15 de julio de 2020
15.07.2020
La Opinión de Málaga
Sucesos

Detenidos dos voluntarios de una ONG por sustraer tarjetas de alimentación

Se trata de un padre y su hijo que se habrían apropiado de los bonos destinados a familias vulnerables por valor de 2.370 euros

15.07.2020 | 14:17
Agente de la Policía Nacional.

Agentes de la Policía Nacional detuvieron este martes a dos voluntarios de una organización sin ánimo de lucro como presuntos responsables de la sustracción de 37 tarjetas para la compra de alimentos destinadas a familias vulnerables. Los investigados, padre e hijo, de 46 y 18 años; se habrían apropiado indebidamente de los bonos mientras realizaban funciones de reparto. El perjuicio económico asciende a 2.370 euros.

La investigación se inició después de que un responsable de una entidad sin ánimo de lucro denunciara la sustracción de unas tarjetas para la compra de alimentos y productos de primera necesidad canjeables en supermercados concertados y otorgados por los Servicios Sociales en Málaga, en pleno periodo de crisis sanitaria por el COVID-19, a personas en riesgo de exclusión social.

Con el transcurso de las indagaciones, una vez analizada la informaciones recabadas, se comprobó cómo efectivamente los investigados aprovechaban su condición de voluntarios de la organización y, además, la situación precaria de los receptores de las tarjetas, entre los perjudicados predominan familias de inmigrantes con dificultades lingüísticas, para hacerse con los bonos.

El modus operandi consistía en apropiarse de alguna, no de todas para así no levantar sospechas, de las tarjetas concedidas a sus beneficiarios. En algunos casos, según el número de miembros de la familia o el grado de riesgo de exclusión social, les podían corresponder varias. El importe del bono oscila entre 50 y 80 euros.

Los agentes observaron cómo los investigados remitían a la entidad de la que eran voluntarios los documentos justificando la entrega a sus beneficiarios de la totalidad de las tarjetas de alimentación, cuando en realidad entregaban una o dos tarjetas menos, según el caso. Además, dado que los repartos se produjeron durante el periodo de confinamiento, los sospechosos requerían de los receptores que firmasen los documentos sin poder tocarlos ni leerlos con la excusa de evitar un contagio, consumándose así la apropiación indebida.

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