28 de octubre de 2020
28.10.2020
La Opinión de Málaga
Sucesos

24 detenidos en Málaga por usar carnés venezolanos falsos para obtener el español

Grupos de Venezuela cobraban una media de 90 dólares por caso. La operación suma casi 300 arrestos en España

28.10.2020 | 05:00
Jefatura de Tráfico de Málaga.

La Policía Nacional ha detenido a 293 personas, 24 de ellas en Málaga, en una operación con la Dirección General de Tráfico (DGT), acusadas de falsedad documental por usar permisos de conducir venezolanos fraudulentos para obtener el carnet español. Los arrestados conseguían la documentación falsa a través de las redes sociales, donde grupos criminales ubicados en Venezuela les cobraban una media de 90 dólares, comprometiéndose a entregarles la licencia en dos o tres días.

Las detenciones también se han producido en Alicante (35), Valladolid (28), Zaragoza (8), Madrid (67), Murcia (9), Tenerife (65), Sevilla (7), Toledo (14), Las Palmas (6), Jaén (3), Asturias (8), Ciudad Real (4) y San Sebastián (15).

Permisos falsos

La investigación se inició por la detección en territorio español del uso masivo de permisos de conducir de Venezuela falsificados. «Al ser falsos», explicó la policía, «los poseedores de los mismos no pueden acreditar que dispongan de un permiso de conducir legal obtenido tras la adquisición de unos mínimos conocimientos técnicos, con el consiguiente peligro para la seguridad vial». Para obtener el carnet de conducir español mediante el proceso de canje los ciudadanos venezolanos que residen en nuestro país deben presentar en las sedes provinciales de la Dirección General de Tráfico su carnet de conducir venezolano, el cual debe cumplir unos determinados requisitos.

Desde agosto de este año, en Venezuela se emite un nuevo formato que no cumple con los requisitos legales requeridos para el proceso de canje, por lo cual estos ciudadanos recurrían a grupos criminales para conseguir una falsificación del formato anterior. El contacto se realizaba a través de redes sociales, y estos grupos se comprometían, tras un pago de 90 dólares, a entregárselo en dos o tres días, vía paquetería postal. Una vez en posesión del carnet falso, presentaban el mismo en las sedes provinciales de la Dirección General de Tráfico para obtener a través del proceso de canje establecido la licencia de conducción española, lo que les permitía circular libremente por las carreteras de la Unión Europea.

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