08 de noviembre de 2020
08.11.2020
La Opinión de Málaga
Bajos salarios

Los jóvenes tendrían que cobrar el doble de sueldo para poder comprar una vivienda

Según el informe del Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España, los jóvenes andaluces deberían destinar el 78,3% de su salario en el alquiler

08.11.2020 | 05:00
Los jóvenes tendrían que ganar 1.935 euros para poder comprar una vivienda, el doble de lo que perciben ahora.

Deberían ganar 1.935 euros para poder adquirir un inmueble, el doble de lo que perciben ahora.

El último informe del Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España arroja datos demoledores. Teniendo en cuenta que los datos hacen referencia a un escenario pre-Covid en España, las cifras muestran un paro juvenil del 55%, un 40% de riesgo de pobreza y exclusión social y más del 8% de personas jóvenes en situación de pobreza material severa.

Según este informe, los menores de 34 años debían cobrar 1.935 euros para poder comprarse una vivienda sin destinar más de un 30% de sus ingresos. Es decir, ganar 1.935 euros para poder comprar una vivienda, el doble de lo que perciben ahora. Por lo contrario los jóvenes andaluces deberían destinar el 78,3% de su salario en el alquiler y un 53,2% en compra de vivienda libre.

En comparación con el resto de las comunidades autónomas, la población joven andaluza registra una de las tasas de emancipación residencial más bajas. En el cuarto trimestre de 2019, la tasa de emancipación de la población entre 16 y 29 años en Andalucía ha disminuido hasta situarse en un 15,9%.

En Andalucía, el coste teórico de acceso a la vivienda, tanto en régimen de alquiler como de compra, resulta inferior al del conjunto estatal, pero el precio de la vivienda libre en oferta de alquiler continúa encareciéndose, ya que ha incrementando un 6,25% en un año. El riesgo de encontrarse en situación de pobreza o exclusión social resulta especialmente elevado, pues la tasa de pobreza o exclusión social es del 49,9%. Esto significa que casi la mitad de las personas jóvenes andaluzas con edades comprendidas entre los 16 y 29 años se halla en carencia material severa, reside en hogares sin empleo o con baja intensidad de empleo o reside en hogares que no superan el umbral de pobreza económica.

Ante este desolador panorama, las personas jóvenes que desean independizarse tienen tres opciones: retrasar la decisión para más adelante (la opción mayoritaria), aspirar a participar en el proceso de adjudicación de una vivienda protegida, con poca oferta en la actualidad, o, finalmente, pueden buscar alternativas fuera del mercado.

Lucía, Irene, Rául, Hassan y Sara Férnandez son malagueños que ponen voz a estos datos con sus testimonios. Todos ellos son jóvenes con formación, de los que solo dos no están en activo actualmente.

Según el informe, el 10,2 por ciento de la población joven nacida en España actualmente reside en una provincia distinta a la que nació. Este es el caso de Lucía Criado o Raúl Díaz.

Estos jóvenes malagueños tuvieron que abandonar su ciudad natal en busca de mejores oportunidades laborales.En el caso de Criado, lo hizo en Madrid pero «con la ayuda económica de sus padres». Por su parte Díaz emigró a Alemania, aunque tras un año decidió volver para formarse, entre sus planes de futuro está el regresar al país germano, donde «tendría un puesto de trabajo fijo».

Todos ellos coinciden en que para independizarse, primero «se deben dignificar los sueldos de los jóvenes, dándoles, más oportunidades, con puestos de trabajos donde no se requiera experiencia». O de lo contrario establecer una regulación al precio del alquiler. Algunos como Sara Fernández creen que «deberían darse más ayudas, entre ellas programas de construcción de viviendas sociales en régimen de alquiler para los jóvenes o algún tipo de subvención».

Lucía Criado Rosas, ayudante de dirección "Se tienen pagar sueldos normales, no de prácticas"


Hace dos años que esta malagueña, de profesión, ayudante de dirección, abandonó su ciudad natal para vivir en Madrid. Lucía Criado trabaja en la industria del cine, un campo cuyas oportunidades son muy limitadas en la provincia. «Yo me fui porque mis padres podían ayudarme económicamente, sino, no me hubiese ido», afirma. Lucía comparte piso con tres jóvenes más: «Mi mundo es muy inestable económicamente, aunque trabajo y tiro de ahorros, mis padres aún me ayudan». Criado opina que para que esta situación cambie deben haber «más oportunidades de trabajo sin pedir experiencia, y sueldos normales, no de prácticas». «Solo llevo un año trabajando, antes lo hacía pero gratis porque se aprovechan de que no tenemos experiencia», denuncia. Con las restricciones actuales, su situación laboral se ve mermada: «La cultura es necesaria, además de segura», manifiesta.

