28 de octubre de 2020
28.10.2020
La Opinión de Málaga
Apuntes universitarios
La UMA a fondo

Un Aula de Mayores online con una labor clave en la era Covid

El número de alumnos ha bajado casi a la mitad, con 526, pero la UMA continúa apostando por ofrecer una completa oferta formativa a los mayores de 55 años, amenazados en este momento por el virus y el aislamiento

28.10.2020 | 11:43
En la imagen superior, los alumnos del Aula de Mayores en clase de informática antes de la pandemia, cuando la actividad era presencial.

Una plantilla de 30 profesores imparte 32 actividades de forma telemática, al menos durante este primer trimestre

La pandemia del coronavirus está castigando especialmente a los mayores y no sólo en términos de salud física. El aislamiento les protege del virus pero aumenta la soledad, lo que también puede ser muy perjudicial a nivel psicológico. El Aula de Mayores de la Universidad de Málaga, que siempre ha tenido entre sus objetivos crear espacios de encuentro, además del plano formativo, es consciente de la complicada situación y se mantiene en funcionamiento aunque adaptada a la era Covid. Con menos alumnos y en modo telemático pero con la misma vocación de ofrecer un servicio esencial a los mayores de 55 años.

«El Aula de Mayores siempre ha ido evolucionando a más y la consideramos un polo de convivencia, aparte de los conocimiento que se imparten. Los alumnos son ya una familia y por ello la UMA está realizando el esfuerzo de mantener estas actividades», explica Juan Francisco García Mejías, jefe del Servicio de Acción Social de la Universidad malagueña.

El curso arrancó el pasado día 19 en modalidad online en este primer trimestre. La evolución negativa de la pandemia ha llevado al Vicerrectorado de Igualdad, Diversidad y Acción Social a tomar esta decisión, aunque es consciente de que una gran parte de los alumnos prefieren las clases presenciales al valorar, sobre todo, las relaciones interpersonales y la convivencia con los compañeros.

De esta forma, el número de alumnos se ha reducido actualmente a 526 frente a los 1.219 matriculados el curso pasado, aunque este número puede crecer ya que aún hay plazas libres en algunas de las actividades que se ofertan. Estos estudiantes serán atendidos por una plantilla de 30 profesores que impartirán 32 actividades formativas online. Aunque en principio se ofertaron 55, la UMA se ha visto obligada a cancelar 23 al no alcanzar el número mínimo de matriculaciones, estipulado en 10.

Las de más éxito, que suelen ser las mismas cada curso, ya tienen las plazas agotadas. Es el caso de Historia Contemporánea de España: del siglo XIX al XXI, los talleres de escritura creativa, fotografía y vídeo digital o el taller de radio 'La voz de vida', además de los cursos de Inglés inicial e intermedio.

Quedan aún plazas libres en asignaturas como Actividad Física y Salud, Salud cerebral: entrenando tus neuronas; Claves para entender el arte contemporáneo; Educación emocional y felicidad; Escuela de espectadores; Heroínas de ópera: de Monteverdi a Puccini; Informática Microsoft Office; La historia de Málaga contada a través de su prensa; en el taller de Teatro o en el curso de uso de teléfonos móviles, entre otras actividades.

El curso 2019/20, el Aula de Mayores dio un cambio radical a su organización y abrió la oferta formativa para que cada alumno se matriculara directamente en las actividades que prefiriera, sin tener que cursar un primer ciclo obligatorio como ocurría hasta entonces. Una modificación que tuvo una gran aceptación como indican los más de 1.200 matriculados.

Esta libertad total de elección de asignaturas se mantiene este curso y hay actividades con una gran demanda, lo que depende no sólo del tema sino también de la creatividad del profesor, y más en este momento con las limitaciones que impone el modo online, apunta Lina Jiménez desde el Servicio de Acción Social de la UMA.

No obstante, este curso se presenta más organizado puesto que los docentes han podido preparar desde el principio las clases a distancia. El pasado marzo, el confinamiento decretado para contener la pandemia cogió al Aula de Mayores comenzando el tercer trimestre y se suspendió de forma temporal la actividad académica presencial, como en el resto de la universidad aunque con más motivo al tratarse de población de riesgo.

Además, este cambio obligó a contactar con el profesorado para la adaptación de la docencia a la modalidad virtual, lo que supuso un esfuerzo extra dadas las características de este alumnado mayor de 55 años. Sin embargo, el resultado fue notable: de los 820 estudiantes matriculados sólo 128 notificaron a la UMA que no habían podido seguir las clases en las modalidad no presencial.

Por su parte, la universidad, consciente de las limitaciones del alumnado mayor para seguir las clases online, tanto por no tener los conocimientos necesarios como por no disponer de medios tecnológicos, ofreció la posibilidad de solicitar una bonificación equivalente a la cuantía de la actividad formativa para ser aplicada en la matrícula del curso 2020/21.

Mejoras para este curso


Los alumnos actuales están recibiendo ya clases online de una forma mucho más activa que en los meses anteriores, cuando la formación se realizó sobre todo a través de correo electrónico. Ahora, los profesores realizan videoconferencias usando Google Meet o el campus virtual de la UMA.

Para que no haya ningún problema por el uso de la tecnología, la UMA ha recomendado que los primeros días de cada actividad se dediquen a familiarizar a los alumnos con la plataforma que se vaya a utilizar. «No van a tener ningún problema para seguir las clases», afirma Juan Francisco García. «Con un móvil pueden estar conectados a una clase de Historia mientras toman el sol», ejemplifica Lina Jiménez.

