El aeropuerto de Málaga-Costa del Sol reabrirá este miércoles su terminal T3 para atender la recuperación de la actividad, que se sumará a las instalaciones de la T2 que han permanecido activas durante el estado de alarma por el coronavirus.

El nuevo escenario añade a las instalaciones operativas hasta ahora el área de facturación de la T3, los filtros de seguridad, activos desde el 27 de junio, y el muelle de embarque D, y también se prevé la apertura de parte del muelle B cuando sea necesario, ha informado este martes AENA en un comunicado.

La facturación, el control de seguridad y el embarque se concentraban hasta ahora en la terminal T2 y su muelle C, como consecuencia de las restricciones a la movilidad de las personas por la pandemia y el estado de alarma y su incidencia en el tráfico aéreo.

Además, este miércoles también se restablecen los servicios del aparcamiento general P1, que se suma a la oferta del aparcamiento Express -único activo durante el estado de alarma- y la Sala VIP.

El aeropuerto malagueño ampliará las áreas operativas de manera progresiva con la recuperación de la actividad de las aerolíneas y valorará la puesta en servicio de nuevos espacios según la evolución de la situación sanitaria y económica, el levantamiento de las restricciones por parte de las autoridades y la evolución del tráfico aéreo.

Junto a la adaptación de las infraestructuras, el aeropuerto ha implantado los protocolos recomendados por las autoridades sanitarias y de transporte, tanto a nivel nacional como internacional, con objeto de garantizar la salud de pasajeros y trabajadores durante la recuperación operativa y de la movilidad.

Además, desde el pasado 15 de mayo, el Ministerio de Sanidad estableció controles sanitarios realizados por personal de Sanidad Exterior a los pasajeros que proceden del extranjero.

Las medidas establecidas incorporan tres filtros de seguridad: un control de temperatura automático, para lo cual el aeropuerto dispone de trece cámaras termográficas; un control documental mediante el PLC, basado en las declaraciones responsables con información sanitaria que permite la trazabilidad o el seguimiento de la persona; y, además, un control visual.

Además, los casos sospechosos pasan a un siguiente filtro donde personal sanitario valora la situación clínica y epidemiológica del pasajero.