06 de octubre de 2020
06.10.2020
La Opinión de Málaga
Senda Litoral

¿Por qué vibra la pasarela?

Una semana después de su inauguración, el puente sobre el Guadalhorce se ha convertido en todo un atractivo para deportistas y familias. Sin embargo, la gran novedad de la estructura ha generado ciertas dudas entre los primeros visitantes

06.10.2020 | 05:00
¿Por qué vibra la pasarela?

La Opinión de Málaga desvela todos los interrogantes con el director técnico de la empresa encargada de su construcción - Se produce una sensación de vibración cuando la frecuencia natural de la estructura se acopla a la de los desplazamientos

Apenas una semana después de la inauguración de la pasarela sobre el río Guadalhorce, la imponente instalación se ha convertido en todo un enclave en Málaga.

La afluencia de ciudadanos que han acudido a las inmediaciones del Paraje Natural de la Desembocadura para cruzar el lecho del río a través del famoso puente de madera parece haber superado todas las expectativas, especialmente los fines de semana, cuando se congregan deportistas, familias y ciudadanos que salen a pasear por este recién estrenado tramo de la Senda Litoral.

No obstante, la estructura de madera, inédita en toda Europa por sus 270 metros de longitud y su estructura, ha suscitado no pocas dudas entre los primeros visitantes en cuanto a la vida útil, el aforo, el material empleado y, sobre todo, la vibración que se experimenta al cruzar la pasarela.

Por ello, Julio Vivas, director técnico de Media Madera Ingenieros Consultores, la firma asturiana encargada de la construcción de la pasarela, resuelve todas esas dudas generales a La Opinión de Málaga.

«El puente vibra cuando es muy largo. Estuvimos haciendo las pruebas dinámicas y están dentro de los rangos admisibles con mucha seguridad y con mucha holgura», tranquiliza Vivas, quien además puntualiza que todas las estructuras vibran, son las «frecuencias naturales».

«Algunas de esas frecuencias naturales están en rangos compatibles con los que producen las personas al caminar. Entonces, sobre todo con la pasarela llena de gente, al caminar son impulsos periódicos, y hay veces que se acoplan con la frecuencia natural de la pasarela. Es lo que da la sensación de vibración», explica.

Por otro lado, el elevado interés de la población por estrenar la pasarela ha supuesto que la estructura soporte, desde sus primeros días, un elevado aforo. Esto ha suscitado dudas acerca de cuántas personas deberían subir a la vez. «La pasarela está calculada para 400 kilos por metro cuadrado; en 270 metros puedes imaginarte cuánta gente puede caber ahí, no creo que sea posible concentrar a tanta gente», asegura el director técnico, que añade, no sin cierto humor: «Imagínate meter en un metro cuadrado 400 kilos, es meter un montón de personas de buen peso, pegados a otros, y eso en tiempos de distancia social eso sería imposible».

Toneladas de madera


Entre las principales críticas de los ciudadanos más inquisitivos, destaca una, y apunta a las 200 toneladas de madera de pino silvestre empleadas en la construcción de la pasarela. «¡Con tanta madera aquí acabaron con todo el Amazonas para construir esto!».

Lo cierto es que es de procedencia escandinava y mantiene, según cuenta Vivas, un riguroso proceso de sostenibilidad y recuperación de los bosques europeos. «Esta madera viene toda de bosques reforestados del norte de Europa; por cada árbol que se saca de este tipo de madera para ponerla en construcción, se planta uno o dos», destaca. «Gracias a construcciones de este tipo en Europa, centro Europa e incluso en nuestro país están aumentando de tamaño».

En cuanto a la duración de la gran pasarela y su resistencia a los vientos salinos del mar y la humedad de la desembocadura, el director técnico es tajante: «La pasarela está 100% protegida».

En cuanto al ambiente salino, propio de la cercanía de la costa, el ingeniero subraya que es totalmente inocuo. «Una estructura metálica sufre mucho más al lado del mar que una estructura de madera. La sal, a la madera le da exactamente igual».

No obstante, la madera empleada en la pasarela está más que blindada para evitar que se pudra si se moja. Para ello, se han aplicado dos procedimientos; el primero de ellos, una estructura estratégica. «El diseño de la pasarela con la barandilla como está, está buscando que la madera no se moje, y si la madera se moja, que se seque cuanto antes».

En segundo lugar, un escudo químico para luchar contra los hongos y los insectos en caso de humedad. «Es un tratamiento químico a presión con sales hidrosolubles. La madera se mete en un autoclave, una especie de cámara en la que se hace vacío, se saca toda el agua que tenga la madera, y después a presión se mete un producto químico, sales hidrosolubles, que tienen propiedades insecticidas y fungicidas».

Con todo, Julio Vivas, de Media Madera Ingenieros Consultores, sostiene que no por ser madera se debe pensar que necesitará más mantenimiento o tendrá unas características diferentes:

«Tiene que cumplir exactamente igual. No porque sea una estructura de madera tiene más o menos vida útil ni tiene más mantenimiento que cualquier otro material», asegura Vivas, que augura a la pasarela una vida útil de más de cincuenta años.

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