19 de noviembre de 2020
19.11.2020
La Opinión de Málaga
Desahucio

Paralizado el segundo intento de desahucio a una familia en Monte Pavero

La asociación Abanico Solidario ha frenado el lanzamiento fechado a las 9.30 de la mañana

19.11.2020 | 13:29
Francisco Álvarez presta declaración a los medios junto a la familia

La intervención de la asociación Abanico Solidario logra parar el desahucio de una familia en Monte Pavero. El lanzamiento se iba a producir a las 9.30 de esta misma mañana en el bloque 7 de la calle Genoveses con un dispositivo policial compuesto por casi una decena de agentes. Tras negociar con el procurador se ha decidido frenar el desahucio gracias al compromiso adquirido por Francisco Álvarez, fundador de Abanico Solidario, y la familia afectada: "Si llega enero y la situación no se ha solucionado, se entregarán las llaves de la vivienda sin necesidad de que se produzca otro lanzamiento", concreta Francisco Álvarez.

En la vivienda, propiedad del banco Santander, viven desde hace siete años Samuel Álvarez y Cindy Bermúdez, una joven pareja con una niña y un niño menores a su cargo, de 6 y 4 años respectivamente. Ya es la segunda vez que la familia se enfrenta a un desahucio y se pospone su salida de la vivienda. "Quiero que el banco me proporcione un alquiler social, no me niego a pagar y no busco vivir por la cara", recalca el padre de familia.

Francisco Álvarez intervino en este caso hace tan solo unos días: "Lo primero que hicimos desde nuestra asociación es ponernos en contacto con el letrado oficial de Samuel y mandar un escrito en base al escudo social y la vulnerabilidad". Según el fundador de Abanico Solidario, la jueza se negó a paralizar el desahucio y como última instancia se pusieron en contacto con la letrada del banco Santander en Madrid. "Tras mantener una conversación con esta , nos dijo que se iba a comunicar con el banco e iban a pararlo. En el correo se nos adjuntó la documentación necesaria para pedirle un alquiler social a Samuel", expone Francisco Álvarez.

La entidad bancaria aún no se ha pronunciado con respecto al caso pero tras "la empatía mostrada por el procurador y su comitiva, junto con los compromisos adquiridos con la familia, se ha logrado evitar que los echen a la calle", declara Francisco Álvarez. Desde la asociación aseguran que se trabajará para que "se le conceda un alquiler social a Samuel antes de enero y que puedan permanecer en la vivienda".

Lo que sí tiene concedida la familia según la asociación es una ayuda para el alquiler de 550 euros por cinco años. "No han encontrado ninguna vivienda porque dicha ayuda acarrea un estigma ya que muchos caseros por experiencias negativas previas no quieren alquilar a familias en esta situación sumado a los propietarios que no quieren declarar los alquileres", denuncia el fundador de Abanico Solidario. "El alquiler social y la ayuda de alquiler son dos conceptos distintos, el primero se negocia con el banco y la segunda la concede el ayuntamiento", aclara Francisco Álvarez para evitar confusiones.

Situación familiar

"Me he quedado parado el día 14 de este mes, tras 1 año y 3 meses trabajando en la hostelería" declara Samuel Álvarez. El padre de familia asegura que está buscando trabajo por si el banco le pide acreditar contratos o nóminas, "me romperé la cabeza para que mi familia se pueda quedar en la casa, los quiero bajo un techo".

"Mi contrato era de media jornada, cobraba al mes unos 500 o 600 euros, el problema es que para alquilar una vivienda entre fianza y los meses por adelantado que hay que abonar no nos llega para vivir, no me falta el trabajo pero sí el dinero", explica Samuel Álvarez. Cindy Bermúdez, madre de los pequeños, se gana la vida en los mercadillos donde saca "un plus de unos 60 euros que no nos da para nada", informa Samuel.

El padre de familia relata el drama que se vivió ayer entre las paredes de su casa: " Fue un día muy doloroso, estuvimos recogiendo la ropa y los juguetes de los niños. Se me partía el alma cuando mi hijo me preguntaba si iba a venir la policía o si nos iban a echar de la casa. Como consuelo le aseguraba que nos íbamos a quedar y volvería a tener su cuarto lleno de juguetes". "Mi hija no ha ido al colegio porque estaba asustada, pensaba que me iban a arrestar", se lamenta Samuel.

Ante la probabilidad de que esta misma mañana hubieran tenido que abandonar la vivienda, el padre de familia cuenta que "se habrían ido a casa de los padres de Cindy durante unos días aunque no podrían prolongar su estancia mucho más tiempo". Samuel no duda al decir que "si nos hubieran cambiado la cerradura la habría roto, me niego a estar en la calle en plena pandemia".

Samuel se reafirma en su intención de "llegar a un acuerdo con el banco y pagarles un alquiler social" asegurando que solo persigue "una infancia digna para los niños, no es agradable que tengan que ver a su padre abrir las puertas de una casa a la fuerza".

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