Hassan el Gari Fernández, auxiliar contable: "Se tendrían que dignificar los salarios que perciben los jóvenes"

En su caso, con tan solo 23 años cuenta con un puesto de trabajo estable, desde hace pocos meses, pero aún así no le permite independizarse. «He tenido suerte que nunca he estado en paro desde que terminé de estudiar. Con la situación del Covid es más difícil plantearse una posible independencia ya que estoy en el sector servicios y se ve afectado por la pandemia», dice.

Ante la posibilidad de hacerlo El Qari, «intentaría poder comprar una vivienda, ya que un alquiler es inviable para poder tener una calidad de vida óptima», reitera.

Para él, «se tendrían que dignificar los salarios que perciben la mayoría de gente joven», para poder así independizarse.

«Creo que después se tendrían que establecer unos límites a los alquileres, ya que alquilar un piso en una zona cercana, a cualquier oficina en Málaga, es inviable para un mileurista y por último creo que fomentar la FP, ya que creo que es la mejor herramienta para que los jóvenes puedan acceder al mercado laboral», asegura.

Irene Gutiérres Almendros, biotecnóloga: "Hay que dar experiencia y oportunidades a los jóvenes"

Irene Gutiérrez se graduó hace un año como biotecnóloga en la UGR, y realizó un máster en Agrobiotecnología, en la Universidad de Salamanca. Tras volver a Málaga, y ante la falta de empleo decidió volver a hacer otro máster: «Hay un problema y es que si no tienes experiencia no puedes trabajar», afirma con resignación.

Para esta biotecnóloga existen carencias en el mundo laboral, sobre todo para los jóvenes: «Acabas con un currículum sobrecualificado, y sin experiencia. Hay que dotar de experiencia y oportunidades a los jóvenes, apostar ellos. Que te contraten y te formen en tu rol de la empresa», dice. Irene ve muy lejos la posibilidad de independizarse y en época de Covid aún más: «Estudié fuera con la ayuda de mis padres, pero ahora hago este máster a distancia, porque la situación es confusa. Si de algo nos hemos dado cuenta esta pandemia, es que la ciencia es importante y hay que invertir en ella», reivindica.


Raúl Díaz Martín, cocinero "Solo los jóvenes con un nivel económico alto pueden independizarse"

Díaz es uno de esos jóvenes que decidió irse fuera de España en busca de una vida mejor. «Me fui para encontrar una estabilidad económica, y poder así independizarme». Durante un año vivió en Alemania y encontró «un país que se preocupa mucho más por la calidad de la enseñanza y en brindar oportunidades a todos los jóvenes, fueran o no nativos de Alemania» asegura.

Después de obtener la titulación del B1 decidió volver a Málaga y estudiar una Formación Superior, «para poder volver a Alemania e incorporarme en un puesto fijo y de mi sector», dice.

Para Raúl, la posibilidad de independizarse a día de hoy es «solo para jóvenes con un nivel económico alto o bien que sus familias se lo pueden permitir, es triste pero es la verdad». «Para nuestra generación es muy difícil estudiar y trabajar a la vez y más actualmente. No es imposible pero a día de hoy necesitas un abanico de oportunidades mucho más amplio que el de antes para dar el paso de irte de casa», reitera.


Sara Fernández Rodríguez, masajista: «Lo fundamental sería una regulación del precio de los alquileres»

Hace poco, Sara Fernández comenzó a trabajar en un salón de estética, con el sueldo mínimo. «Mi idea era trabajar para independizarme», afirma.

Pero su bajo sueldo, unido a la actual situación del Covid, aleja esa posibilidad: «Si antes estaba mal por la precariedad de los sueldos y contratos a los jóvenes ahora está mucho peor. La incertidumbre de si te echaran o entraras en ERTE en cualquier momento hace que tengas menos posibilidades de lanzarte a alquilar un piso», dice.

Y en caso de hacerlo «sería un piso compartido ya que se comparte los gastos, no veo posibilidad de poder alquilar un piso yo sola ya que sería comer o pagar el piso», aclara. Para que la situación mejorarse, Fernádez asegura que « lo fundamental sería una regulación del precio de los alquileres y la subida del salario mínimo interprofesional, ya que como en mi caso, y en el de muchos jóvenes, trabajamos por el salario mínimo y en este momento es bastante difícil independizarse con ese dinero», incide.

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