04 de octubre de 2020
04.10.2020
La Opinión de Málaga
Salud

La inestabilidad laboral y las facilidades en el extranjero causan el éxodo de los sanitarios

El aumento de contrataciones durante el verano ha agotado las bolsas del Sistema Andaluz de Salud - La Junta plantea la contratación de médicos extracomunitarios para salvar el déficit

04.10.2020 | 05:00
Protesta de sanitarios.

«Málaga siempre me atraerá pero por ahora me veo aquí»

  • AURORA GÓMEZ, GRADUADA EN MEDICINA POR LA UNIVERSIDAD DE MÁLAGA. En quinto de Medicina, Aurora tomó la decisión junto a su pareja de buscar un futuro en el extranjero. Suiza fue el país que más les atrajo y decidieron marcharse a hacer la residencia, la especialidad médica. Ahora esperan poder acceder a un puesto de trabajo en invierno. Aunque Málaga «siempre le atraerá», Aurora tiene claro que no es un destino a corto plazo. «El sistema perfecto no existe, Suiza también tiene fallos, pero creo que en general están mejor considerados los médicos aquí, al menos las condiciones son mejores y te permiten tener una estabilidad a nivel laboral y económico que es difícil encontrar en España». Sobre el anuncio de la Junta de Andalucía en relación a la contratación de médicos extracomunitarios, esta médico malagueña subraya la necesidad de cambios en el sistema sanitario. «Por un lado, la mitad de los que se presentan al MIR no obtienen plaza para terminar su formación y por otro lado cada año más médicos españoles emigran al extranjero mientras que en España se buscan graduados hasta fuera de Europa. Es un sin sentido». Después de tres meses en el extranjero, formándose en los hospitales suizos en plena pandemia, Aurora hace balance de su experiencia, «increíble y muy enriquecedora» aunque dura a partes iguales. «Nada es tan sencillo como parece, irse al extranjero es difícil es un cambio muy grande y tienes que superar muchos obstáculos, aquí tienes que demostrar que vales para poder quedarte y tienes que estar atento a mil cosas: trámites para la convalidación de títulos, permisos de residencia, contratos, entrevistas; pero aprendes muchísimo: el idioma, la cultura, la manera de trabajar y de vivir aquí todo está siendo un descubrimiento».

 

«Te ponen facilidades: una casa, nos pagaban clases...»

  • MARINA SANTOS, ENFERMERA FORMANDA EN LA UNIVERSIDAD DE MÁLAGA. El mismo año que terminó la carrera, una empresa que reclutaba enfermeras para trabajar en Reino Unido le abrió un camino lleno de facilidades hacia un puesto fijo en un hospital inglés. Marina se lanzó hacia la oportunidad, por el deseo de vivir la experiencia, independizarse y pasar un tiempo en el extranjero, pero lo cierto es que pasó cuatro años allí. Vivió unos comienzos difíciles debido al idioma, las nuevas costumbres y la adaptación a un sistema sanitario muy diferente al español, aunque cuando mira atrás, no duda: «Mi experiencia fue buenísima». Recibió alojamiento, manutención y formación gratuita a su llegada. «Te ponen facilidades a la hora de vivir allí, una casa, nos pagaban clases... es más adaptarte al equipo», recuerda. En lo laboral, accedió a contratos indefinidos, con siete semanas de vacaciones y la posibilidad de ir cambiando de unidad asistencial en función de sus propios intereses. «Como ellos no tienen enfermeras, creo que por eso ponen tantas facilidades, nos lo ponen todo súpersencillo». Sin embargo, sus raíces seguían en Málaga y hace un año decidió volver a casa, con la esperanza de que la experiencia le diera puntos y le pusiera las cosas más sencillas pese a no tener máster ni EIR. «Pensaba que iba a estar trabajando y estuve un par de meses en paro, eso sí que no me lo esperaba. Y luego con el coronavirus, no me ha faltado trabajo». Por ahora, tiene un puesto en el Materno Infantil y espera a que se actualice la bolsa para el servicio especializado de quirófano. Sobre ambos sistemas sanitarios, lo tiene claro: «La enfermería, lo que es el trabajo está mejor aquí. Lo que no están bien son las condiciones. Yo allí tenía mi trabajo fijo y aquí tengo que estar esperando a que me llamen».

Hace poco más de una semana, el presidente del Ejecutivo andaluz, Juanma Moreno, anunció que había pedido al Ministerio de Sanidad contar con la posibilidad de contratar médicos extracomunitarios, esto es, procedentes de países de fuera de la Unión Europea.

Con esta petición, la Junta busca suplir la carencia de profesionales que arrastra el Sistema Andaluz de Salud, inmerso ya en el segundo round de la pandemia con las bolsas de sanitarios agotadas tras las últimas contrataciones del verano. Por su parte, el consejero de Salud, Jesús Aguirre, reconoció en los últimos días en sede parlamentaria regional que su departamento está intentando incorporar «médicos jubilados, veterinarios, farmacéuticos y enfermeros a las labores de rastreo» para aliviar la carga de trabajo de los profesionales del SAS, en especial los de la Atención Primaria, que acumulan citas presenciales, telefónicas, actualización en los calendarios vacunales, analíticas, rastreos, realización de PCR... a lo que se le suma una burocracia cambiante y una ristra de pacientes exasperados. Así las cosas.

