votos, subiendo de 13 a 14 concejales en un contexto complejo; el PSOE también experimento una subida considerable, con 77.476 votos. Ese mismo día se celebraron las europeas, de forma que el PP sacó en Málaga 57.538 votos y el PSOE, 84.584. Es decir, votantes de otros partidos (cuyos resultados omitimos por espacio) que apoyaron a sus opciones ideológicas en las europeas, se sumaron a De la Torre en las municipales (más de 37.000). De ahí que ni siquiera los intentos de su propio partido por sucederle surtieran efecto alguno.

Su mujer, Rosa Francia, ha dado varias entrevistas estos días en las que, con su sinceridad y gracejo habituales, decía esperar que los médicos la ayudaran a que De la Torre diera un paso atrás. Pero parece que el alcalde lo que va a hacer es dar un paso adelante.

En los días duros del estado de alarma, según algunas fuentes, el alcalde estaba firmando jornadas de primera hora de la mañana hasta la madrugada, haciendo llamadas a residencias de ancianos, ONG, representantes institucionales y políticos, trabajando más en casa de lo que ya lo hacía en su despacho de alcaldía. El estrés y el cansancio fueron detectados por personas de su entorno. Ahora, tiene diez días para descansar, en los que el consejo médico ha sido la de reposo absoluto, y un mes, también en casa, a ralentí. Su familia se ha empeñado en que sea disciplinado en su recuperación, con el fin de que la siga estrictamente, pero algún mensaje ha enviado al Ayuntamiento ya tras salir del hospital, porque es difícil para una persona tan activa como él pasar de cien a cero en unos días. Se está cuidando mucho, claro, y la desconexión es casi absoluta, pero en el Ayuntamiento tienen claro que el alcalde sigue siendo él y continúa llevando las riendas de la ciudad con las naturales precauciones que impone su condición tras lo sucedido.

Susana Carillo, su fichaje estrella antes de las pasadas elecciones municipales, lo ha relevado ya en alguna cita destacada como alcaldesa accidental, pero es el alcalde, insisten, quien sigue al frente del Ayuntamiento. Carillo tiene mucha experiencia en la gestión privada de alto nivel y estos días servirán para que afine su perfil público.

De la Torre, ya lo saben, lleva dos décadas al frente del Ayuntamiento, después de relevar a Celia Villalobos en el año 2000, quien dejó la alcaldía para ser ministra de Sanidad en el segundo Gobierno de José María Aznar. Ha ganado cinco elecciones locales consecutivas, algunas de ellas con mayoría absoluta y ni siquiera en los tiempos en los que el bipartidismo ha entrado en crisis (debido a la crisis de 2008 y el surgimiento de movimientos populistas y el descrédito de buena parte de la política española), los números se han resentido en demasía. El propio regidor ha agradecido el cariño de los malagueños y ya dijo que contestaría uno a uno a quienes le han enviado mensajes de apoyo. Su idea es seguir al pie del cañón. Tiene ahora dos retos gigantescos: recuperarse y reconstruir la ciudad, un trabajo hercúleo que ya ha empezado a liderar. A cuidarse, alcalde. Buena suerte.

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