Muchos de los cuadros que pinta Francisco Gómez literalmente han salido volando a varias partes de España, porque este artista de 60 años lleva muchos lustros de vigilante de seguridad en el hall de acceso a la torre de control del aeropuerto.

«El hall tiene las paredes de madera y hace unos años le pedí permiso a mi jefe para colgar cuadros y los empecé a vender a los controladores aéreos», recuerda.

Desde hace una semana, este pintor formado con Manuel Moreno recibe las felicitaciones de sus vecinos por las 16 obras que tiene repartidas por el Casco Antiguo de Churriana. Se trata de reproducciones de sus obras, en forma de grandes carteles en expositores cedidos por la EMT gracias al distrito de Churriana, pero también hay cuadros de pequeño formato reproducidos en PVC o en aluminio, para que no se dañen con el agua.

La idea de sacar el arte a la calle ha partido de la asociación cultural Mivo (Espacio multidisciplinar e interactivo vivo) y como explica la secretaria del colectivo, Trini Ruiz, Mivo nació a raíz de la intervención de una niña en un pleno infantil del Ayuntamiento: «La chiquilla decía que el que el arte no se pudiera tocar era muy aburrido, y pensamos que si lo pedían los niños, que son el futuro, es que hacía falta».

La cantera artística

Así nació hace tres años, explica el presidente Enrique Rute, un paseo permanente de esculturas, conocido como el Bulevar de las Artes, en el fresco y sombreado paseo de Francisco Flores Prado, con la colaboración del Ayuntamiento. «Queremos que Churriana sea un espacio cultural y social», explica, al tiempo que Trini Ruiz resalta la importante «cantera» artística del barrio.

Para Francisco Gómez, que ha participado en varias exposiciones colectivas, esta es su primera individual y resalta la satisfacción de poder hacerlo en su barrio.

En su caso, su vida artística cambió hace unos 30 años, durante una exposición de obras de Picasso en el Palacio del Obispo. Como explica, «me tocó estar de vigilante durante el turno de noche, así que estuve solo, contemplando todas las pinturas y ahí me surgió la idea de hacer algo personal».

Francisco Gómez cambió su percepción del arte y apostó por un estilo más contemporáneo. Sus retratos del propio Picasso, de escenas del mundo clásico o cuadros en los que no falta la denuncia social o la reivindicación de artistas perseguidos como el chino Ai Weiwei, pueden verse estos días en las plazas y calles de este antiguo pueblo que desea sacar el arte al exterior.