En diciembre, la universidad se planteará cómo serán el segundo y el tercer trimestre en el Aula de Mayores, según la evolución del Covid-19. «Los primeros interesados en la presencialidad somos nosotros pero no podemos arriesgarnos», admite el responsable del Servicio de Acción Social.

La UMA es consciente de que la interacción cara a cara es fundamental para alumnos como su estudiante más mayor, a punto de cumplir los 90, pero su esfuerzo va en la doble dirección de proteger su salud y hacerles compañía a través de la formación. «Algunos nos han dicho que fuimos su salvación», explican sobre los meses del confinamiento. En modo online pero el Aula de Mayores sigue con las puertas abiertas.

Las protagonistas


«Este año es igual de interesante que el pasado, solo que hay que adaptarse»
Rosa María Poveda Romero fue delegada el curso pasado y lleva cinco años perteneciendo al Aula de Mayores. Durante este tiempo, Poveda ha cursado Literatura, Arquitectura, Historia etc, lo que le ha permitido, al igual que a sus compañeros, realizar actividades didácticas y excursiones. «Visitas a museos, ciudades y lugares emblemáticos, relacionados con la asignatura que estábamos cursando. Ahora ya eso no podemos hacerlo», explica.

Este curso, Rosa María se ha decantado por cursar Genética: «Este año es igual de interesante que el pasado, pero hay que adaptarse al nuevo modelo online» dice.

Aunque esta adaptación no le ha supuesto gran dificultad: «Me resulta bastante fácil, ya que los profesores te lo explican todo muy bien».

La experiencia de Rosa María durante estos años ha sido «gratificante»: «He disfrutado mucho, los profesores nos transmiten mucho entusiasmo, igual que con una clase llena de jóvenes, y eso hace que los echemos mucho de menos», lamenta. Y es que la no presencialidad ha hecho que Rosa María Poveda eche de menos también esa interacción con los profesores y los compañeros: «Hemos hecho un grupo de grandes amigos, lo he disfrutado bastante, pero ahora me he tenido que adaptar a lo que hay», admite.

«No queremos ser mayores y solo estar en casa, sin hacer nada»
Hace 6 años que María Victoria Inés Palomino, Ini para sus compañeros, pertenece a estos cursos para mayores de la UMA. Tras varios años, cuando le dieron la oportunidad de hacer asignaturas específicas se decantó por la ópera. Se describe como una persona inquieta y viajera, que con el confinamiento se ha visto paralizada: «Pero la ópera me ha salvado la vida estos meses», asegura.

Cuando se jubiló decidió ocupar su tiempo con estos cursos, que según ella «no suponen presión alguna ya que no te ponen notas, ni exámenes».

Durante el confinamiento esperaba los correos de sus tutores con ilusión, para poder practicar su asignatura. «A mí se me ha hecho muy ameno, teníamos un enlace donde nos ponían tareas y elegíamos la que queríamos y la interpretamos», afirma.

Pero a pesar de las facilidades, Palomino sigue prefiriendo el modelo presencial: «No se si todo el mundo tiene un ordenador o si se sabe manejarlo, también el miedo que nos da manejar algo nuevo», reitera. «Las personas que nos apuntamos a esto solemos ser personas inquietas, no queremos ser mayores y estar en casa sin hacer nada», defiende.

Cuando acabó el confinamiento mandó una carta de agradecimiento, por la compañía que le hicieron. «Fue muy duro, porque a los mayores se nos aísla de nuestros seres queridos, y por eso quiero darles las gracias; han estado muy pendientes de todos nosotros».

«Hay que buscar nuevas experiencias y hemos aprendido bastante»
«Ha sido un cambio radical», dice Fina Pérez Braojos. Desde hace dos años cursa la asignatura de Teatro, a pesar de que la adaptación al modelo online ha sido fácil,el teleestudio ha sido un cambio en sus rutinas. «Parte de una obra, y el teatro en sí, es mirarte, tocarte, comunicarte con gestos; es una actividad de contacto pero con el formato online eso desaparece. La cosa ha cambiado totalmente» afirma.

Pero eso no supuso un problema para Fina, ya que tal y como ella misma asegura, «buscas maneras de adaptarte». Durante el confinamiento siguió ensayando sus obras, preparándose y grabándose, para más tarde unir todas las partes con el resto del aula.

«Estuvimos bastante entretenidos, hacíamos videollamadas, etc».

Como el resto de sus compañeras, durante el confinamiento y parte de la nueva normalidad, siguió sin poder ver a sus seres queridos, y por eso buscó otras vías para ocupar su tiempo libre: «Teníamos que buscar nuevas experiencias y hemos aprendido bastante».

A pesar de aceptar la situación, el modelo presencial le ha quitado la posibilidad de relacionarse con sus compañeros: «Echo de menos relacionarme con la gente, los compañeros, los profesores. Hay gente que vive sola y esto te ayuda a conocer a gente a comunicarse», afirma.

Aún no tiene claro cómo será el futuro del Aula de Mayores, o si volverá algún día a clases presenciales: «No sé como nos organizarán, sabemos que somos personas de riesgo, pero podríamos hacer las obras al aire libre, con todas las medidas. Tengo la esperanza de volver, a ver a mis compañeros», reitera.

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