Sin embargo, la falta de profesionales sanitarios en Andalucía no es un problema reciente y derivado de la crisis del coronavirus sino un «déficit crónico» denunciado en numerosas ocasiones por los sindicatos. «Eso es el gran problema de previsión que han tenido los gobiernos anteriores, sabiendo que a partir de 2015 era el cambio generacional, más la falta de inversión y de crear puestos de médicos y otro personal sanitario necesario para atender las demandas», denuncia Antonio Martín, presidente del Sindicato Médico de Málaga.


¿Por qué no hay médicos?


Y ante la pregunta, ¿por qué no hay? si cada año se gradúan promociones completas de médicos y enfermeros en las cinco universidades públicas andaluzas, la respuesta se ramifica: condiciones laborales y contractuales poco atractivas, oportunidades en el extranjero y falta de plazas para hacer la especialidad.

«A un profesional normalmente le ofrecen una duración mínima de un mes, dos meses, que no saben si le van a renovar hasta dos días antes de que termine el contrato», explica Juan José Sánchez, secretario general del sindicato de enfermería SATSE. «El hecho de renovar los contratos con tanta periodicidad hace que haya un desplazamiento de los profesionales, un mes estás prestando servicio en el Hospital Clínico y al mes siguiente el contrato te lo ofertan en el Carlos de Haya, con lo cual es una gran inestabilidad».

Según SATSE, de media en Andalucía una enfermera atiende a unos 15 pacientes, aunque puede llegar a encargarse de 20. «En países europeos lo normal es que una enfermera lleve seis u ocho pacientes como máximo, con lo cual las sobrecargas de trabajo aquí son mucho mayores», compara Sánchez, que también habla de éxodo dentro de España, de Andalucía a otras regiones.

«Este verano muchas enfermeras se han ido a otras comunidades autónomas porque les estaban ofertando contratos de cuatro meses de duración a las que acababan de salir de la carrera y aquí lo que se estaba ofertando eran 15 días, un mes, prorrogable pero sin saber si se lo iban a prorrogar».

Con este clima, muchos profesionales deciden probar suerte en el extranjero. En ciertos casos, no llegan ni a entrar en el sistema sanitario andaluz porque son reclutados por agencias y empresas dedicadas a captarlos y brindarles todas las facilidades para emigrar por un puesto fijo. Es el caso de Marina Santos, enfermera graduada por la Universidad de Málaga que estuvo cuatro años trabajando en Reino Unido.

«Te lo ponen todo muy fácil. Nos dieron un mes gratis de alojamiento, un mes gratis de comida en el hospital y un mes gratis de clases de inglés», recuerda Marina, que lleva un año de vuelta en España. «Los contratos que te dan son indefinidos, con siete semanas de vacaciones... vamos, estás fija en un sitio desde que entras».

Aurora Gómez es médico formada en la UMA. Lleva tres meses haciendo la residencia en Suiza donde espera quedarse trabajando, una decisión que tomó junto a su pareja en quinto de carrera, atraída por las buenas oportunidades del país: « Málaga siempre me atraerá pero por ahora me veo aquí... Las condiciones son mejores y te permiten tener una estabilidad laboral y económica que es difícil encontrar en España».

Según el último informe del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos, el año pasado la institución malagueña expidió 169 certificados de idoneidad, la documentación que necesitan facultativos y enfermeros para trabajar en el extranjero.

Los profesionales que solicitan estos certificados suelen tener menos de 35 años y tienden a marcharse a Reino Unido y Francia en el entorno europeo, y fuera de él, a Emiratos Árabes y Canadá. En cuanto a su especialidad, suelen partir de la Medicina Familiar y Comunitaria, la Anestesiología y la Reanimación y Pediatría.

En el caso de los enfermeros, el Colegio Oficial de Málaga aseguró a este periódico que desde 2015 se han expedido más de 400 certificados. No obstante, la petición de estos documentos no implica que el profesional acabe emigrando. «Muchos piden la idoneidad pero después no todo el mundo lo ejerce», aclara Antonio Martín, del Sindicato Médico de Málaga.


Falta de plazas


En opinión del presidente del Sindicato Médico de Málaga, la falta de facultativos no se explica solo por los que se van, sino por la falta de plazas para hacer la especialidad: «No es que no tengamos licenciados, están ahí sin especialidad», resalta Antonio. «Al MIR se presentan unos 14.000 médicos licenciados y solamente la mitad cogen plaza, tenemos unos 6.000 o 7.000 que se han presentado al MIR y no pueden hacer la especialidad porque no hay plazas para ellos. Si esto lo hubiesen planificado, hoy en día el déficit no sería tan grande como el que tenemos».

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